En un movimiento estratégico para revitalizar su economía bajo el asedio de las sanciones estadounidenses, el gobierno de Cuba ha anunciado una significativa ampliación de las actividades permitidas para las empresas privadas. El presidente Miguel Díaz-Canel detalló que se busca limitar las restricciones existentes, permitiendo que el objeto social de estas empresas sea lo más amplio posible, en un esfuerzo por dinamizar un sector que ha ganado terreno en los últimos años.
Esta decisión se enmarca en un contexto de profunda crisis económica y energética que azota a la isla, exacerbada por el llamado "bloqueo petrolero" impuesto por Washington desde enero. Las autoridades cubanas han respondido con una serie de reformas orientadas a una mayor apertura económica, buscando contrarrestar el impacto de las medidas punitivas de Estados Unidos, que han estado vigentes desde 1962.
Díaz-Canel enfatizó que el proceso de aprobación para nuevos negocios privados será acelerado y descentralizado. "Se está haciendo un proceso para en el menor tiempo posible aprobar todas las que estaban pendientes", aseguró el mandatario, señalando la urgencia de agilizar la burocracia para fomentar la inversión y el crecimiento.
Las empresas privadas, que hasta hace poco eran una figura marginal en la economía cubana, fueron autorizadas formalmente en 2021 y desde entonces han ido ocupando un espacio cada vez más relevante. Con un límite de hasta 100 empleados, estas entidades han demostrado su capacidad para generar empleo y dinamizar sectores específicos de la economía.
Un paso crucial en esta apertura fue la autorización, a partir de febrero, para que las empresas privadas pudieran importar combustible. Hasta ese momento, esta actividad estaba estrictamente centralizada por el Estado, lo que limitaba la operatividad y eficiencia de los negocios no estatales.
Además, el gobierno cubano ha decidido permitir que los empresarios privados inviertan en la economía nacional en las mismas condiciones que los inversores extranjeros. Esta medida busca atraer capital y experiencia, especialmente en un momento en que varias empresas internacionales han optado por retirarse de Cuba, temerosas de las sanciones estadounidenses.
La posibilidad de eliminar a los intermediarios estatales en las operaciones de importación y exportación también está siendo evaluada. Esta medida, de concretarse, podría agilizar los flujos comerciales y reducir costos, beneficiando directamente a los productores y exportadores privados.
El presidente reiteró la importancia de la "descentralización" de las actividades económicas y del fortalecimiento de la "autonomía de las empresas estatales", que aún constituyen la columna vertebral de la economía cubana, representando el 80% del Producto Interno Bruto (PIB).
Paralelamente a estas medidas económicas, se anunció una "reestructuración del aparato del Estado", que implicará una reducción del número de ministerios y una "reducción importante" de los empleados estatales. Esta iniciativa, que deberá ser aprobada por el Parlamento en julio, busca optimizar la gestión pública y reducir la carga fiscal.
La reforma de la "libreta" de racionamiento, un sistema de distribución de alimentos y productos básicos que ha sido un pilar del modelo cubano, también está en la agenda. El objetivo es transformar este sistema para que beneficie de manera más efectiva a los sectores más pobres de la población, abordando las crecientes desigualdades sociales.
Díaz-Canel defendió la capacidad del país para enfrentar la adversidad: "El país no está paralizado, el país enfrenta esta situación con inteligencia", afirmó, en clara alusión a la política de "máxima presión" implementada por la administración de Estados Unidos.
Las sanciones estadounidenses, que incluyen el bloqueo petrolero y otras medidas dirigidas contra la economía cubana, han agravado la crisis, pero el gobierno de la isla parece decidido a seguir adelante con su agenda de reformas, buscando un equilibrio entre el control estatal y la iniciativa privada para asegurar la supervivencia y el desarrollo de la nación caribeña.