Javier Corral, senador de Morena, reconoció públicamente este viernes que se reunió con Enrique Inzunza Cázarez, el legislador sinaloense acusado por el Departamento de Justicia estadounidense de presuntos vínculos con Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. El encuentro ocurrió al mediodía en el exclusivo Country Club de Culiacán, según confirmó el propio Corral en redes sociales.
La admisión llegó después de que el periodista Pascal Beltrán del Río difundiera una fotografía donde aparecen ambos senadores. Lejos de negar el encuentro, Corral salió al paso: "Tan no tengo nada que esconder que fui a verlo en un lugar público. Inzunza tampoco se anda escondiendo", escribió el exgobernador de Chihuahua, desafiando las críticas que han llovido sobre su partido.
La ausencia que incomoda a Morena. Desde que las autoridades estadounidenses presentaron cargos contra Inzunza —acusándolo de conspiración para importar narcóticos, posesión de armas y formar parte de una red de protección para el Cártel de Sinaloa— el senador ha brillado por su ausencia en el Congreso. No ha pisado ni las sesiones del Senado ni las de la Comisión Permanente en todo mayo, mientras legisladores de oposición como Lilly Téllez exigen explicaciones que el partido guinda se niega a dar.
Inzunza ha rechazado las acusaciones y aseguró que no buscará defensa legal porque "soy abogado de mí mismo". También negó estar en contacto con autoridades estadounidenses y justificó su ausencia legislativa argumentando que no permitirá que su presencia "sea usada como espectáculo" por la oposición. Corral, en su defensa del senador sinaloense, prometió que Inzunza acudirá la próxima semana al periodo extraordinario de la Comisión Permanente.
Las acusaciones del Departamento de Justicia no solo salpican a Inzunza. También señalan al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros funcionarios de haber creado una estructura de protección para la facción de Los Chapitos. Mientras tanto, el senador acusado permanece en Sinaloa, reuniéndose en clubes privados con sus compañeros de partido, en lo que parece un desafío abierto tanto a las autoridades estadounidenses como a quienes cuestionan la opacidad con la que Morena maneja el escándalo.
El silencio cómplice. La bancada morenista no ha emitido postura oficial sobre las acusaciones ni sobre la prolongada ausencia de Inzunza en sus labores legislativas. La reunión de Corral con el senador señalado, lejos de aclarar la situación, profundiza las dudas sobre hasta dónde llega la protección que el partido oficialista está dispuesto a brindar a un legislador acusado de vínculos con el crimen organizado por una potencia extranjera.