Mario Delgado, líder nacional de Morena, se presentó este viernes en las instalaciones de Canal Once en un intento desesperado por negociar su salida con estudiantes del Instituto Politécnico Nacional que mantienen tomadas las instalaciones del canal público.

La situación evidencia el creciente desgaste del partido gobernante frente a movimientos estudiantiles. Delgado, quien llegó al lugar sin agenda pública confirmada, buscaba convencer a los manifestantes de liberar el canal, pero la estrategia le salió contraproducente.

Los alumnos politécnicos rechazaron cualquier negociación con el dirigente morenista y establecieron una condición inamovible: una mesa de diálogo transmitida en vivo por Canal Once con la participación directa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La exigencia incluye que el encuentro sea completamente abierto a la opinión pública, sin ediciones ni filtros.

La escena resulta paradójica: el máximo operador político de Morena, incapaz de resolver un conflicto estudiantil, quedó prácticamente retenido en el mismo espacio que pretendía liberar. La desconfianza hacia la cúpula del partido quedó manifiesta cuando los estudiantes descartaron cualquier acuerdo con intermediarios.

Hasta el cierre de esta edición, Palacio Nacional no había emitido pronunciamiento sobre la petición estudiantil ni sobre la situación de Delgado. El silencio presidencial contrasta con la urgencia del conflicto que mantiene fuera del aire a uno de los canales culturales más importantes del país.

La crisis en Canal Once se suma a la lista de frentes abiertos que enfrenta la administración morenista, evidenciando fracturas en su capacidad de diálogo con sectores organizados de la sociedad civil y el movimiento estudiantil.