Estados Unidos ha intensificado su campaña de presión económica contra Irán, lanzando un nuevo paquete de sanciones que, si bien apunta a decenas de individuos y entidades, ha tenido un impacto colateral notable en empresas con sede en China y Hong Kong. La denominada "Operación Marginado Económico", impulsada por la administración Trump, busca estrangular las últimas vías de financiamiento para Teherán, aunque ha optado por no tomar medidas drásticas contra las principales instituciones financieras chinas, una decisión que sugiere una cautela estratégica ante las posibles repercusiones económicas y diplomáticas.
El Departamento del Tesoro estadounidense detalló que estas nuevas medidas se suman a un patrón ya observado en la aplicación de sanciones relacionadas con la guerra en Ucrania, donde intermediarios comerciales y empresas navieras de Hong Kong fueron señalados por facilitar el transporte de bienes, incluida tecnología de doble uso. En mayo de 2026, Washington ya había sancionado a nueve empresas y personas chinas bajo acusaciones similares de apoyar al ejército iraní, apenas unos días antes de una cumbre de líderes en Beijing.
Estrategia de Presión Gradual
Las recientes acciones contra Irán parecen evidenciar una estrategia de Washington por encarecer las operaciones comerciales con Teherán sin desatar una crisis financiera global. Sin embargo, la efectividad de estas medidas contra empresas privadas con limitada exposición directa a Estados Unidos es cuestionable. Expertos como Derek Scissors, del American Enterprise Institute, señalan que las sanciones contra entidades específicas pueden ser ineficaces ante la rapidez con la que se pueden crear nuevas empresas fachada, diluyendo el impacto de las medidas.
"Las sanciones contra entidades específicas carecen de sentido, ya que no se pueden aplicar con la suficiente rapidez como para igualar la velocidad a la que se pueden crear entidades sustitutas", advirtió Scissors, quien además destacó que las decenas de entidades sancionadas operan en un universo de miles de empresas, lo que dificulta su rastreo y control.
Reacción de China y Hong Kong
Por su parte, China ha reafirmado su postura. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, declaró que su país mantendrá sus relaciones económicas con Irán, argumentando que dicha cooperación se realiza dentro del marco internacional y no debe ser objeto de injerencias externas. "La cooperación de China con Irán siempre se ha llevado a cabo dentro del marco internacional y no debe ser objeto de injerencias ni menoscabada", afirmó.
El gobierno de Hong Kong, a través de un portavoz oficial, reiteró que la ciudad aplica íntegramente las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, pero no las medidas unilaterales impuestas por otros países. Aseguraron mantener un sólido sistema de control comercial para prevenir el desvío ilegal de productos estratégicos, aunque esta declaración contrasta con las acusaciones de Washington sobre el uso de la ciudad como centro de operaciones para redes iraníes.
Redes de Adquisición de Tecnología
Un elemento central de las sanciones de EU es la red de adquisición de tecnología centrada en Sweet Ocean Industrial, con sede en Hong Kong. El Departamento del Tesoro alega que esta empresa ha servido como intermediaria para la adquisición de equipos de óptica láser y otros bienes sensibles destinados a la Universidad Tecnológica Malek Ashtar de Irán, una institución vinculada a la defensa y ya sancionada por la ONU. Individuos como Li Na, Tian Jianbai y Zhang Limei, residentes en China, también fueron señalados por supuestamente coordinar estas actividades, facilitando el acceso de Irán a tecnología crítica para su programa nuclear y desarrollo de misiles.
Según el comunicado estadounidense, estas redes operan a través de un "extenso sistema de empresas fachada, canales financieros encubiertos e intermediarios logísticos en todo el este de Asia", permitiendo a Irán obtener tecnología de doble uso. Otras empresas sancionadas en esta cadena de suministro incluyen Shenzhen Sweet Ocean Technology, RPT Technology, Tiany Technology y MT Trading and Logistics HK.
Implicaciones Financieras y Logísticas
El Departamento del Tesoro también señaló a DEC Photonics, con sede en Hong Kong, por transferir fondos repetidamente a Shenzhen Sweet Ocean. La empresa, que anuncia productos láser y ópticos en su sitio web, se encuentra ahora bajo escrutinio. Adicionalmente, Feili Co., Minvur, Feisu y Guska Co., también con sede en Hong Kong, habrían transferido decenas de miles de dólares a Sweet Ocean y su red para facilitar la adquisición de productos por parte de usuarios finales iraníes. Se alega que varias de estas entidades funcionaban como empresas fachada para canalizar pagos a redes financieras iraníes.
En el ámbito logístico, Washington sancionó a Shenzhen Huamei Lianyun International Logistics Co., Shenzhen Bositong Logistics Co. y Bositong Supply Chain Shenzhen Co., señaladas por sus presuntos vínculos con Irán. Empresas como DEC Photonics, Tiany y Shenzhen Bositong Logistics no respondieron a las solicitudes de comentarios, dejando en el aire las acusaciones y la efectividad real de las sanciones impuestas.