La Selección Mexicana de futbol ha desatado la euforia en el país al conseguir una hazaña inédita: tres victorias consecutivas en la fase de grupos de una Copa del Mundo. Este logro, alcanzado en el Mundial 2026 que México co-organiza, no solo asegura el primer lugar del Grupo A, sino que renueva las esperanzas de una nación que anhela ver a su equipo trascender en el torneo.

El camino hacia esta racha histórica no ha estado exento de desafíos. El más reciente, un sufrido triunfo ante Corea del Sur, donde el equipo dirigido por Javier ‘Vasco’ Aguirre tuvo que batallar para romper la férrea defensa asiática. Un error del portero rival, Kim Seunggyu, fue el que finalmente abrió el marcador, permitiendo a México asegurar los tres puntos y extender su racha de imbatibilidad a más de 270 minutos.

Este triunfo sobre los surcoreanos se suma a las victorias previas contra Sudáfrica (2-0) en el partido inaugural y a la obtenida en el último encuentro de la fase de grupos de Qatar 2022 contra Arabia Saudita (2-1). Aunque esta última victoria en 2022 no fue suficiente para avanzar a octavos de final, marcando un doloroso fin a una racha de siete participaciones consecutivas superando la primera ronda, se erige ahora como el cimiento de la presente racha positiva.

La posibilidad de extender aún más este récord se presenta en el último partido del Grupo A contra República Checa. Una victoria en este encuentro significaría que México finalizaría la primera ronda con un paso perfecto, algo nunca antes visto en la historia del combinado nacional.

Un vistazo a las rachas anteriores del Tri

La Selección Mexicana ostenta un total de 19 victorias en la historia de los Mundiales. Sin embargo, hasta antes de esta edición, nunca había logrado encadenar más de dos triunfos consecutivos, y todas esas mini rachas se habían dado dentro de un mismo torneo.

La racha más reciente de dos victorias seguidas se remonta a Rusia 2018. El equipo debutó con una sorpresiva victoria ante la entonces campeona del mundo, Alemania, gracias a un gol de Hirving ‘Chucky’ Lozano. Posteriormente, vencieron a Corea del Sur por 2-1.

Antes de eso, en Corea-Japón 2002, considerada una de las mejores actuaciones de México en la fase de grupos, el equipo sumó dos triunfos al hilo: 1-0 contra Croacia y 2-1 frente a Ecuador. Esa actuación también los llevó a octavos de final.

La localía, un factor clave

La condición de anfitrión parece ser un catalizador para el buen desempeño del Tri en las fases de grupos. Las otras rachas ganadoras significativas del equipo se han dado precisamente cuando México ha sido sede del torneo.

En el Mundial de 1986, celebrado en suelo mexicano, el equipo no solo evitó la derrota en la fase de grupos, sino que avanzó hasta cuartos de final, donde fue eliminado por Alemania en una tanda de penales tras empatar en tiempo reglamentario. En esa edición, México derrotó 1-0 a Irak en el último partido grupal y luego venció 2-0 a Bulgaria en octavos.

Cuatro años antes, en el Mundial de 1970, también celebrado en México, el combinado nacional goleó 4-0 a El Salvador y posteriormente se impuso 1-0 a Bélgica. Este fue el primer registro de victorias consecutivas para el equipo en una Copa del Mundo.

Un impulso para la confianza y el futuro

Esta racha de tres victorias consecutivas en la fase de grupos del Mundial 2026 representa un impulso anímico y de confianza invaluable para el equipo mexicano. No solo valida el trabajo del cuerpo técnico y la entrega de los jugadores, sino que también genera un optimismo palpable entre la afición, que ve en este logro una señal prometedora para las aspiraciones del equipo en el torneo.

La solidez defensiva mostrada, con solo un gol permitido hasta ahora, es un pilar fundamental de este éxito. Esta fortaleza atrás, combinada con la capacidad de generar oportunidades y concretarlas, dibuja el perfil de un equipo competitivo y preparado para enfrentar los retos que vengan en las fases de eliminación directa.

El Mundial 2026, al ser en casa, ofrece una oportunidad única para que el Tri no solo iguale, sino que supere sus actuaciones históricas. La conexión con la afición, el apoyo desde las gradas y la familiaridad con las condiciones del torneo son factores que juegan a favor.

Este hito histórico, más allá de las estadísticas, es un testimonio del crecimiento y la madurez del futbol mexicano. La Selección demuestra que, con preparación, determinación y el respaldo de su gente, es capaz de alcanzar nuevas cimas y hacer soñar a todo un país con la gloria mundialista.

La meta ahora es clara: mantener la concentración, seguir trabajando con la misma intensidad y buscar llegar lo más lejos posible, escribiendo un capítulo dorado en la historia del deporte mexicano.