México enfrenta una crisis silenciosa en la atención de emergencias obstétricas, una problemática multifacética que abarca desde la fragmentación institucional hasta la insuficiencia de infraestructura y personal médico especializado. Así lo revela un exhaustivo estudio elaborado por el Early Institute, titulado “Atención a la salud materno-infantil y a las emergencias obstétricas durante el embarazo, parto y puerperio en México”. La investigación subraya que estas complicaciones, que pueden surgir en cualquier etapa del embarazo, parto o posparto, representan un porcentaje significativo de los egresos hospitalarios y, lo que es más alarmante, estuvieron asociadas a 4,871 defunciones en 2023.
Un Sistema Fragmentado que Retrasa la Atención Vital
El informe del Early Institute pone de manifiesto cómo la coexistencia de múltiples sistemas de salud —el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la Secretaría de Salud— genera una compleja red de atención que, en la práctica, resulta en brechas y demoras críticas. En situaciones de emergencia obstétrica, donde cada minuto es crucial para salvar la vida de la madre o el recién nacido, estas dilaciones pueden tener consecuencias fatales. A pesar de la existencia desde 2009 del Convenio General de Colaboración para la Atención de Emergencias Obstétricas, diseñado para asegurar la atención sin importar la afiliación institucional del paciente, su aplicación efectiva y su impacto real siguen siendo insuficientes, según advirtió el maestro Cándido Pérez, coordinador de la investigación.
Déficit Crítico de Infraestructura y Personal Especializado
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es la alarmante brecha entre la infraestructura médica existente y la necesaria para cumplir con los estándares internacionales. Para el año 2023, México contaba con apenas 469 unidades médicas adscritas al convenio de atención de emergencias obstétricas. Sin embargo, los parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) sugieren la necesidad de contar con 1,311 unidades. Esta disparidad se traduce en un déficit nacional de 842 unidades médicas, una cifra que deja a muchas regiones del país en una situación de vulnerabilidad ante complicaciones obstétricas.
A esta carencia de infraestructura se suma la escasez de personal médico altamente especializado. El estudio detalla que la mayoría de las unidades médicas disponibles operan con un número insuficiente de ginecoobstetras y anestesiólogos, especialistas indispensables para una respuesta inmediata y efectiva ante emergencias obstétricas. La falta de estos profesionales agrava la situación, limitando la capacidad de respuesta del sistema de salud en momentos críticos.
Causas Principales de Mortalidad Materna y Neonatal
El informe del Early Institute identifica con claridad las principales causas detrás de la mortalidad materna y neonatal en México. Las hemorragias posparto, la preeclampsia y la eclampsia se señalan como los factores determinantes en los decesos de madres. En cuanto a la mortalidad neonatal, las causas más frecuentes incluyen la sepsis, la prematuridad, la insuficiencia respiratoria y la desnutrición fetal. Estos datos resaltan la urgencia de abordar las causas subyacentes y mejorar la atención en todas las etapas del embarazo y el posparto.
Adicionalmente, la investigación señala una limitación significativa en el catálogo actual de emergencias obstétricas. Se estima que este catálogo excluye al 35.5% de las causas que, en la práctica clínica, derivan en complicaciones graves. Esta exclusión limita la cobertura efectiva del convenio interinstitucional y deja desprotegidas a muchas pacientes que podrían enfrentar riesgos serios.
Guanajuato: Un Modelo de Coordinación a Seguir
En contraste con el panorama nacional, el estudio destaca el caso de Guanajuato como un ejemplo de éxito en la coordinación interinstitucional para la atención obstétrica. La entidad ha implementado un sistema específico, el protocolo “Código Mater”, y una red de comunicación eficaz entre sus unidades médicas. Estas medidas han demostrado ser efectivas para reducir los tiempos de respuesta y mejorar la oportunidad y calidad de la atención a las pacientes, ofreciendo un modelo replicable para otras regiones del país.
Subregistro y Recomendaciones para Revertir la Crisis
El estudio también advierte sobre las fallas en los sistemas de registro de emergencias obstétricas. Estos problemas no solo complican los procesos de pago entre las distintas instituciones de salud, sino que también obstaculizan el diseño de políticas públicas basadas en evidencia sólida y actualizada. La falta de datos precisos y completos impide una comprensión cabal de la magnitud del problema y la implementación de estrategias efectivas.
Ante este panorama, los investigadores del Early Institute han planteado diez recomendaciones clave dirigidas a las autoridades de salud y a los tomadores de decisiones. Entre ellas se encuentran el fortalecimiento y la expansión del convenio como una red nacional obligatoria, la ampliación de las capacidades de las unidades de segundo nivel en los estados con mayor déficit (como Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Puebla y Nuevo León), y la actualización del catálogo de emergencias obstétricas para incluir las causas actualmente excluidas. Asimismo, se enfatiza la necesidad de privilegiar el uso del convenio nacional sobre acuerdos locales, mejorar los registros y procesos de pago, capacitar al personal médico, adoptar modelos de redes integradas de salud con comunicación eficiente, fortalecer la prevención mediante tamizaje oportuno y reformar la Ley General de Salud para garantizar información clara y acceso universal y gratuito a la atención de emergencias obstétricas.