La efímera euforia desatada por los resultados electorales en Estados Unidos, que inicialmente favorecieron al peso mexicano, se ha disipado rápidamente. La moneda nacional ha experimentado una notable depreciación, perdiendo más de 14 centavos frente al dólar estadounidense en la jornada de este jueves 5 de noviembre de 2026. Este retroceso pone de manifiesto la volatilidad inherente a los mercados financieros y la sensibilidad del peso a los factores económicos y políticos globales.
La atención principal del mercado local se concentra hoy en la crucial decisión de política monetaria que emitirá el Banco de México (Banxico). El consenso entre los analistas y operadores financieros apunta a que la Junta de Gobierno optará por mantener la tasa de interés de referencia sin modificaciones. Esta expectativa, si bien predecible, genera una presión adicional sobre el diferencial de tasas de interés, especialmente ante la inminente posibilidad de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anuncie un incremento en su propia tasa de referencia durante el mes de diciembre.
Esta divergencia potencial en las políticas monetarias entre México y Estados Unidos es un factor clave que los mercados están monitoreando de cerca. En septiembre, el propio Banxico señaló en sus comunicados que, dada la heterogeneidad de las condiciones macroeconómicas entre ambas naciones, la política monetaria mexicana no necesariamente seguiría de forma automática las decisiones de la Fed. Esta declaración subraya la autonomía del banco central mexicano para actuar en función de la realidad económica del país, aunque no descarta la influencia de las acciones de su contraparte estadounidense.
Los datos más recientes de Bloomberg indican que el peso mexicano se deprecia un 0.70 por ciento frente al dólar. El tipo de cambio se sitúa actualmente en alrededor de 18.70 unidades por dólar, lo que representa una pérdida de 14 centavos en comparación con el cierre registrado el miércoles 4 de noviembre. Esta fluctuación, aunque no alarmante en términos absolutos, sí refleja una tendencia de debilitamiento que preocupa a los inversionistas y al sector exportador.
Janneth Quiroz, directora de análisis económico y cambiario en Monex, destacó la expectación del mercado ante la decisión de Banxico. "Los operadores permanecen atentos a la decisión de política monetaria de Banxico, en la que se espera una pausa con la tasa de interés en 6.5 por ciento; no obstante, cualquier ajuste en la orientación futura será clave", señaló. La clave, según Quiroz, no reside tanto en la decisión de hoy, sino en las señales que el banco central pueda enviar sobre sus futuras acciones y su estrategia para navegar el complejo entorno económico global.
En cuanto a las operaciones bancarias, el dólar se vende en ventanillas bancarias a 19.20 pesos, mientras que su precio de compra se ubica en 18.12 unidades por cada billete verde. Estas cifras reflejan la cotización minorista y pueden variar ligeramente entre instituciones financieras, pero confirman la tendencia general de apreciación del dólar frente al peso.
El contexto internacional también juega un papel importante. En el mercado de dinero, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años en Estados Unidos se sitúa en 4.88 por ciento. Por su parte, el bono mexicano a 10 años ofrece un rendimiento considerablemente mayor, manteniéndose en un nivel de 9.13 por ciento. Este diferencial de rendimientos, aunque atractivo para algunos inversionistas, no ha sido suficiente para contrarrestar las presiones a la baja sobre el peso mexicano en la jornada actual.
Otras monedas emergentes también han mostrado debilidad frente al dólar en esta sesión. Entre las más depreciadas se encuentran la corona sueca con un 0.58 por ciento, el shekel israelí con un 0.49 por ciento, el peso chileno con un 0.37 por ciento, el won surcoreano con un 0.26 por ciento y el florín húngaro con un 0.26 por ciento. Esta debilidad generalizada de las monedas frente al dólar sugiere que los factores de riesgo global y la fortaleza de la economía estadounidense están impulsando una demanda por activos considerados refugio.
La decisión de política monetaria del Banco de México es un evento de alta relevancia que podría marcar la pauta para las próximas semanas. Si bien se anticipa un mantenimiento de la tasa de interés, cualquier comunicación o señal sobre futuras acciones podría tener un impacto significativo en la trayectoria del tipo de cambio. La postura de Banxico será crucial para anclar las expectativas y mantener la estabilidad financiera en un entorno de incertidumbre global.
Históricamente, el peso mexicano ha demostrado ser sensible a los flujos de capital internacional y a las decisiones de política monetaria de las principales economías. La relación entre la política monetaria de México y la de Estados Unidos es un factor determinante en la competitividad y estabilidad de la moneda nacional. La diferencia en las tasas de interés puede influir en la atracción de inversiones y en el costo del financiamiento, factores que repercuten directamente en el tipo de cambio.
El panorama económico actual presenta desafíos tanto para México como para la economía global. La inflación, el crecimiento económico y las tensiones geopolíticas son elementos que los bancos centrales deben considerar al tomar sus decisiones. En este contexto, la prudencia y la comunicación clara por parte de Banxico son fundamentales para gestionar las expectativas del mercado y mitigar la volatilidad cambiaria.
La expectativa de que la Fed suba sus tasas en diciembre añade una capa de complejidad a la situación. Si México mantiene sus tasas, el diferencial podría reducirse, haciendo menos atractivos los activos en pesos para los inversionistas internacionales que buscan mayores rendimientos. Esto podría intensificar la presión sobre el peso y generar una mayor volatilidad en las próximas semanas.
En resumen, la jornada de hoy se caracteriza por la cautela y la expectación en los mercados financieros mexicanos. La depreciación del peso es un reflejo de la incertidumbre global y de la anticipación de movimientos en la política monetaria de Estados Unidos. La decisión de Banxico será clave para determinar la dirección futura del tipo de cambio y la estabilidad económica del país en los próximos meses.