Un incidente poco común sacudió la sesión del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) este jueves, cuando la ministra Lenia Batres interrumpió la participación del ministro Giovani Figueroa.

Mientras Figueroa exponía sus argumentos sobre un tema en discusión, Batres se levantó de su asiento y se dirigió a hablar con el ministro presidente, Hugo Aguilar. La acción, aunque breve, detuvo el flujo de la sesión y generó un momento de incomodidad.

Figueroa, visiblemente contrariado, pausó su discurso y, tras unos 20 segundos de silencio mientras Batres conversaba con Aguilar, cuestionó con un tono de incredulidad: “¿Puedo continuar?”. La pregunta flotó en el aire, evidenciando la tensión del momento.

Tras la interrupción, el ministro Figueroa concluyó su participación, agradeciendo la atención de sus colegas, pero el incidente ya había dejado una marca en el desarrollo de la sesión.

Este suceso ocurre en un contexto donde la ministra Lenia Batres ha estado en el centro de la atención pública por sus posturas, particularmente su respaldo a un proyecto que propone gravar con Impuesto Sobre la Renta (ISR) los recursos entregados a familias tras el fallecimiento de un trabajador, como las Afores.

Batres ha defendido esta postura argumentando que dichos retiros, al ser considerados herencias o legados, deberían estar sujetos a tributación, equiparándolos a otras formas de transmisión patrimonial. Su argumento se basa en la idea de que estos fondos no son generados directamente por el trabajo del beneficiario, sino por el del fallecido.

Sin embargo, esta propuesta ha generado controversia y ha sido objeto de debate, incluso recibiendo un pronunciamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum. La mandataria federal se desmarcó de la iniciativa de Batres, afirmando que su gobierno no tiene la intención de gravar las herencias, aunque reconoció que es una práctica común en otros países.

Sheinbaum también rechazó la sugerencia de Batres de que dicha propuesta fuera enviada al Congreso de la Unión para su análisis y posible aprobación, subrayando la diferencia de enfoques entre la ministra y el Ejecutivo federal.

La intervención de Batres en la sesión, al margen de su proyecto fiscal, subraya su estilo particular de participación en el máximo tribunal del país. Su autodenominación como "Ministra del Pueblo" y su tendencia a impulsar proyectos que buscan modificar el status quo fiscal han marcado su gestión.

El incidente con el ministro Figueroa, aunque aparentemente menor en su duración, pone de relieve las dinámicas internas y las posibles fricciones dentro de la SCJN, especialmente cuando las intervenciones de los ministros se salen de los protocolos habituales.

Analistas señalan que este tipo de situaciones, si bien pueden ser vistas como un simple tropiezo en una sesión, también reflejan las diferentes visiones y estilos de trabajo entre los integrantes del alto tribunal. La SCJN, como máximo intérprete de la Constitución, enfrenta el desafío constante de mantener la unidad y el decoro en sus deliberaciones, incluso ante posturas divergentes.

La discusión sobre el gravamen a las Afores y otros recursos post-mortem sigue abierta, y la postura de la ministra Batres, aunque no respaldada por el Ejecutivo, continúa siendo un punto de referencia en el debate sobre la política fiscal y la justicia tributaria en México.

El ministro Figueroa, por su parte, continuó con su intervención tras el breve pero significativo impasse, pero la imagen de la ministra Batres interrumpiendo la exposición de un colega quedará como una anécdota más en el devenir de las sesiones de la Corte.

La SCJN, en su rol de garante de la legalidad y la justicia, debe navegar estas aguas, donde las personalidades y las posturas ideológicas a veces chocan, pero siempre bajo el escrutinio público y la necesidad de mantener la institucionalidad.