Una ola de pánico digital se apoderó de las redes sociales en la Ciudad de México, alimentada por la viralización de imágenes de una supuesta escultura de Baphomet, una figura asociada al ocultismo y al satanismo, que supuestamente se erigía en la exclusiva zona de Jardines del Pedregal. Las versiones iniciales aseguraban que los residentes locales estaban indignados, exigiendo la demolición de la obra y la clausura de la propiedad donde se encontraba.

Sin embargo, la realidad detrás de estas alarmantes imágenes pronto salió a la luz. Javier López Casarín, alcalde de la demarcación de Álvaro Obregón, emitió un comunicado y un video para desmentir categóricamente la existencia de dicha escultura, calificando la difusión como un claro ejemplo de "noticias falsas" que se propagaron "como pólvora encendida" a través de diversas plataformas digitales.

El funcionario detalló que su oficina recibió una avalancha de mensajes, peticiones e incluso "agresiones" por parte de ciudadanos que demandaban acciones inmediatas para retirar la "escultura demoniaca", llegando a solicitar su demolición o la clausura de la casa. Lo más preocupante, señaló López Casarín, fue que la desinformación aparentemente se originó y fue amplificada por un medio de comunicación que no verificó la veracidad de la supuesta denuncia vecinal.

Las inconsistencias en las propias imágenes fueron las primeras señales de alerta. Al observar con detenimiento, se apreciaban diferencias notables entre las distintas representaciones de la figura. En una de ellas, la estatua lucía dos cuernos y un adorno en la cabeza, mientras que en otra, este último desaparecía, dejando solo los cuernos. Estas discrepancias apuntaban directamente a la intervención de la inteligencia artificial (IA) en su creación, una conclusión que posteriormente fue confirmada.

El alcalde lamentó la falta de rigor en la difusión de la información, señalando que nunca se especificaron calles ni domicilios, lo que evidenciaba una ausencia de precisión o una intencionalidad de no darle seriedad al asunto. La rápida propagación de estas imágenes falsas subraya la vulnerabilidad de la opinión pública ante contenidos generados artificialmente y la importancia de la verificación de fuentes.

El Origen Histórico y Simbólico de Baphomet

La figura de Baphomet, que ha sido objeto de diversas interpretaciones a lo largo de la historia, tiene raíces complejas que se remontan a la Edad Media. Inicialmente, el término se asoció con acusaciones de idolatría vertidas contra la Orden del Temple, conocida como los Caballeros Templarios. Sin embargo, la imagen popular de un ser con cabeza de cabra, que hoy se identifica comúnmente con Baphomet, no tiene una correspondencia clara con representaciones medievales cuya existencia esté fehacientemente demostrada.

Según la Enciclopedia Italiana de Treccani, una de las teorías sobre el origen del nombre sugiere que pudo haber surgido como una deformación del nombre Mahoma, conocido en Europa como Mahomet. Durante las Cruzadas, algunos textos cristianos medievales emplearon variantes de este nombre en relatos que aludían a las creencias de los musulmanes.

Siglos más tarde, el término Baphomet se vio intrínsecamente ligado a las acusaciones de herejía y adoración de ídolos contra los templarios. En 1307, el rey Felipe IV de Francia orquestó el arresto masivo de sus miembros en territorio francés, dando inicio a investigaciones plagadas de señalamientos. Durante los interrogatorios, que a menudo se realizaban bajo tortura y presión, surgieron testimonios que mencionaban la adoración de una cabeza con características variables, aunque las descripciones carecían de uniformidad.

Investigadores han advertido sobre la necesidad de analizar estas confesiones en su contexto histórico, reconociendo que las condiciones de los procesos judiciales de la época pudieron haber influido en las declaraciones obtenidas. El historiador Andrea Nicolotti, en un estudio publicado por la Universidad de Turín, ha examinado las versiones contradictorias sobre el supuesto ídolo templario y cómo estas acusaciones contribuyeron a forjar la leyenda de Baphomet.

La Representación Moderna y la IA

La imagen más difundida y reconocible de Baphomet data del siglo XIX, gracias al ocultista francés Éliphas Lévi. Lévi popularizó una ilustración de una figura antropomorfa con cabeza de cabra, alas y una serie de símbolos que representaban la dualidad y la unión de opuestos. Esta representación, conocida como el Baphomet de Lévi, fue incluida en su influyente obra "Dogme et Rituel de la Haute Magie", publicada entre 1854 y 1856.

Es crucial entender que la figura de Lévi no fue una recuperación de iconografía medieval, sino una construcción simbólica propia del pensamiento ocultista del siglo XIX. Con el tiempo, esta imagen se asoció popularmente con el satanismo y otras corrientes esotéricas, consolidando su percepción como una figura demoníaca en la cultura popular.

La reciente viralización de imágenes falsas en la Ciudad de México demuestra cómo estas representaciones históricas y simbólicas pueden ser manipuladas y amplificadas mediante tecnologías modernas como la inteligencia artificial. La facilidad con la que se pueden generar y diseminar contenidos visuales convincentes, pero ficticios, plantea serios desafíos para la veracidad de la información en la era digital y la necesidad de una ciudadanía crítica y bien informada.

La rápida difusión de la noticia falsa sobre la estatua de Baphomet en Jardines del Pedregal sirve como un recordatorio de la importancia de la verificación de hechos y del escepticismo saludable ante la información que circula en línea, especialmente cuando apela a emociones fuertes como el miedo o la indignación. Las autoridades locales han reiterado su compromiso con la transparencia y la lucha contra la desinformación, instando a la ciudadanía a consultar fuentes oficiales y medios confiables antes de dar por cierta cualquier noticia.