LA PERCEPCIÓN CAMBIA: UN RESPIRO PARA EL EDOMEX
La sensación de inseguridad entre los habitantes del Estado de México ha experimentado una notable disminución, según revela la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los datos, correspondientes a septiembre de 2026 y comparados con el mismo mes del año anterior, pintan un panorama alentador en ocho municipios evaluados, donde la preocupación por la delincuencia parece ceder terreno.
Este informe trimestral del INEGI, un referente en la medición de la confianza ciudadana, destaca una tendencia a la baja en la percepción de inseguridad, un fenómeno que, de consolidarse, podría marcar un punto de inflexión en la compleja batalla contra el crimen en una de las regiones más pobladas del país.
TLALNEPANTLA, EL EJEMPLO MÁS CLARO
El municipio de Tlalnepantla se erige como el caso más sobresaliente. La percepción de inseguridad en esta localidad se desplomó 26.1 por ciento, al pasar de un alarmante 80.3 por ciento en septiembre de 2025 a un 59.3 por ciento en el mismo mes de 2026. Esta reducción significativa sugiere que las estrategias implementadas en la zona podrían estar comenzando a rendir frutos, o al menos, a modificar la percepción pública de manera sustancial.
Le sigue de cerca Nezahualcóyotl, que registró la segunda mayor reducción. La percepción de inseguridad en este municipio pasó de 60.8 por ciento a 48.8 por ciento, una disminución del 19.7 por ciento. Naucalpan también muestra una mejora considerable, con una baja del 17.1 por ciento, al pasar de 82.1 a 68 por ciento.
UN ESFUERZO COORDINADO BAJO LA GESTIÓN GOMEZ ÁLVAREZ
Estos resultados se dan en el contexto de la estrategia de seguridad impulsada por el gobierno de Delfina Gómez Álvarez, mandataria del Estado de México. La administración estatal ha puesto énfasis en la coordinación entre los tres órdenes de gobierno como pilar fundamental para el combate a la delincuencia. La apuesta es clara: no solo se busca abatir los índices delictivos, sino también atender las causas profundas de la violencia y responder de manera efectiva a las demandas de seguridad de la ciudadanía.
La política de seguridad en el Estado de México, bajo la actual administración, se ha enfocado en fortalecer la presencia policial, mejorar la inteligencia y la investigación, así como en implementar programas sociales que busquen prevenir la delincuencia y reintegrar a sectores vulnerables. La ENSU, al reflejar una mejora en la percepción, podría ser un indicativo de que estos esfuerzos, aunque incipientes, empiezan a ser percibidos por la población.
CIFRAS QUE HABLAN: MÁS ALLÁ DE LA MEJORÍA
Si bien la tendencia es positiva, es crucial analizar las cifras absolutas. En Atizapán de Zaragoza, la percepción de inseguridad bajó de 49.9 a 43.7 por ciento (12.4% de reducción). En Cuautitlán Izcalli, la cifra descendió de 81.7 a 71.6 por ciento (12.3% de reducción). Ecatepec, uno de los municipios con mayores desafíos, vio una disminución de 8.2 por ciento, pasando de 84.4 a 77.4 por ciento.
Chimalhuacán y Toluca también reportaron descensos, aunque más modestos. En Chimalhuacán, la percepción bajó de 81.9 a 79.6 por ciento (2.8% de reducción), mientras que en Toluca, la mejora fue mínima, de 75.6 a 75.2 por ciento (0.52% de reducción). Estas cifras, aunque positivas, evidencian que la inseguridad sigue siendo una preocupación latente para una parte importante de la población.
EL CONTEXTO NACIONAL: UN NIVEL MÍNIMO HISTÓRICO
A nivel nacional, la percepción de inseguridad se situó en 58.1 por ciento, un dato que representa el nivel más bajo desde que el INEGI comenzó a realizar esta medición en septiembre de 2013. Este dato general, si bien positivo, contrasta con las altas cifras que aún se registran en varios municipios del Estado de México, como Ecatepec y Chimalhuacán, donde la mayoría de los encuestados aún se sienten inseguros.
La ENSU es una herramienta vital para entender la dinámica de la seguridad pública en México. Sus resultados trimestrales permiten evaluar la efectividad de las políticas implementadas y ajustar las estrategias para enfrentar uno de los problemas más apremiantes del país. La mejora en la percepción en el Edomex es un dato a seguir de cerca, pero la consolidación de la paz y la seguridad requerirá de un esfuerzo sostenido y una atención constante a las causas estructurales de la violencia.
¿QUÉ IMPLICA ESTA MEJORA?
La disminución en la percepción de inseguridad en el Estado de México, aunque positiva, debe ser analizada con cautela. Si bien es un reflejo de posibles avances en las estrategias de seguridad, también es cierto que las cifras absolutas en algunos municipios siguen siendo elevadas. La percepción ciudadana es un termómetro sensible que puede verse influenciado por diversos factores, incluyendo la cobertura mediática, la presencia policial visible y la efectividad de las acciones gubernamentales.
El gobierno de Delfina Gómez Álvarez tiene ahora el reto de mantener e incluso acelerar esta tendencia positiva. La coordinación con los municipios y la federación será clave, así como la implementación de políticas sociales que aborden las raíces de la inseguridad, como la pobreza, la falta de oportunidades y la impunidad. La seguridad pública es un desafío multifacético que exige respuestas integrales y a largo plazo.
EL CAMINO POR DELANTE
La encuesta del INEGI ofrece una fotografía del momento, pero la realidad de la seguridad pública es dinámica. Los próximos trimestres serán cruciales para determinar si esta mejora en la percepción de seguridad en el Estado de México es una tendencia sostenida o un fenómeno coyuntural. La ciudadanía espera resultados tangibles y una mejora continua en su calidad de vida, libre del temor a la delincuencia. El camino hacia una seguridad plena es largo, pero los datos recientes ofrecen un atisbo de esperanza.