La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) se ha convertido en un foco de alarma tras el reciente y brutal feminicidio de Claudia Tacoronte, una estudiante española de 21 años, cuyo asesinato en Cuautla ha encendido las alarmas y provocado una ola de protestas entre sus compañeras.
La comunidad estudiantil, particularmente las mujeres, ha alzado la voz para denunciar la profunda inseguridad que impera en la entidad, manifestando un sentimiento generalizado de desprotección tanto por parte de las autoridades como de la propia institución educativa.
Un Grito de Auxilio en Cuernavaca
Cerca de mil estudiantes de la UAEM se congregaron en Cuernavaca, marchando hasta el Palacio de Gobierno de Morelos. Durante la manifestación, lanzaron fichas de búsqueda de personas desaparecidas y consignas dirigidas a las fuerzas de seguridad, tanto estatales como federales, evidenciando su descontento y la urgencia de acciones concretas.
Las calles de Cuernavaca, tradicionalmente un destino turístico conocido por su clima agradable, se han teñido de un ambiente sombrío. La desconfianza y el miedo son palpables, y las miradas recaen con sospecha ante la creciente ola de violencia.
"Es horrible. No tenemos ningún tipo de seguridad ni la institución (UAEM), ni los policías, solo siento que están ahí de adorno", declaró Dana, una estudiante de la UAEM, a la agencia EFE. Sus palabras reflejan la profunda desesperanza que embarga a muchas jóvenes ante la ineficacia percibida de los mecanismos de protección.
La Vida Cotidiana Amenazada por la Violencia
La crisis de violencia, con un impacto desproporcionado en las mujeres, ha alterado drásticamente la vida cotidiana de las universitarias. La sensación de vulnerabilidad las ha llevado a restringir sus actividades y a limitar sus desplazamientos.
"Ya tenemos muy reservado el estar saliendo a lugares, con lo que pasó (los tres asesinatos previos) y con esto (el de Claudia): es ya. Vida en casa, en nuestros departamentos", confesó entre lágrimas una amiga de Dana, quien prefirió mantener el anonimato. Este testimonio subraya el severo impacto psicológico y social que la inseguridad está generando.
La indignación ante la falta de respuesta efectiva de las autoridades es un sentimiento compartido. Con más de 380 feminicidios registrados en lo que va del año a nivel nacional, la situación en Morelos se agrava, dejando a muchas mujeres sintiéndose abandonadas.
"Como estudiante se siente mucha impotencia, porque al final formamos parte de una comunidad. Mucha impotencia y mucho miedo para nosotras como mujeres. Nada respaldadas ni de la universidad ni del estado, para nada nos sentimos seguras", añadió la compañera de Dana.
La UAEM Cierra sus Puertas en Medio de la Crisis
Ante la escalada de violencia y la creciente preocupación por la seguridad de sus alumnos, la UAEM, que cuenta con una matrícula de 40,000 estudiantes, ha tomado la drástica medida de cerrar sus instalaciones. Este cierre, que ocurre a pocas semanas del inicio del ciclo escolar, ha sumido a los alumnos en un estado de incertidumbre y desconcierto, mientras esperan avances en las investigaciones.
El asesinato de Claudia Tacoronte, ocurrido el pasado sábado en Cuautla, a unos 50 kilómetros de Cuernavaca, ha puesto bajo escrutinio la gestión de la seguridad en el estado. La gobernadora de Morelos, Margarita González, ha emitido mensajes de apoyo en redes sociales y ha prometido justicia, pero hasta el momento no hay detenidos ni una versión oficial clara de los hechos, más allá de la hipótesis de un asalto.
Un Patrón Trágico en Morelos
Lamentablemente, el caso de Claudia Tacoronte no es un hecho aislado. En lo que va de 2026, cuatro estudiantes de la UAEM han sido víctimas de feminicidio. Además de Tacoronte, se reportan los casos de Kimberly Joselin Ramos Beltrán (18 años), Karol Toledo Gómez (18 años) y Michelle Itzayana Fuentes Calderón (15 años), esta última hija de una académica de la universidad.
Estas cifras son particularmente alarmantes si se consideran las estadísticas generales de Morelos. El estado ostenta la segunda tasa más alta de feminicidios en el país, con 1.97 casos por cada 100,000 mujeres, una cifra significativamente superior a la media nacional de 0.55, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esta realidad pinta un panorama desolador y exige una respuesta contundente por parte de las autoridades para garantizar la seguridad y los derechos de las mujeres en la región.
El contexto de inseguridad generalizada en México, y particularmente en estados como Morelos, plantea serias dudas sobre la efectividad de las estrategias de seguridad implementadas por el gobierno federal y los gobiernos estatales. La percepción de impunidad y la falta de resultados tangibles en la investigación y sanción de los crímenes contra mujeres exacerban el miedo y la desconfianza de la ciudadanía, quienes exigen acciones inmediatas y efectivas para revertir esta grave situación.