En un panorama económico a menudo marcado por la cautela y el escrutinio, la economía mexicana ha recibido tres señales alentadoras que merecen ser destacadas. A pesar de que la presentación de cifras positivas por parte de la administración actual suele generar debate y análisis crítico, estos tres indicadores recientes ofrecen un respiro y apuntan a una resiliencia notable.
El primer punto de optimismo proviene de la agencia calificadora internacional Fitch Investor Services, que ha ratificado la calificación crediticia de largo plazo de la deuda soberana de México en moneda extranjera en BBB-, con una perspectiva estable. Este respaldo es particularmente significativo dado que agencias como S&P y Moody's habían emitido revisiones negativas previamente. El temor generalizado era una posible degradación a una perspectiva negativa, lo que habría puesto en riesgo el grado de inversión del país. Fitch, sin embargo, reconoció la prudencia del marco macroeconómico mexicano, la fortaleza de sus cuentas externas y la capacidad de adaptación de su economía ante los desafíos.
Este dictamen de Fitch no es un mero trámite; es un voto de confianza que puede influir en la percepción de los inversores internacionales. Una calificación estable en BBB- sugiere un riesgo moderado para la inversión, lo que puede facilitar el acceso a financiamiento en mercados internacionales a tasas más favorables. La resiliencia destacada por la agencia se atribuye, en parte, a la disciplina fiscal y a la solidez de las transacciones con el exterior, pilares fundamentales para la estabilidad económica de cualquier nación.
El segundo motivo de celebración se encuentra en el desempeño de las finanzas públicas durante el mes de abril. Si bien no todos los rubros de ingresos cumplieron las expectativas, la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) superó en 30 mil millones de pesos lo proyectado, registrando un crecimiento real anual del 0.4% en el acumulado de enero a abril. Solo en abril, este impuesto clave para las arcas públicas mostró un incremento real anual del 12.5%. Este dato es crucial, ya que el IVA es un indicador directo del consumo interno y de la actividad económica general.
Por otro lado, los ingresos por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) experimentaron una disminución del 6.2% real anual, una cifra que merece atención y análisis posterior. Sin embargo, esta contracción fue parcialmente compensada por otros gravámenes. La recaudación por concepto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) superó en 8 mil millones de pesos lo presupuestado, con un incremento real anual del 12.7%. Este impulso provino principalmente de los combustibles, que crecieron un 14.8%, así como de mayores ingresos por tabacos labrados (+20.5%) y bebidas saborizadas (+46.7%), reflejo de las modificaciones fiscales aprobadas para el presente año.
Es importante notar que, a pesar del crecimiento general del IEPS, la recaudación de este impuesto en combustibles disminuyó un 10.1% real anual en abril. Esta aparente contradicción se explica por los mayores estímulos fiscales implementados para contener los precios de las gasolinas, una medida que, si bien impacta la recaudación a corto plazo, busca proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Los ingresos derivados de impuestos a las importaciones alcanzaron un máximo histórico para el periodo enero-abril, con un crecimiento anual real del 1.3%. Este incremento, impulsado por un alza del 7.7% en abril, se enmarca en el contexto de las reformas comerciales implementadas. Aunque se ubicaron 21 mil millones de pesos por debajo de lo previsto, principalmente por un tipo de cambio menos favorable de lo esperado, su desempeño general es positivo.
Los ingresos no tributarios también jugaron un papel importante, superando en 34 mil millones de pesos lo presupuestado. Esto se debió al avance significativo en el rubro de aprovechamientos (52.8%) y derechos (9.8%), que compensaron la caída en los ingresos por productos (-27%) respecto a lo calendarizado. Las empresas estatales como la CFE y el IMSS/ISSSTE también mostraron resultados positivos, con ingresos propios en línea o por encima de lo programado, y crecimientos reales anuales saludables.
En cuanto al gasto, el destinado al desarrollo social mostró un crecimiento del 10.9% real anual, con incrementos notables en salud (+25.9%), educación (+8.3%) y protección social (+8.3%). Si bien las participaciones a entidades federativas y municipios registraron una disminución del 2.2% real anual, la inversión en áreas sociales clave sigue siendo una prioridad.
La deuda neta del Gobierno Federal se mantiene en un nivel moderado, representando el 46.7% del PIB, y el Saldo Histórico de la Deuda Pública (SHRFSP) se ubica en el 50% del PIB. Estos niveles son comparativamente bajos frente a otras economías emergentes y latinoamericanas, lo que refuerza la percepción de estabilidad financiera.
Finalmente, el tercer punto de análisis es la balanza comercial de México al mes de abril, que ha registrado un desempeño excepcional. Las exportaciones alcanzaron un nivel récord, con un crecimiento anual del 33.5% en las no petroleras, destacando un impresionante avance del 34.8% en los envíos hacia Estados Unidos. Las exportaciones petroleras también repuntaron un 7.9% anual, impulsadas por un precio promedio del barril de 94.99 dólares, lo que compensó la baja en volumen.
Las exportaciones manufactureras, en particular, sumaron 65 mil 687 millones de dólares, un aumento global del 34.0% anual. El segmento no automotriz mostró un crecimiento espectacular del 45.8% anual. Por el lado de las importaciones, el incremento del 24.1% estuvo fuertemente ligado a la producción interna, ya que los bienes de uso intermedio (insumos) representaron el 79.9% del valor total importado, lo que sugiere una cadena de valor robusta y en expansión.
Esta nueva información, junto con otros indicadores oportunos, sugiere que el Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre podría mostrar un crecimiento positivo respecto al primero, que experimentó una contracción del 0.6% trimestral. A pesar de que el dinamismo económico general se describe como anémico, endémico y crónico, estas tres noticias –la ratificación de la deuda, la solidez de las finanzas públicas y el récord en la balanza comercial– ofrecen un panorama más alentador para la economía mexicana en el corto y mediano plazo.