Las refinerías de Estados Unidos están operando a un ritmo sin precedentes, procesando crudo a niveles no vistos desde antes de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, este esfuerzo titánico por satisfacer la demanda mundial y nacional de combustibles no se ha traducido en un alivio para los consumidores, quienes continúan enfrentando precios elevados.

La Administración de Información Energética (EIA) reportó que la semana pasada se procesaron 17 millones de barriles de petróleo crudo al día, un promedio semanal que no se alcanzaba desde septiembre de 2019. En particular, la región del Medio Oeste registró su mayor volumen de procesamiento semanal histórico.

Márgenes Altos Incentivan Producción Máxima

Según analistas del sector, como Matt Smith, director de investigación de materias primas de Kpler, los márgenes de beneficio excepcionalmente altos en el mercado de combustibles están impulsando a las refinerías a operar al límite. Esta situación se agrava por la escasez mundial de combustible, exacerbada por las interrupciones en el suministro derivadas de los conflictos en Ucrania e Irán.

"Los márgenes de refinación extraordinariamente altos siguen incentivando a las refinerías a operar al máximo, lo que se traduce en una fuerte demanda de reservas de crudo", señaló Smith. Esta dinámica crea un ciclo donde la alta demanda de crudo para refinar presiona aún más los precios del petróleo base.

Reservas Mínimas y Precios Persistentes

A pesar del incremento en la producción, los consumidores estadounidenses no verán un alivio inmediato en las gasolineras. Los futuros de la gasolina y el diésel continúan al alza, manteniendo la presión sobre los bolsillos de los conductores y complicando los esfuerzos de los bancos centrales por controlar la inflación. El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos ronda los 4 dólares por galón.

La consecuencia directa de esta alta demanda y producción es la drástica reducción de las reservas comerciales de crudo en Estados Unidos. Según datos de la EIA, estas reservas cayeron a su nivel más bajo desde 2018, con una disminución de más de 7 millones de barriles. Esta situación refleja la fragilidad del mercado petrolero, especialmente ante las crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

Las reservas en Cushing, Oklahoma, un punto neurálgico para el almacenamiento de crudo en el país, se encuentran por debajo de los 20 millones de barriles, un umbral considerado como el mínimo operativo. La prima por la compra de crudo para entrega inmediata en comparación con meses posteriores se ha incrementado, evidenciando la preocupación del mercado por la disponibilidad de suministro a corto plazo.

Factores Globales Complican el Panorama

La situación en Estados Unidos no es un fenómeno aislado. A nivel global, diversos factores contribuyen a la persistencia de los altos precios de los combustibles. Rusia, afectada por ataques de drones ucranianos a sus refinerías, ha impuesto prohibiciones a la exportación de gasolina hasta fin de año y considera extender la veda del diésel.

En Oriente Medio, la incertidumbre sobre el transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz añade una capa de riesgo a la cadena de suministro. Los márgenes de beneficio para el diésel en Estados Unidos se mantienen cerca de máximos históricos, reflejando la escasez y la alta demanda.

Países de Europa y Sudamérica también enfrentan dificultades para asegurar suministros de combustible, lo que ha impulsado las exportaciones estadounidenses. Esta demanda internacional frena la reposición de las reservas en EE.UU., a pesar de la alta operación de sus refinerías. Las exportaciones de gasolina se mantienen en niveles estacionales, pero las de productos destilados, como el diésel, han alcanzado picos históricos.

Las reservas de gasolina en Estados Unidos se mantuvieron prácticamente estancadas la semana pasada, registrando su nivel más bajo para esta época del año desde 2012. Si bien las reservas de combustible destilado aumentaron modestamente, el ritmo de incremento es lento, lo que sugiere que la recuperación de inventarios será un proceso prolongado. El panorama para los combustibles, a pesar de la resistencia mostrada por los mercados de crudo, se perfila como considerablemente más frágil.