Emma Coronel Aispuro, la otrora esposa de Joaquín "El Chapo" Guzmán, ha roto el silencio para compartir detalles íntimos sobre su experiencia tras las rejas en Estados Unidos y el abrupto momento de su detención.
En una reciente transmisión en vivo, Coronel Aispuro describió su paso por una prisión estadounidense, donde, según sus palabras, permaneció aislada durante aproximadamente un año, confinada en un espacio reducido y sin contacto con otras reclusas.
El Arresto: Un Desenlace Inesperado
El calvario de Coronel Aispuro comenzó en febrero de 2021, al aterrizar en Washington D.C. A pesar de observar una fuerte presencia de agentes de seguridad desde el avión, la modelo confesó que jamás imaginó que el operativo estuviera dirigido hacia ella.
"Me bajaron del avión, me detuvieron arriba, no en el aeropuerto, iba sola, subieron por mí y me llevaron por otra puerta", relató durante una charla con los presentadores Lonche y Willito, reviviendo el instante en que agentes del FBI la abordaron.
"Había camionetas negras, eran para mí. Nadie se movió, entraron agentes del FBI y me pidieron acompañarlos, todo fue muy rápido, en cuestión de minutos", añadió, subrayando la celeridad con la que se ejecutó su detención, un evento capturado en parte para el documental "Casada con El Chapo Guzmán: Emma Coronel habla".
La Vida en Aislamiento: Un "Cuartito" de Dos Metros
Tras declararse culpable de cargos relacionados con el narcotráfico y lavado de dinero, Emma Coronel fue sentenciada inicialmente a tres años de prisión. Sin embargo, una posterior reducción de su condena resultó en que cumpliera solo 18 meses tras las rejas.
"Me podían dar una sentencia más larga, es cuando dices está bien, no me dieron la libertad, pero hubo un límite, es ahí donde te das cuenta de lo que pasa, de cuánto tiempo vas a pasar ahí dentro, lo asimilas y decides cómo pasar el tiempo", reflexionó sobre la severidad de su pena.
La modelo describió las condiciones de su encierro como particularmente difíciles. "Un día adentro es el doble de acá afuera, sientes todo más intenso", afirmó, contrastando la percepción del tiempo en el exterior con la lentitud de los días en prisión.
Detalló que su celda era un espacio mínimo, de apenas dos por dos metros, equipado con un baño y una cama. "No salía, estuve un año, mi break era en la madrugada porque si hubiera sido a otra hora tenían que encerrar a todas", explicó, evidenciando la estricta rutina y la falta de interacción social.
"No (podía hablar con alguien más). A veces te gritabas con alguien de celda a celda, por mí yo hubiera andado en medio de todas, salir", lamentó, evidenciando la soledad impuesta.
Estrategias de Supervivencia y el Dolor de la Separación
Para sobrellevar el aislamiento, Coronel Aispuro recurrió al ejercicio y al estudio. No obstante, reconoció que el aspecto más devastador de su encarcelamiento fue la separación de sus dos hijas, fruto de su relación con "El Chapo" Guzmán.
"Fue duro, estar separada de mis hijas fue lo peor del mundo, tenía tiempo para llorar y pensar, pero estaba en depresión, tenía temor a la sentencia", confesó, revelando la profunda angustia emocional que la embargaba.
Emma Coronel fue liberada en septiembre de 2023 y, desde entonces, ha estado participando en programas de reinserción social, recibiendo apoyo para su reintegración a la vida civil.
La narrativa de Coronel Aispuro arroja luz sobre la cruda realidad del sistema penitenciario estadounidense, especialmente para figuras de alto perfil vinculadas al crimen organizado, y subraya las profundas cicatrices emocionales que deja la privación de libertad y la separación familiar.