Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional escalaron su protesta este viernes al tomar completamente las instalaciones de Canal Once, bloqueando el acceso a todo el personal del medio público. La medida radical responde a la opacidad de los directivos del canal, quienes se niegan a revelar los nombres de los responsables de una agresión violenta contra un compañero politécnico.

El incidente que detonó la crisis ocurrió el jueves por la mañana, cuando un alumno del IPN resultó lesionado en un ataque perpetrado al interior de las instalaciones del canal de televisión. Hasta el momento, las autoridades del medio han guardado silencio sobre la identidad de los involucrados, generando indignación entre la comunidad estudiantil.

La toma representa una escalada significativa en las acciones de protesta. Apenas un día antes, los estudiantes habían optado por un plantón en el acceso principal, esperando una respuesta satisfactoria de los directivos. Sin embargo, la falta de transparencia y la aparente protección a los agresores obligó a los jóvenes a endurecer su postura.

La comunidad politécnica exige rendición de cuentas y justicia para su compañero agredido. La negativa sistemática de Canal Once a proporcionar información sobre el caso plantea serias interrogantes sobre los protocolos de seguridad del medio público y su compromiso con la transparencia.

Mientras la toma continúa, las operaciones del canal permanecen paralizadas. Los estudiantes han dejado claro que no levantarán el bloqueo hasta obtener los nombres completos de quienes participaron en la agresión y garantías de que se aplicarán las sanciones correspondientes.

El caso expone una vez más la problemática de violencia e impunidad que aqueja a diversas instituciones. La protección de agresores por parte de autoridades administrativas representa un patrón preocupante que los jóvenes politécnicos se niegan a tolerar.