México y Corea del Sur están listos para inaugurar un capítulo inédito en su relación bilateral, trascendiendo las décadas de colaboración en manufactura y comercio para adentrarse de lleno en la vanguardia de la inteligencia artificial, la industria aeroespacial, los semiconductores y la economía digital. Este ambicioso giro estratégico fue el eje central del reciente Foro Empresarial México-Corea, celebrado en la Ciudad de México, donde funcionarios y líderes empresariales de ambas naciones sellaron el compromiso de expandir una asociación que ya supera los 29,000 millones de dólares anuales.

El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, fue el encargado de anunciar esta nueva fase, subrayando que la relación bilateral se encuentra en un punto de inflexión. Tras más de sesenta años de vínculos diplomáticos y comerciales, la alianza busca ahora un crecimiento exponencial apalancado en la complementariedad tecnológica y productiva. Corea del Sur se consolida como el tercer socio comercial de México en Asia-Pacífico, mientras que México ostenta el título de principal socio comercial coreano en América Latina y el décimo a nivel mundial. En un lapso de apenas cinco años, el intercambio comercial entre ambas economías experimentó un impresionante crecimiento del 38%, según datos del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce).

Un Gigante Asiático con Raíces Mexicanas

La relación comercial entre México y Corea del Sur, si bien robusta, presenta una dinámica asimétrica. En 2025, el comercio bilateral alcanzó la cifra de 29,203 millones de dólares. De esta suma, México exportó a Corea del Sur 7,133 millones de dólares, mientras que las importaciones desde el país asiático ascendieron a 22,070 millones de dólares. Esta balanza, donde por cada dólar exportado se importan aproximadamente tres, revela la fortaleza de la industria coreana en diversos sectores. La composición de los intercambios comerciales muestra una clara complementariedad: México envía principalmente minerales (plomo, zinc), motores de pistón, autopartes y teléfonos, mientras que recibe componentes electrónicos, circuitos integrados, equipos de procesamiento de datos y más autopartes.

Francisco González Díaz, vicepresidente del Comce, destacó que esta relación ha evolucionado más allá del simple intercambio de mercancías. "Durante más de seis décadas hemos construido una relación basada en el diálogo y el respeto mutuo, y cada vez más en una profunda complementariedad económica", afirmó. La visión actual se centra en capitalizar esta complementariedad: Corea aporta su avanzada base industrial y capacidades tecnológicas, mientras que México ofrece una plataforma manufacturera estratégicamente integrada con América del Norte.

Inversión Coreana: Más Allá de los Autos

La presencia manufacturera de Corea del Sur en México es significativa y sigue en expansión. Entre 2020 y 2025, México captó 4,294.1 millones de dólares de inversión coreana. Tan solo en el primer semestre de 2026, se registraron 649.2 millones de dólares adicionales, de los cuales un notable 90% se destinó al sector manufacturero. Se estima que alrededor de 2,000 empresas coreanas operan actualmente en territorio mexicano, generando aproximadamente 150,000 empleos directos e indirectos. La automotriz Kia Motors se erige como un ejemplo emblemático de esta evolución, fabricando en México un modelo que anteriormente el país importaba directamente desde Corea, demostrando la creciente capacidad de producción local y la confianza de las empresas asiáticas en el "Plan México".

El Futuro es Tecnológico: IA y Aeroespacial en la Mira

El discurso oficial y las conversaciones bilaterales apuntan decididamente hacia nuevos horizontes. El Secretario Ebrard reveló que durante las recientes reuniones se exploraron activamente desarrollos conjuntos en inteligencia artificial, con el objetivo de fortalecer la soberanía tecnológica de ambas naciones. "Hoy en la mañana tuvimos reunión para ver desarrollos de inteligencia artificial que estamos haciendo los dos países para proteger nuestra soberanía", declaró.

La industria aeroespacial se perfila como otro pilar fundamental de esta nueva etapa de colaboración. Tras visitas previas y un análisis detallado de las capacidades mutuas, se vislumbran oportunidades significativas para llevar la cooperación en este sector a niveles sin precedentes. "Esa cooperación aeroespacial va a llegar muy lejos", aseguró Ebrard, anticipando proyectos que podrían posicionar a México y Corea como líderes en innovación y desarrollo espacial.

Además de la IA y el sector aeroespacial, el Comce identifica otras áreas de gran potencial, como los centros de datos, la energía, la gobernanza digital y las nuevas tecnologías. Estos sectores, que hasta ahora han tenido una presencia menor en la agenda bilateral, prometen diversificar y fortalecer aún más la relación económica.

Una Alianza Estratégica para el Valor Agregado

Esta coyuntura representa una oportunidad dorada para México, en su esfuerzo por consolidar sus cadenas productivas y atraer inversiones que aporten tecnología de punta y un mayor valor agregado. Corea del Sur, con sus sólidas posiciones en industrias clave como semiconductores, electrónica, automotriz y energía, encuentra en México un socio ideal para expandir su alcance y aprovechar la capacidad manufacturera y el acceso privilegiado a los mercados de América del Norte.

Tras 64 años de relaciones diplomáticas, el objetivo compartido es claro: transformar la complementariedad económica en proyectos tangibles que impulsen el desarrollo en territorio mexicano y abran nuevas avenidas para las empresas mexicanas en el dinámico mercado asiático. "Vamos a una nueva etapa", sentenció Ebrard, anticipando la firma de diversos acuerdos que consolidarán esta visión de futuro compartido y de prosperidad mutua.