Esthela Damián Peralta ha vuelto a poner pie en Guerrero, esta vez con un propósito claro: reconectar con las mujeres indígenas y las poblaciones más vulnerables del estado. En un encuentro celebrado en Huitzuco de los Figueroa, Damián Peralta se reunió con más de 150 líderes y lideresas de pueblos originarios, encabezados por María de Jesús Tránsito Santos, coordinadora del Consejo Indígena del Alto Balsas. El mensaje fue contundente: su regreso a la entidad responde a un compromiso profundo con aquellos a quienes la Cuarta Transformación busca servir.
“Regresé a Guerrero por las mujeres indígenas y aquellas y aquellos por los que trabaja y sigue trabajando MORENA, la gente más vulnerable”, declaró Damián Peralta, subrayando la importancia de estas comunidades en la agenda política actual. La visita no fue meramente protocolaria; se trató de un espacio de diálogo abierto donde las activistas pudieron expresar directamente sus demandas y preocupaciones.
Las líderes indígenas alzaron la voz para exigir que las políticas públicas dirigidas a los pueblos originarios dejen de ser diseñadas a puerta cerrada o por conveniencia política. Su mensaje fue un llamado a la acción para que se reconozca su valor intrínseco y su papel fundamental en la identidad cultural de México. "No somos folclor: somos cultura, raíces e identidad", enfatizaron, demandando ser incluidas de manera activa y respetuosa en los procesos de toma de decisiones.
Un punto crucial de sus peticiones fue la necesidad de que las consultas sobre derechos indígenas no excluyan a regiones como el norte de Guerrero, y que se garantice su reconocimiento pleno como pueblos. Las activistas expresaron su hartazgo de ser consideradas únicamente como un trampolín político, exigiendo un compromiso genuino y duradero.
En respuesta a estas legítimas demandas, Esthela Damián reconoció la deuda histórica que existe con las comunidades indígenas y la necesidad imperante de respaldar su derecho a participar activamente en la construcción del estado. Subrayó que el proyecto de la Cuarta Transformación en Guerrero solo será verdaderamente exitoso si se salda esta deuda y se garantiza la voz y el voto de los pueblos originarios.
"Nuestras hermanas del Alto Balsas y liderazgos valientes como María de Jesús Tránsito Santos son el corazón de nuestra tierra. El ‘Guerrero del Futuro’ nace del respeto a nuestras raíces; no vamos a permitir que se les relegue o se les olvide", afirmó Damián Peralta. Su compromiso se extendió a garantizar su participación real en la formulación de políticas públicas, la promoción de la justicia social y el aseguramiento del bienestar para todas sus familias.
Este encuentro representa un paso significativo en la consolidación de una alianza sólida entre Esthela Damián y las estructuras indígenas de Guerrero. La agenda que se perfila es de inclusión, donde las mujeres originarias no solo son escuchadas, sino que se les posiciona como protagonistas del cambio y del desarrollo de la entidad.
Históricamente, los pueblos indígenas de México han enfrentado marginación y exclusión, a pesar de su riqueza cultural y su papel fundamental en la conformación de la nación. Las promesas de inclusión y reconocimiento han sido recurrentes en diversos gobiernos, pero la materialización de políticas efectivas y respetuosas ha sido un desafío constante. La Cuarta Transformación, desde su inicio, prometió un cambio de paradigma, poniendo énfasis en la atención a los sectores históricamente desfavorecidos, incluyendo a las comunidades indígenas y a las mujeres, quienes a menudo enfrentan una doble vulnerabilidad.
La gira de Damián Peralta por Guerrero se enmarca en este contexto, buscando fortalecer los lazos con estas comunidades y asegurar que sus voces sean escuchadas en la esfera política. La elección de Huitzuco de los Figueroa como sede del encuentro no es casual; esta región, como muchas otras en Guerrero, enfrenta desafíos significativos en términos de desarrollo económico, acceso a servicios básicos y reconocimiento de derechos, pero también alberga una profunda riqueza cultural y una resiliencia notable de sus habitantes.
El papel de las mujeres indígenas en la preservación de la cultura, las tradiciones y el medio ambiente es invaluable. Sin embargo, a menudo sus contribuciones son invisibilizadas y sus derechos, especialmente en el ámbito político y económico, son limitados. El llamado de las activistas a no ser tratadas como "folclor" resuena con fuerza, evidenciando la necesidad de un enfoque que vaya más allá de la representación simbólica y se traduzca en acciones concretas que garanticen su plena participación y autonomía.
La promesa de Esthela Damián de asegurar una "participación real" en la construcción de políticas públicas sugiere un cambio de enfoque, pasando de un modelo de consulta pasiva a uno de colaboración activa. Esto implica no solo escuchar sus demandas, sino también empoderarlas para que sean agentes de cambio en sus propias comunidades y en la toma de decisiones a nivel estatal y nacional.
El "Guerrero del Futuro" al que Damián Peralta hace referencia parece estar intrínsecamente ligado al respeto y la reivindicación de las raíces indígenas. Este concepto, si se materializa, podría significar un avance significativo en la reconciliación del estado con su pasado y en la construcción de un presente más justo e inclusivo. La consolidación de alianzas con las estructuras indígenas es un paso lógico y necesario para alcanzar este objetivo, pero la clave residirá en la continuidad y la efectividad de las acciones que se deriven de estos encuentros.
La presencia de figuras como María de Jesús Tránsito Santos, quien lidera el Consejo Indígena del Alto Balsas, es fundamental. Su liderazgo representa la voz colectiva de muchas mujeres y hombres que buscan un futuro digno y con pleno reconocimiento de sus derechos. La alianza que se busca forjar con ellas no es solo una estrategia política, sino un reconocimiento de su agencia y de su capacidad para impulsar transformaciones significativas.
En el ámbito nacional, la agenda de atención a los pueblos indígenas ha sido un eje central de la política impulsada por el gobierno federal. Sin embargo, la implementación de estas políticas a nivel estatal y local a menudo enfrenta obstáculos, desde la falta de recursos hasta la resistencia de estructuras de poder tradicionales. La labor de figuras como Esthela Damián será crucial para asegurar que estas políticas se traduzcan en beneficios tangibles para las comunidades y que se evite la perpetuación de prácticas clientelares o de exclusión.
El compromiso de no olvidar ni relegar a las comunidades indígenas es un llamado a la acción para todos los niveles de gobierno. La construcción de un "Guerrero del Futuro" inclusivo y respetuoso de sus raíces indígenas requiere un esfuerzo sostenido y una voluntad política inquebrantable. La gira de Damián Peralta es un indicativo de que esta voluntad existe, pero el verdadero desafío será convertir estas intenciones en realidades palpables para las mujeres y hombres de los pueblos originarios.