A principios de los años 2000, Pumas de la UNAM atravesaba uno de los momentos más críticos de su historia. El equipo había terminado en el último lugar de la tabla general y enfrentaba una severa crisis institucional. La situación del club reflejaba el contexto complicado de la propia Universidad Nacional, que apenas salía de la huelga estudiantil más prolongada de su historia.

El rector Juan Ramón de la Fuente identificó que el patronato del equipo necesitaba un perfil empresarial con pasión deportiva e identidad universitaria. Naturalmente, buscó a Carlos Slim Helú, ingeniero egresado de la UNAM y para entonces el hombre más rico de México. La respuesta del magnate fue inesperada: rechazó la propuesta alegando que sus múltiples responsabilidades corporativas le impedían asumir el cargo, pero ofreció una alternativa que cambiaría el destino del club.

Slim propuso a su yerno, Arturo Elías Ayub, quien ocupaba un alto cargo en Telmex y combinaba experiencia empresarial con auténtica pasión por los Pumas. Al llegar, Elías Ayub encontró un panorama desalentador: deudas cercanas a 4 millones de dólares, malos resultados deportivos y una estructura que consideró poco profesional. Decidió aplicar una lógica completamente empresarial, eliminando intermediarios y exigiendo que cualquier jugador negociara directamente con él.

La reorganización comercial fue clave. Aunque existía la percepción de que Grupo Carso financiaba ampliamente al equipo, el patrocinio de Telmex apenas alcanzaba 300,000 dólares anuales. Elías Ayub logró contratos más robustos, como uno con Banamex por 1.5 millones de dólares, y fortaleció la venta de mercancía oficial. Los mejores resultados deportivos generaron más patrocinadores, mayores ingresos televisivos y estadios llenos, creando un círculo virtuoso de estabilidad financiera.

La apuesta deportiva se materializó con Hugo Sánchez en el banquillo, quien dirigió a una generación histórica con jugadores como Sergio Bernal, Darío Verón, Joaquín Beltrán y Bruno Marioni. En 2004, Pumas logró lo que ningún otro equipo había conseguido en la era de torneos cortos: un bicampeonato. El Clausura 2004 culminó con una final contra Chivas que se definió en penales en Ciudad Universitaria, donde los universitarios levantaron el título tras el fallo de Rafael Medina.

La gestión de Elías Ayub transformó a Pumas de un club en crisis a una institución deportiva y financieramente sólida. La combinación de visión empresarial, decisiones estratégicas y pasión por el futbol universitario marcó una de las épocas más exitosas en la historia reciente del equipo. Hoy, más de dos décadas después, aquella era dorada sigue siendo recordada como el momento en que la familia Slim rescató y elevó a los Pumas.