El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, ha emitido declaraciones que matizan su posible aspiración a la Presidencia de México en el horizonte de 2030. En un giro que busca desviar la atención de futuras contiendas electorales, Ebrard solicitó explícitamente ser excluido de las listas de posibles candidatos, utilizando la peculiar frase: "Quítame de la lista, pero no me maten".
En una conferencia de prensa posterior a su comparecencia ante el Senado, Ebrard enfatizó que su prioridad actual es la conclusión exitosa de la revisión del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC). "Yo nada más dije que me borraran", precisó, buscando aclarar cualquier malentendido sobre sus intenciones políticas a largo plazo. "Estoy trabajando en lo que estoy trabajando. Mi concentración hoy es sacar esto adelante, y bórrenme de sus listas. No se preocupen, yo estoy en lo del tratado".
Estas declaraciones surgen en un contexto político donde las especulaciones sobre los próximos contendientes presidenciales ya han comenzado a circular, a pesar de que la elección está aún lejana. La mención de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en relación con el déficit comercial, añadió una capa de urgencia a las labores de Ebrard, quien subrayó la importancia de su rol actual. "Son millones de personas que dependen de esto", afirmó, refiriéndose a las implicaciones económicas y sociales de su gestión al frente de la Secretaría de Economía.
Históricamente, Marcelo Ebrard ha mostrado ambiciones presidenciales en el pasado. Compitió en el proceso interno de Morena para la elección de 2018, donde finalmente resultó electa Claudia Sheinbaum. Previamente, en 2012, también buscó la candidatura presidencial. Su reaparición en la conversación política, aunque sea para pedir ser excluido, reaviva el debate sobre las futuras configuraciones del poder en México.
El reciente posicionamiento de Ebrard se produce poco después de que Manuel Velasco, coordinador de los senadores del Partido Verde, hiciera público su apoyo a Omar García Harfuch, actual Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, como un posible candidato presidencial para 2030. Este destape anticipado por parte de Velasco generó un revuelo en la clase política y abrió la puerta a discusiones sobre los perfiles que podrían conformar la oferta electoral de la alianza gobernante.
La estrategia de Ebrard de pedir ser "borrado" de las listas podría interpretarse de diversas maneras. Por un lado, podría ser una táctica para gestionar las expectativas y evitar desgastes prematuros en un escenario político volátil. Por otro lado, podría ser una señal de que, si bien descarta una candidatura inmediata, no cierra la puerta a futuras oportunidades, como él mismo sugirió con la frase "nunca me maten".
El T-MEC, como eje central de la agenda económica actual, representa un desafío significativo para la administración. La revisión anual y las negociaciones en curso con Estados Unidos y Canadá exigen una atención constante y una diplomacia aguda. El enfoque de Ebrard en esta materia subraya la complejidad de las relaciones comerciales de México y su impacto en la economía nacional.
En el ámbito político, la figura de Ebrard ha sido relevante dentro de Morena. Su experiencia previa en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y como Secretario de Relaciones Exteriores le otorgan un perfil con conocimiento de la administración pública a diversos niveles. Sin embargo, la competencia interna en el partido oficialista, especialmente tras la elección de Claudia Sheinbaum como Presidenta, ha reconfigurado el panorama para otros aspirantes.
La mención de Omar García Harfuch por parte del Partido Verde, un aliado de Morena, añade un elemento interesante a la dinámica. Si bien Harfuch no milita directamente en Morena, su cercanía con el gobierno y su gestión en seguridad lo posicionan como una figura a considerar. La estrategia de Velasco podría ser un intento de posicionar a un perfil que compita con otras figuras dentro de la coalición gobernante.
La declaración de Ebrard, aunque busca apartarlo temporalmente del foco presidencial, inevitablemente lo mantiene en el radar político. La política mexicana se caracteriza por sus giros inesperados y la capacidad de los actores para reaparecer en momentos clave. Por lo tanto, su actual retiro de las "listas" podría ser solo una pausa estratégica.
El contexto de 2026, con la revisión del T-MEC en pleno desarrollo, exige una dedicación total por parte del Secretario de Economía. Las negociaciones comerciales son cruciales para la estabilidad económica del país y para mantener la confianza de los socios comerciales. La declaración de Ebrard parece ser un intento de comunicar su compromiso con estas tareas urgentes.
En resumen, Marcelo Ebrard ha optado por un perfil bajo en cuanto a aspiraciones presidenciales inmediatas, priorizando su labor al frente de la Secretaría de Economía y la compleja negociación del T-MEC. Sin embargo, la política es un juego de largo aliento, y su petición de ser "borrado" de las listas podría ser simplemente una maniobra temporal en un tablero que aún tiene muchas jugadas por delante.