SANGRIENTA EMBOSCADA EN GUADALAJARA
La violencia no da tregua en el país. Benjamín Medrano Quezada, quien fuera alcalde de Fresnillo, Zacatecas, y se encontraba prófugo de la justicia por presunto fraude, fue asesinado la tarde del martes 7 de julio en Guadalajara, Jalisco. El exfuncionario, de 59 años, fue atacado a quemarropa por un sujeto armado que lo interceptó al salir de una nevería en la colonia Santa Elena de la Cruz.
El agresor, quien viajaba en motocicleta, disparó en repetidas ocasiones contra Medrano Quezada, impactándolo en el rostro, para luego darse a la fuga con rumbo desconocido. Un adolescente de 17 años, que acompañaba al exalcalde y se identificó como vecino de la zona, presenció el brutal ataque y dio aviso a las autoridades. En el lugar de los hechos, los peritos aseguraron casquillos percutidos calibre 9 milímetros, evidencia que ya forma parte de la investigación.
El cuerpo de Benjamín Medrano fue posteriormente entregado a sus familiares tras ser reconocido y reclamado en las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.
CUENTAS PENDIENTES CON LA JUSTICIA
La muerte de Medrano Quezada ocurre en un contexto en el que su libertad estaba comprometida. El exedil zacatecano contaba con una orden de aprehensión vigente por un presunto fraude que superaba los 60 millones de pesos. Dicha acusación se relaciona directamente con su gestión al frente del Patronato de la Feria Nacional de Zacatecas (Fenaza) en la edición de 2019.
En 2022, la Secretaría de la Función Pública de Zacatecas había presentado una denuncia penal formal ante la Fiscalía Anticorrupción. Las imputaciones incluían presunta defraudación al erario público y una serie de irregularidades financieras detectadas durante su administración. Entre los señalamientos más sonados se encontraba la contratación de artistas de renombre internacional, como Ricky Martin, con recursos públicos, a pesar de que el cantante nunca se presentó en el foro ferial.
Medrano Quezada fue citado a comparecer ante un juez de control para responder por los cargos, pero su ausencia en la audiencia activó las alarmas. Al ser declarado ilocalizable, las autoridades emitieron la orden de aprehensión en su contra. A pesar de sus intentos por ampararse y evitar la captura, el recurso legal fue rechazado, dejándolo en un estado de prófugo de la justicia.
UN POLÍTICO POLÉMICO Y MULTIFACÉTICO
Benjamín Medrano Quezada no era una figura política común. En 2013, hizo historia al convertirse en el primer alcalde abiertamente gay en ganar una elección en México, abanderado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Tras concluir su mandato municipal en 2015, ocupó una curul como diputado federal por el Distrito 1 de Zacatecas, donde incluso presidió la Comisión de Hacienda.
Su trayectoria académica incluía una licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Su incursión en la función pública comenzó como regidor del municipio de Zacatecas entre 1995 y 1998, representando al Partido del Trabajo (PT).
Paralelamente a su carrera política, Medrano Quezada demostró un notable interés y habilidad en la organización de espectáculos y fiestas patronales. Fue tesorero de la Asociación Nacional de Ferias y Fiestas Populares de México y participó activamente en la coordinación de patronatos feriales en diversos estados, incluyendo Nayarit, Chihuahua y Colima, además de la Feria Nacional de la Plata en Fresnillo.
Su faceta artística también era conocida, pues desarrolló una carrera como músico y cantante, incursionando en géneros como la balada, la banda y el mariachi. Esta combinación de actividad política, empresarial y artística lo convirtió en una figura compleja y, a menudo, controvertida en el ámbito público.
EL CONTEXTO DE LA VIOLENCIA Y LA IMPUNIDAD
El asesinato de Benjamín Medrano Quezada pone de manifiesto la persistente ola de violencia que azota a México, incluso a figuras públicas con antecedentes y señalamientos de corrupción. La ejecución, perpetrada a plena luz del día y con métodos que sugieren un ajuste de cuentas, se suma a la larga lista de crímenes impunes que erosionan la confianza en las instituciones de seguridad y justicia.
La situación en Zacatecas, estado del que Medrano fue alcalde, ha sido particularmente alarmante en los últimos años, con altos índices de criminalidad y una presencia significativa del crimen organizado. La ejecución de un exfuncionario buscado por la justicia en una ciudad como Guadalajara, un importante centro económico y político, subraya la capacidad de los grupos delictivos para operar con impunidad en diversas regiones del país.
Analistas señalan que este tipo de eventos violentos no solo representan una tragedia individual, sino que también envían un mensaje de debilidad institucional y fomentan un clima de miedo e incertidumbre entre la ciudadanía. La falta de resultados contundentes en la investigación y sanción de estos crímenes perpetúa un ciclo de violencia y desconfianza hacia las autoridades.
IMPLICACIONES Y REACCIONES ESPERABLES
La muerte de Benjamín Medrano Quezada seguramente generará reacciones diversas en el ámbito político y social. Por un lado, se espera que las autoridades de Jalisco y Zacatecas intensifiquen las investigaciones para dar con los responsables del homicidio, aunque los antecedentes de impunidad en casos similares siembran dudas sobre el éxito de estas pesquisas.
Por otro lado, este evento podría reavivar el debate sobre la corrupción en la política mexicana y la eficacia de los mecanismos de fiscalización y sanción. Los adversarios políticos del PRI, partido al que Medrano perteneció, podrían utilizar este caso para criticar la gestión y los vínculos de este instituto político con figuras cuestionables.
En el ámbito de la seguridad, el asesinato de un exalcalde prófugo de la justicia pone en evidencia los desafíos que enfrentan las autoridades para desmantelar redes criminales y asegurar que los presuntos delincuentes rindan cuentas ante la ley, independientemente de su posición social o política.
¿QUÉ SIGUE?
La investigación del homicidio de Benjamín Medrano Quezada apenas comienza. Las autoridades deberán analizar las pruebas recabadas en la escena del crimen, interrogar a posibles testigos y revisar los antecedentes del exalcalde para intentar reconstruir los hechos y determinar los móviles detrás de su ejecución.
La resolución de este caso será un termómetro de la capacidad del Estado para hacer frente a la violencia y la impunidad. La ciudadanía observará con atención si este crimen, como tantos otros, queda en la estadística o si se logra impartir justicia, enviando un mensaje claro de que nadie está por encima de la ley, sin importar su pasado o sus presuntos delitos.
La sombra de la corrupción y la violencia que rodeaba a Medrano Quezada deja un oscuro legado, y su muerte violenta es un sombrío recordatorio de los peligros que acechan en las esferas del poder y la ilegalidad en México.