La relación entre la Concacaf y la FIFA atraviesa un momento de profunda crisis, evidenciado por la solicitud directa del presidente de la confederación, Victor Montagliani, al máximo dirigente del fútbol mundial, Gianni Infantino. Montagliani pidió a Infantino que no asistiera a un torneo juvenil Sub-14 en República Dominicana, en medio de las recientes polémicas que han sacudido al organismo rector del balompié internacional.

En una carta formal, Montagliani expuso sus razones para pedir la reconsideración de la asistencia de Infantino a la Serie Sub-14 de la Unión Caribeña de Futbol (UCF). El dirigente argumentó que la actual crisis de gobernanza, exacerbada por la controvertida propuesta conocida como ‘FIFA Forward Enterprise’, corría el riesgo de desviar la atención del propósito deportivo y formativo de la competencia.

Montagliani señaló que la cobertura mediática, inevitablemente centrada en las controversias que rodean a la FIFA, restaría importancia al carácter técnico y al desarrollo de los jóvenes futbolistas que son el verdadero objetivo del torneo. "Le pido respetuosamente, en nombre del futbol, que reconsidere su asistencia, ya que, lamentablemente, socavará el carácter técnico de esta importante actividad de desarrollo juvenil", se lee en el documento.

Sin embargo, Gianni Infantino no atendió la petición de Montagliani y procedió con su agenda, viajando a República Dominicana. A su llegada, Infantino defendió su relación con el país caribeño y reiteró su compromiso de continuar la colaboración para fortalecer el fútbol y crear oportunidades para la juventud de la región.

Este episodio se suma a una serie de tensiones crecientes entre la Concacaf y la FIFA, particularmente tras conocerse que la Concacaf y la UEFA estarían planeando la creación de una Nations League conjunta a partir de 2028, una iniciativa que podría interpretarse como un desafío a la estructura actual de competiciones impulsada por Infantino.

Victor Montagliani también se encontraba en República Dominicana durante el fin de semana, aunque sus encuentros con el ministro dominicano de Deportes, Kevin Cruz, se realizaron por separado de los de Infantino. La presencia de ambos dirigentes en el país caribeño, en medio de estas fricciones, subraya la magnitud de las diferencias.

La raíz de la crisis entre Concacaf y la FIFA se intensificó a raíz del proyecto ‘FIFA Forward Enterprise’ (FFE). Esta iniciativa financiera, impulsada por Gianni Infantino, contemplaba la venta de una participación de aproximadamente el 20 por ciento de los derechos comerciales del Mundial a inversionistas privados, por una suma estimada de 4 mil 200 millones de dólares.

La propuesta generó una fuerte oposición dentro del fútbol internacional. La Concacaf fue una de las voces más críticas, expresando públicamente sus cuestionamientos sobre la forma en que la FIFA presentó y promovió el proyecto. Las 41 asociaciones miembro de la confederación manifestaron su rechazo conjunto a la iniciativa.

La presión ejercida por diversas confederaciones y federaciones llevó finalmente a la FIFA a retirar el proyecto FFE. No obstante, el abandono de esta iniciativa no logró disipar las diferencias subyacentes. La Concacaf mantuvo sus reservas y cuestionamientos sobre la transparencia y la gobernanza del organismo que dirige Infantino.

La oposición al FFE no se limitó a la Concacaf. La UEFA y la Confederación Asiática de Futbol (AFC) también rechazaron la propuesta. Sin embargo, la Confederación Africana de Futbol (CAF), algunas federaciones árabes y diversas asociaciones nacionales expresaron su respaldo a Infantino, evidenciando una división en el panorama futbolístico global.

Incluso dentro de la propia Concacaf, existen matices en la postura. La Federación Mexicana de Futbol (FMF), por ejemplo, expresó su respaldo al presidente de la FIFA, a pesar de haber formado parte de las 41 asociaciones que inicialmente se pronunciaron en contra del proyecto FFE. Esta divergencia interna añade complejidad a la situación.

En este contexto de tensión con la dirigencia de la FIFA, la Concacaf ha continuado fortaleciendo sus lazos con otras confederaciones. Las conversaciones con la UEFA para la posible creación de una Nations League conjunta a partir de 2028 son un claro indicativo de esta estrategia, buscando consolidar un bloque que pueda tener mayor peso en las decisiones futuras del fútbol mundial.

El incidente en República Dominicana, donde se pidió a Infantino no asistir a un torneo juvenil, es un reflejo de la profunda fractura que existe. La solicitud de Montagliani, aunque no fue atendida, pone de manifiesto la incomodidad de la Concacaf con la dirección que Infantino está imprimiendo a la FIFA y su preocupación por cómo las disputas internas pueden afectar el desarrollo del deporte a nivel de base.

La FIFA, por su parte, a través de su presidente, busca proyectar una imagen de unidad y colaboración, especialmente en eventos destinados a la juventud. La visita de Infantino a República Dominicana, y sus declaraciones sobre fortalecer el fútbol y crear oportunidades, buscan contrarrestar la narrativa de crisis y división que emana de las confederaciones críticas.

El futuro de la gobernanza en la FIFA y la relación entre las confederaciones continentales y el organismo rector seguirán siendo un tema de debate y tensión. La iniciativa de Concacaf y UEFA de una Nations League conjunta podría ser solo el primer paso hacia una reconfiguración del poder y la influencia en el fútbol internacional, con o sin el respaldo total de Gianni Infantino.