La creciente tensión arancelaria entre Estados Unidos y Canadá ha encendido las alarmas sobre la estabilidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), añadiendo una capa de incertidumbre que podría frenar la inversión en México. Las agencias calificadoras Moody's y Fitch Ratings advierten que, si bien el tratado podría sobrevivir, su operación se perfila hacia acuerdos bilaterales y concesiones sectoriales, modificando su estructura trilateral original.

Grietas en el T-MEC

Moody's Ratings, en su análisis, anticipa que el T-MEC no desaparecerá, pero su funcionamiento se verá cada vez más mediado por negociaciones bilaterales entre Estados Unidos y cada uno de sus socios. Esta perspectiva sugiere un panorama donde el acceso preferencial al mercado estadounidense, aunque se mantenga, podría estar sujeto a condiciones variables y acuerdos específicos para México y Canadá por separado. La profundidad de las cadenas de suministro y el cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC (que actualmente cubren alrededor del 80% de las importaciones de Canadá y México a EE.UU.) son factores clave que, según la calificadora, mitigan el riesgo de una ruptura total del acuerdo.

Sin embargo, la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles selectivos o negocie condiciones distintas para cada país abre una "grieta bilateral" en el modelo comercial regional. Este escenario, donde Washington podría priorizar acuerdos individuales, transforma la dinámica trilateral que ha caracterizado al comercio norteamericano.

El Conflicto Arancelario

El detonante reciente de esta tensión fue la imposición por parte de Estados Unidos de aranceles del 50% sobre aproximadamente 20,000 millones de dólares en productos canadienses, tras fracasar las negociaciones bilaterales. Canadá respondió con contraaranceles. Aunque el alcance directo de estas medidas afecta alrededor del 5% de las exportaciones canadienses a EE.UU., el simbolismo y el precedente que sientan son significativos. Moody's señala que el perímetro de estos aranceles puede variar durante las negociaciones, lo que añade un elemento de imprevisibilidad.

La dependencia mutua en sectores clave como el automotriz, energético, alimentario y de minerales críticos hace improbable una desintegración completa del T-MEC. No obstante, la estructura del tratado podría mutar, dando paso a un marco general acompañado de entendimientos separados entre EE.UU. y sus vecinos.

México, en la Encrucijada de la Inversión

La incertidumbre generada por estas disputas comerciales y la revisión constante del T-MEC, que permanecerá vigente hasta 2036 pero sujeto a evaluaciones anuales, complica las decisiones de inversión para las empresas. Moody's advierte que las revisiones periódicas, los aranceles sectoriales y los acuerdos bilaterales paralelos prolongarán la cautela empresarial, lo que podría moderar la inversión de capital en México.

En el contexto mexicano, la inversión ya mostraba debilidad desde 2024, atribuida por Moody's a una combinación de fricciones comerciales, la revisión del T-MEC y reformas internas, como la judicial. La disputa entre EE.UU. y Canadá, por lo tanto, no es la única causa, pero sí un factor adicional que agrava un entorno ya volátil.

La calificadora proyecta un crecimiento promedio cercano al 1% para la economía mexicana entre 2024 y 2027, afectado por restricciones macroeconómicas, fiscales y la debilidad de la inversión. Los efectos directos sobre el sistema bancario mexicano se consideran moderados, dado que una pequeña porción de los préstamos comerciales se dirige a sectores expuestos al comercio internacional. Sin embargo, el riesgo indirecto reside en la posible reducción del apetito de los bancos por financiar actividades ligadas a la exportación y el retraso de proyectos industriales debido a la persistente incertidumbre.

El Sector Automotriz, el Más Expuesto

Fitch Ratings ha puesto especial atención en el impacto potencial sobre el sector automotriz. Se estima que un arancel del 50% a los automóviles canadienses, similar a medidas previas bajo la Sección 232, podría afectar alrededor de 45,000 millones de dólares en importaciones de automóviles y autopartes de Canadá a Estados Unidos. Este sector, altamente integrado bajo el T-MEC, es particularmente vulnerable a cualquier alteración en las reglas comerciales o imposición de gravámenes.

La escalada arancelaria entre EE.UU. y Canadá no solo pone a prueba la resiliencia del T-MEC, sino que también añade presión a la ya delicada situación de la inversión en México, obligando a los actores económicos a navegar en un mar de incertidumbre comercial y reconfiguración de las cadenas de valor norteamericanas.