El copiloto de un vuelo de FlyDubai que se dirigía a Israel, y que intentó secuestrar la aeronave apuñalando al capitán, fue víctima de un proceso de adoctrinamiento islamista, según las declaraciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El mandatario subrayó la gravedad del incidente, que puso en riesgo la vida de 174 pasajeros, la mayoría de nacionalidad israelí, y afirmó que se llegará al fondo del asunto para determinar las causas y posibles complicidades.
Netanyahu, en una entrevista concedida al programa "Fox and Friends" de la cadena Fox News, reconoció no tener información sobre quién pudo haber radicalizado al individuo. Sin embargo, aseguró que Israel está colaborando activamente con las autoridades de los países involucrados en la investigación. Ante la pregunta sobre una posible implicación iraní, el primer ministro se mostró cauto, indicando que era "demasiado pronto para decirlo", pero dejó abierta la puerta a todas las hipótesis.
El incidente, que ocurrió en pleno vuelo, generó momentos de pánico entre los pasajeros. Un video captado por Shota Musayev, un dentista que se encontraba a bordo y que asistió al capitán, muestra al copiloto arrodillado y con las manos atadas. El nombre del copiloto no ha sido revelado públicamente, y su estado actual es desconocido. La rápida intervención de pasajeros y tripulación fue crucial para evitar una tragedia mayor.
El capitán del vuelo, Smit Machchnar, de nacionalidad india, fue ampliamente elogiado por su valentía. A pesar de haber sido herido por el copiloto, logró abrir la puerta de la cabina para permitir el acceso de otros tripulantes y pasajeros, quienes finalmente lograron someter al agresor y estabilizar la aeronave. La embajada de India en Arabia Saudí confirmó que el capitán se encontraba en condición estable.
Los pasajeros describieron la experiencia como aterradora, sintiéndose "indefensos, suspendidos en el aire". Asaf Rajuan, uno de los pasajeros que intervino, relató en un comunicado compartido por la presidencia de Israel cómo el instinto de supervivencia se activó ante la crítica situación. El avión, un Boeing 737 Max 8, experimentó un descenso drástico, perdiendo miles de metros de altitud en cuestión de minutos, lo que provocó daños significativos en la estructura, incluyendo la desprendimiento del timón.
El copiloto, identificado como ciudadano de Omán, se encuentra detenido en Arabia Saudí. Las autoridades saudíes están colaborando con diversas naciones, incluyendo Israel, para esclarecer los motivos detrás de su acción. Fuentes cercanas a la investigación, que prefirieron mantenerse en el anonimato, señalaron que se están evaluando todos los escenarios posibles, desde actos de terrorismo hasta problemas de salud mental, sin descartar ninguna posibilidad.
El gobierno de Benjamin Netanyahu ha solicitado formalmente que el copiloto sea entregado a Israel para que la investigación se lleve a cabo en territorio israelí. Sin embargo, la viabilidad de esta petición es incierta, dado que Arabia Saudí e Israel no mantienen relaciones diplomáticas formales, aunque sí existe una cooperación en materia de seguridad e inteligencia a través de canales no oficiales.
El vuelo de FlyDubai partió de los Emiratos Árabes Unidos con destino a Tel Aviv. La aeronave, un Boeing 737 Max 8, realizó un aterrizaje de emergencia en Tabuk, Arabia Saudí, tras el intento de secuestro. La rápida actuación de la tripulación y los pasajeros, junto con la resistencia de la aeronave a las extremas fuerzas G, permitieron que el avión no se desintegrara por completo, un hecho que algunos han calificado de "milagroso".
Philip Kean, director de la escuela de vuelo en Nueva Zelanda donde se formó el capitán Machchnar, destacó la extraordinaria resistencia del avión, diseñado para soportar condiciones mucho menos extremas. Por su parte, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió a Boeing por la fabricación de un avión capaz de resistir tensiones muy superiores a las previstas en su diseño original, lo que, según él, contribuyó a salvar vidas.
Este incidente subraya las crecientes preocupaciones sobre la radicalización y el terrorismo, incluso en el ámbito de la aviación civil. La investigación en curso busca determinar el alcance de la red que pudo haber influido en el copiloto y prevenir futuros ataques. La cooperación internacional será clave para desentrañar las motivaciones y la posible planificación detrás de este grave suceso.
La seguridad aérea sigue siendo una prioridad global, y eventos como este reafirman la necesidad de mantener protocolos estrictos y una vigilancia constante contra amenazas internas y externas. Las autoridades de aviación civil de todo el mundo estarán atentas a los resultados de esta investigación para implementar medidas preventivas adicionales.
El papel de los pasajeros y la tripulación en la neutralización del agresor ha sido fundamental. Sus acciones heroicas demuestran la importancia de la capacitación y la respuesta rápida en situaciones de crisis. La resiliencia y el coraje de quienes estuvieron a bordo son un testimonio de la capacidad humana para enfrentar la adversidad.
La investigación también deberá abordar la posible falla en los protocolos de seguridad que permitió que un individuo con intenciones extremistas pudiera acceder a una posición de control dentro de la cabina de un avión comercial. La revisión de los procesos de selección y monitoreo de personal en las aerolíneas será un aspecto crucial a considerar.