Antes de asumir el liderazgo de la nación, Claudia Sheinbaum Pardo forjó una profunda conexión con el ballet clásico, una disciplina que cultivó durante más de doce años. Su incursión en el mundo de la danza comenzó a la temprana edad de seis años, bajo la tutela de su madre, la científica Annie Pardo. Sin embargo, este camino artístico se vio interrumpido por una encrucijada académica: la elección entre continuar su formación en ballet o emprender el riguroso estudio de la Física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La sorprendente dualidad entre su pasado como bailarina y su presente como mandataria ha captado la atención, incluso a nivel internacional. Recientemente, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, manifestó su asombro ante la trayectoria de Sheinbaum, quien transitó del escenario del ballet a la silla presidencial.

La relación de Sheinbaum con la danza se remonta a su infancia. Durante más de una década, el ballet clásico, con su técnica inglesa caracterizada por un aprendizaje progresivo de movimientos, posturas y ejercicios de coordinación, se convirtió en un pilar fundamental de su desarrollo. Este método, enfocado en mejorar el equilibrio, la coordinación y la expresión corporal, la acompañó a lo largo de sus años formativos.

Incluso durante su etapa en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), Sheinbaum demostró una notable capacidad para equilibrar sus responsabilidades académicas con sus pasiones artísticas. Las tardes se dividían entre clases de francés y rigurosos entrenamientos de ballet, una rutina que también le permitió participar en presentaciones fuera de la Ciudad de México, como una memorable actuación en el Teatro Juárez de Guanajuato.

El Cruce de Caminos: Ballet vs. Física

La decisión de abandonar el ballet, una disciplina que había marcado su vida por más de diez años, se materializó al ingresar a la Facultad de Ciencias de la UNAM para cursar la Licenciatura en Física. La incompatibilidad de horarios y la intensidad de ambas actividades se volvieron insostenibles. Como la propia Sheinbaum relató en una conversación con la periodista Bibiana Belsasso, la práctica diaria del ballet, que demandaba entre tres y cuatro horas, hacía imposible mantener ambas dedicaciones.

Durante su conferencia matutina del 12 de agosto de 2026, la Presidenta reiteró esta coyuntura, explicando que la entrada a la universidad representó un punto de inflexión. La elección entre ser bailarina o física fue una decisión trascendental que definió su futuro académico y profesional.

Nuevos Horizontes Deportivos y Académicos

El fin de su etapa en el ballet no significó un alejamiento de la actividad física. Durante sus primeros años universitarios, Sheinbaum se unió al equipo de remo de la UNAM, una disciplina que practicó durante aproximadamente dos años, compaginándola con sus estudios en Física. Los madrugones para entrenar en Cuemanco y la posterior carrera para llegar a tiempo a sus clases en la Facultad eran parte de su exigente rutina.

Su compromiso con el remo la llevó a competir en la modalidad de doble, a ejercer como timonel y a participar en competencias internacionales en Canadá. Posteriormente, su espíritu deportivo la impulsó a integrarse al equipo de atletismo de la UNAM, demostrando una versatilidad y una dedicación notables.

Incluso décadas después, en enero de 2019, siendo Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Sheinbaum revivió su conexión con el remo al participar en una remada de un kilómetro en Cuemanco junto al equipo femenil de la UNAM. Esta experiencia le permitió rememorar sus años como deportista universitaria, un capítulo que compartió con gratitud en sus redes sociales.

Paralelamente a su activa vida deportiva, Sheinbaum consolidó su trayectoria académica. En 1989, obtuvo su título de licenciada en Física por la UNAM, culminando una etapa de dedicación y esfuerzo que sentó las bases para su futura carrera científica y, eventualmente, su incursión en la política.

La historia de Claudia Sheinbaum es un testimonio de cómo la disciplina, la pasión y la capacidad de adaptación pueden guiar a una persona por caminos inesperados, demostrando que las habilidades adquiridas en una disciplina pueden ser valiosas en ámbitos completamente diferentes. Su transición del ballet a la física, y de ahí a la esfera pública, subraya una trayectoria marcada por la perseverancia y la búsqueda constante del conocimiento y el servicio.