La economía de México ha dado una señal de fortaleza inesperada al cerrar el segundo trimestre del año con un crecimiento anual del 2.1%, cifra que no se veía desde el último trimestre de 2023. Este desempeño supera las proyecciones de los expertos y se atribuye en gran medida a un mayor dinamismo en el sector de los servicios, aunque otros factores también jugaron un papel crucial.
Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las actividades primarias experimentaron un crecimiento del 7.3% anual, el más alto desde el primer trimestre de 2025. Por su parte, el sector terciario, que engloba a los servicios, avanzó un sólido 2.5%, su mejor racha en más de dos años. El sector secundario, que incluye la industria y la construcción, mostró una recuperación al crecer 0.8%, revirtiendo la contracción del 1.1% observada en el trimestre anterior.
En términos trimestrales, el Producto Interno Bruto (PIB) experimentó un alza del 1.5%, la más significativa desde el cuarto trimestre de 2020. Este impulso ha permitido que la actividad económica acumulada en el primer semestre del año muestre una expansión del 1.2% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, calificó el crecimiento trimestral como una sorpresa positiva que confirma la reversión de la contracción vista a principios de año. Sin embargo, advirtió que sería un error atribuir este repunte únicamente al Mundial 2026, a pesar de que este evento deportivo representó un impulso relevante. Ugarte señaló que la mejora también se debe a la normalización de la actividad económica tras un inicio de año débil, la resiliencia de la demanda externa vinculada a las manufacturas de infraestructura tecnológica en Estados Unidos, y un desempeño robusto del sector agrícola.
El economista destacó que el crecimiento fue relativamente balanceado entre los distintos sectores. No obstante, dado que los servicios constituyen aproximadamente el 65% del PIB nacional, el dinamismo de este sector sigue siendo el principal motor del resultado agregado. La diversidad de los impulsores del crecimiento sugiere una base más sólida de lo que podría parecer a primera vista.
Ramón de la Rosa, director de Estrategias de Mercados de Actinver, coincidió en que el avance del 7.3% en las actividades primarias fue un factor sorpresivo, aunque ya se anticipaba una mejora en la productividad del campo. En el ámbito industrial, las cifras no depararon grandes sorpresas, ya que desde abril se venía observando un repunte en la construcción, en parte asociado a las obras relacionadas con el Mundial. La manufactura no automotriz, en particular, mostró un desempeño notable, con un crecimiento cercano al 20% anual, impulsado por el aumento en la exportación de equipos para centros de datos hacia Estados Unidos, lo que demuestra la competitividad arancelaria de México.
Perspectivas de Moderación
A pesar de este desempeño favorable en el segundo trimestre, los analistas anticipan una moderación en el ritmo de crecimiento de la actividad productiva hacia la segunda mitad del año. Ugarte proyecta que algunos de los factores extraordinarios que impulsaron la economía durante el trimestre actual perderán intensidad.
Se espera que el impulso económico directamente asociado al Mundial 2026 comience a desvanecerse. Adicionalmente, motores clave que habían sostenido el consumo, como las remesas, el turismo y la fortaleza de la economía estadounidense, están mostrando señales de normalización. Esta desaceleración gradual es una tendencia esperada tras un periodo de auge.
Analistas de Monex señalaron que, si bien parte del dinamismo podría extenderse a la segunda mitad del año, será a un ritmo más moderado. La incertidumbre generada por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría continuar limitando las decisiones de inversión, lo que a su vez afectaría el dinamismo general de la economía.
Banamex ha proyectado que la actividad económica se desacelerará en la segunda mitad del año. La institución financiera estima que el crecimiento para 2026 se ubicará en 1.3%, y para 2027 en 1.8%. Estas cifras implicarían que México acumularía cuatro años consecutivos con un crecimiento por debajo del promedio histórico del 1.8% registrado entre 2000 y 2018, lo que subraya la necesidad de políticas que fomenten un crecimiento más sostenido y robusto a largo plazo.
El contexto económico global, marcado por la fortaleza de Estados Unidos y la demanda de infraestructura tecnológica, ha beneficiado a México. Sin embargo, la dependencia de factores externos y la volatilidad inherente a eventos como el Mundial plantean desafíos para mantener una trayectoria de crecimiento estable. La política económica interna jugará un papel crucial en la mitigación de estas fluctuaciones y en la promoción de inversiones que aseguren un desarrollo más predecible.
La resiliencia mostrada por el sector de servicios, que es el pilar de la economía mexicana, es un indicador positivo. La diversificación de las fuentes de crecimiento, incluyendo el sector agrícola y la manufactura no automotriz, también contribuye a una base económica más amplia. No obstante, la atención se mantiene en la capacidad del país para capitalizar estas fortalezas y sortear los riesgos asociados a la incertidumbre comercial y la normalización de los flujos económicos globales.
El impacto del Mundial 2026 en la economía mexicana ha sido significativo, no solo en términos de consumo y turismo, sino también en la inversión en infraestructura y en la demanda de bienes y servicios relacionados. Sin embargo, la sostenibilidad de este impulso es limitada, y la economía deberá encontrar nuevos motores de crecimiento para mantener una trayectoria ascendente en los próximos años.
La comparación con periodos anteriores, como el cuarto trimestre de 2023, resalta la capacidad de recuperación de la economía mexicana. La superación de la contracción del primer trimestre de 2026 y el avance en el segundo trimestre son señales alentadoras, pero la moderación esperada en los próximos meses exige una estrategia económica prudente y proactiva para asegurar un crecimiento sostenido y equitativo.
En resumen, el crecimiento del 2.1% en el segundo trimestre es una noticia positiva que demuestra la resiliencia de la economía mexicana. Sin embargo, las proyecciones apuntan a una desaceleración, lo que subraya la importancia de abordar los desafíos estructurales y de mantener políticas que fomenten la inversión y el consumo a largo plazo, más allá de los impulsos temporales como los eventos deportivos internacionales.