El béisbol ha experimentado un renacimiento en la Ciudad de México, y gran parte de este impulso se atribuye a la construcción y operación del Estadio Alfredo Harp Helú, hogar de los emblemáticos Diablos Rojos del México. Ubicado estratégicamente en la Ciudad Deportiva, este moderno recinto se ha consolidado como un punto de encuentro para los aficionados y un centro de espectáculos de primer nivel.
El Permiso que Sostiene al Estadio
La edificación del Estadio Alfredo Harp Helú culminó y fue inaugurado en marzo de 2019, con la presencia del empresario Alfredo Harp Helú y el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. La génesis del proyecto se remonta a 2015, cuando el Gobierno de la Ciudad de México, bajo la administración de Miguel Ángel Mancera, otorgó un Permiso Administrativo Temporal Revocable al Centro Deportivo Alfredo Harp Helú. Este permiso autorizaba la utilización de una vasta extensión de 77,798 metros cuadrados dentro de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixiuhca.
Aunque este permiso inicial tenía una vigencia definida, fue renovado recientemente para un nuevo periodo de 10 años, asegurando así la continuidad operativa de los Diablos Rojos en su sede. Originalmente, el acuerdo contemplaba una concesión de 30 años, sujeta a una revisión intermedia a los 10 años, lo que subraya la naturaleza temporal y revisable del acuerdo.
Sin embargo, la renovación del permiso no ha estado exenta de polémica. Diversos grupos, especialmente residentes de las zonas aledañas, han expresado su descontento. Denuncian una aparente falta de retribución significativa por parte de las autoridades del estadio hacia la comunidad, a pesar de que las obligaciones financieras para el mantenimiento del inmueble, que ascienden a 29.5 millones de pesos anuales, recaen en las autoridades capitalinas.
Es crucial entender que esta concesión no confiere derechos de propiedad sobre el terreno o la infraestructura. Su naturaleza se limita al uso, aprovechamiento y explotación del espacio cedido. Un escenario similar se observa en el Estadio GNP Seguros, cercano al parque de pelota, donde el Gobierno de la Ciudad de México es el propietario de la infraestructura, pero la operación comercial ha sido delegada a un particular, en este caso, OCESA.
Actualmente, la gestión y operación del Estadio Alfredo Harp Helú recae en la directiva de los Diablos Rojos del México, encabezada por Jorge del Valle Mohar, quien vela por el funcionamiento diario del recinto.
Alfredo Harp Helú: El Motor Financiero
La visión y la inversión detrás de la construcción del Estadio Alfredo Harp Helú provienen en su totalidad del empresario Alfredo Harp Helú, quien además es el propietario del equipo de béisbol, los Diablos Rojos del México. En 2014, Harp Helú, en su rol de presidente del Consejo de Administración de los Diablos Rojos, proyectó una inversión inicial de 800 millones de pesos. No obstante, el costo final de la obra superó significativamente esta estimación, alcanzando la cifra de 3,000 millones de pesos.
Othón Valenzuela, quien fungió como expresidente de los Diablos Rojos, ha enfatizado que la totalidad de la inversión fue aportada por el equipo, sin participación financiera alguna por parte del Gobierno de la ciudad. Esta declaración resalta el compromiso y la apuesta personal de Harp Helú por dotar a su equipo de una casa propia y de primer nivel.
Desde que los Diablos Rojos dejaron el extinto Parque del Seguro Social, el equipo ha transitado por diversas sedes. Inicialmente, compartieron espacio en el Foro Sol (hoy Estadio GNP Seguros) y posteriormente utilizaron el Estadio Fray Nano, que recibió una inversión de 100 millones de pesos para su renovación. Fue en este contexto que Harp Helú reiteró su promesa de construir un estadio exclusivo para los Diablos Rojos, un compromiso que finalmente se materializó con el actual recinto.
Un Recinto Multifacético
El Estadio Alfredo Harp Helú no solo es la casa de los Diablos Rojos, sino que también se ha consolidado como un espacio versátil capaz de albergar una amplia gama de eventos. Con una capacidad para 20,062 espectadores y una extensión de 50,000 metros cuadrados de construcción, el inmueble ha demostrado su potencial.
Además de ser el escenario principal para los juegos de béisbol de los Diablos Rojos, el estadio ha sido sede de importantes encuentros de las Grandes Ligas (MLB), atrayendo la atención internacional. Su infraestructura también ha sido aprovechada para la realización de conciertos de renombrados artistas y eventos de carácter social, como el Teletón, demostrando su adaptabilidad y relevancia en el panorama del entretenimiento y la cultura en la capital del país.
La operación del estadio, aunque respaldada por un permiso gubernamental, es un testimonio de la inversión privada y la visión de Alfredo Harp Helú para fortalecer el béisbol y ofrecer un espacio de calidad para la Ciudad de México. La controversia en torno al permiso y su renovación, sin embargo, pone de manifiesto la complejidad de la gestión de espacios públicos y la necesidad de un equilibrio entre el desarrollo deportivo y las demandas comunitarias.