El gobierno de Estados Unidos ha lanzado una crítica velada pero contundente contra la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, al contrastar su nivel de cooperación en materia de seguridad con el que mantiene la actual administración encabezada por Claudia Sheinbaum. Markwayne Mullin, Secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, no se guardó elogios para el gobierno de Sheinbaum, calificándolo de "mucho más cooperativo" que el de su antecesor, una declaración que resuena con fuerza en el ámbito político y de seguridad bilateral.

Las palabras de Mullin, pronunciadas durante una audiencia ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, pintan un cuadro sombrío de la relación que México mantuvo con las agencias de seguridad estadounidenses durante el sexenio de López Obrador. "Nos ha impresionado que hayan sido muy cooperativos, mucho más cooperativos que la administración pasada, pero aún creen en su soberanía y debemos respetar eso", afirmó el funcionario, reconociendo al mismo tiempo la importancia de la soberanía mexicana.

Este señalamiento directo llega en un momento particularmente sensible, apenas horas después de que López Obrador hiciera pública una carta abierta dirigida a Donald Trump, en la que defendía a Sheinbaum y acusaba a Estados Unidos de ejercer presión. La declaración de Mullin parece ser una respuesta tácita a las tensiones que la administración lopezobradorista generó con Washington, marcadas por una relación a menudo descrita como ríspida y desconfiada.

La administración de Sheinbaum, por su parte, ha buscado activamente fortalecer los lazos de cooperación. Mullin destacó los avances logrados a través de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), la Fuerza de Tareas de Seguridad Nacional (HTSF) y la colaboración con el gobierno mexicano. "Hemos visto una cantidad récord de incautaciones de drogas, dinero y armas, además del arresto de estos líderes de cárteles. Son muy sofisticados y también están muy organizados", detalló el secretario, subrayando la efectividad de las acciones conjuntas.

El contraste con la administración anterior es palpable. Durante el sexenio de López Obrador, la relación bilateral se vio marcada por incidentes que generaron fricciones significativas. Uno de los episodios más notorios fue la detención y posterior liberación del general Salvador Cienfuegos en Estados Unidos, un caso que provocó una profunda crisis de confianza y llevó a México a romper lazos con la Administración de Control de Drogas (DEA).

Además, la política de López Obrador de eliminar la inmunidad diplomática de agentes extranjeros y limitar sus operaciones en territorio mexicano, como los de la DEA, la CIA y el FBI, fue vista por Estados Unidos como un obstáculo para la efectividad en la lucha contra el crimen organizado. Estas medidas, implementadas bajo el argumento de defender la soberanía nacional, fueron interpretadas por Washington como un desmantelamiento de los mecanismos de cooperación que habían sido fundamentales en décadas pasadas.

La postura de Mullin se alinea con las recientes declaraciones del Embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson. Tras el descubrimiento de un sofisticado narcotúnel en Tijuana que conectaba con San Diego, Johnson reiteró la importancia de la colaboración binacional. "Sin importar qué tan sofisticado sea el método, los Estados Unidos y México trabajan juntos para localizar a los cárteles y que los responsables rindan cuentas. La justicia prevalecerá", afirmó el diplomático, destacando la efectividad de la cooperación actual.

Johnson detalló las características del túnel incautado: casi 2,000 pies de longitud, 55 pies de profundidad, con sistemas de electricidad, ventilación y rieles. La operación conjunta resultó en el decomiso de más de una tonelada de cocaína, valorada en aproximadamente 45 millones de dólares. Este éxito, según el embajador, es un testimonio de la estrecha colaboración entre ambas naciones bajo la administración Sheinbaum.

La administración de López Obrador, por su parte, a menudo defendió su enfoque soberanista, argumentando que buscaba proteger la autonomía de México frente a la injerencia extranjera. Sin embargo, las cifras y las declaraciones de funcionarios estadounidenses sugieren que esta política pudo haber tenido un costo significativo en términos de efectividad en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.

La comparación realizada por Mullin no es trivial. Subraya una diferencia fundamental en el enfoque y la disposición a colaborar entre las dos administraciones. Mientras que el gobierno de López Obrador priorizó una visión de soberanía que a menudo se tradujo en fricciones con Estados Unidos, la administración de Sheinbaum parece haber adoptado una estrategia más pragmática, buscando un equilibrio entre la defensa de la soberanía y la necesidad de una cooperación estrecha para abordar amenazas comunes.

El contexto de estas declaraciones es crucial. Se producen en un momento en que la seguridad fronteriza y la lucha contra los cárteles siguen siendo prioridades absolutas para Estados Unidos. La administración de Sheinbaum ha hecho de la cooperación en seguridad uno de los pilares de su política exterior, y los resultados, al menos según la perspectiva de Washington, parecen estar a la vista.

La crítica implícita a López Obrador por parte de un alto funcionario de seguridad estadounidense es un golpe político significativo. Refuerza la narrativa de que su política de "abrazos, no balazos" y su desconfianza hacia las agencias de seguridad de EU no solo fueron ineficaces, sino que también deterioraron una relación bilateral vital. La administración Sheinbaum, en contraste, emerge como un socio más confiable y efectivo, al menos desde la óptica de la Casa Blanca.

En resumen, la declaración del Secretario Mullin no es solo un comentario sobre la cooperación en seguridad, sino una evaluación política que pone en entredicho la efectividad y las prioridades de la administración anterior, al tiempo que valida la estrategia de la actual. La pelota queda ahora en la cancha de la política mexicana, donde estas comparaciones inevitablemente alimentarán el debate sobre el rumbo de la seguridad nacional y las relaciones exteriores del país.