El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha expresado un optimismo cauto respecto a la posibilidad de que México logre una reducción significativa en los aranceles impuestos por Estados Unidos al acero y a los vehículos automotores. Durante una comparecencia ante comisiones de la Cámara de Diputados, Ebrard afirmó que se espera que esta disminución se materialice en las próximas semanas o meses, marcando una prioridad en la agenda comercial bilateral.
Si bien no se anunció un acuerdo cerrado ni una fecha específica, la expectativa del funcionario subraya la importancia que el gobierno mexicano otorga a la resolución de estas barreras comerciales. La negociación de estos gravámenes ha sido un foco constante en la relación económica entre ambas naciones, y la declaración de Ebrard sugiere avances, aunque no definitivos.
Resistencia en Washington
La confianza de Ebrard contrasta con reportes recientes del diario The Wall Street Journal, que señalan una posible resistencia por parte del Secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick. Según fuentes familiarizadas con las negociaciones, Lutnick habría frenado los avances hacia un acuerdo para reducir los aranceles al acero, aluminio y automóviles mexicanos. Estos gravámenes actualmente se sitúan en un 25% para los vehículos y un 50% para el acero y aluminio.
No obstante, funcionarios de ambos países han negado que exista un punto muerto en las conversaciones, indicando que el diálogo continúa. La oposición de Lutnick, de confirmarse, representaría un obstáculo considerable para México, que busca una alineación de las políticas arancelarias.
La Estrategia Automotriz Mexicana
En el sector automotriz, México persigue activamente que el arancel se alinee con el 15% que Estados Unidos aplica a los vehículos provenientes de Corea del Sur. Esta demanda se fundamenta en la necesidad de equidad en los acuerdos comerciales, argumentando que otorgar una ventaja a Corea del Sur sin reglas de origen claras perjudica tanto a la producción instalada en México como a los fabricantes estadounidenses con operaciones en diversas regiones.
Ebrard enfatizó que la disparidad arancelaria podría ir en detrimento de las propias marcas americanas, citando el caso de General Motors, que tiene presencia en Corea del Sur, México y Estados Unidos. La propuesta mexicana busca un sistema arancelario coherente que considere las cadenas de producción regionales.
Mecanismos de Descuento y Certificación
Tras la imposición del arancel del 25% a los automóviles, México introdujo un sistema de descuentos basado en el contenido regional de producción. Estados Unidos, sin embargo, limitó este reconocimiento al contenido específicamente estadounidense. A pesar de ello, el mecanismo ha logrado que el pago promedio del sector sea significativamente inferior al arancel general, rondando el 10%.
La negociación actual busca integrar una tasa de referencia del 15% con estos descuentos por contenido. Para implementar este sistema, se ha requerido un análisis detallado de la cadena de suministro automotriz, desglosando los vehículos en aproximadamente 18,000 piezas para identificar el origen de cada componente. Este esfuerzo subraya la creciente importancia de la certificación de la producción mexicana en el contexto del comercio internacional.
La Relación Bilateral: Un Esfuerzo Constante
Marcelo Ebrard reconoció que la gestión de la relación económica y financiera con Estados Unidos consume una parte sustancial del tiempo y los recursos de la Secretaría de Economía, estimando que absorbe entre el 80% y 85% de los esfuerzos de la dependencia. Esta dedicación refleja la complejidad y la interdependencia de las economías de ambos países.
El Secretario advirtió sobre una tendencia de Estados Unidos hacia un modelo de comercio administrado, caracterizado por exigencias que van más allá de los aranceles y las reglas de origen tradicionales. Ante este panorama, Ebrard defendió los resultados obtenidos, destacando que aproximadamente el 80% del comercio bilateral se mantiene libre de aranceles y que el arancel efectivo promedio para las exportaciones mexicanas se sitúa entre el 3% y 3.2%. Estas cifras generales contrastan con las tasas sectoriales específicas que se negocian para el acero y los automóviles.
Hacia un T-MEC con Menos Incertidumbre
En cuanto al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la prioridad actual es mitigar la incertidumbre generada por las revisiones anuales. A pesar de no haber logrado la extensión de 16 años solicitada por México y Canadá, el gobierno mexicano busca asegurar la continuidad del tratado durante su horizonte restante de 10 años.
El objetivo para este año es definir con claridad los temas que serán objeto de revisión anual, con el fin de acotar las discusiones futuras y reducir la volatilidad. La cuarta ronda de conversaciones con Estados Unidos, aún sin fecha definida pero programada para antes de fin de año, se centrará en esta tarea. Ebrard también mencionó la posibilidad de acordar una extensión de 16 años en los próximos años, subrayando que la relevancia del T-MEC trasciende los aranceles y abarca múltiples aspectos de la relación económica bilateral.