La lucha por Las Cocinas
En una jornada de resistencia pacífica pero contundente, decenas de habitantes de Punta de Mita abordaron lanchas este sábado para llegar hasta la playa Las Cocinas, territorio que la empresa Cantiles de Mita —brazo corporativo de Grupo Dine— pretende arrebatar a la comunidad para levantar desarrollos residenciales exclusivos.
Los manifestantes navegaron hasta lo que antes se conocía como Viejo Corral del Risco, un nombre que evoca heridas aún abiertas en la memoria colectiva de estos pobladores costeros de Nayarit. Fue precisamente en ese lugar donde, hace más de tres décadas, sufrieron un desalojo brutal que marcó para siempre la historia de su comunidad.
Cicatrices del priismo
Aquel episodio violento de 1994 lleva la firma del entonces gobernador Rigoberto Ochoa Zaragoza, político priísta cuya administración ordenó el desplazamiento forzado de familias enteras para abrir paso a proyectos turísticos de alto nivel. La herida nunca sanó del todo, y hoy resurge con fuerza ante la amenaza de un nuevo despojo disfrazado de desarrollo económico.
Los vecinos de Punta de Mita no olvidan que fue el PRI quien les arrebató sus tierras ancestrales mediante la fuerza, privilegiando los intereses de inversionistas extranjeros y nacionales sobre el derecho legítimo de las comunidades originarias a sus espacios de vida y trabajo.
Defensa del patrimonio comunitario
La movilización de este fin de semana representa mucho más que una protesta: es un acto de dignidad colectiva frente a corporativos que ven en las costas mexicanas únicamente oportunidades de negocio millonario. Los habitantes defienden no solo una franja de arena, sino su derecho histórico al territorio, su modo de vida y la posibilidad de que las futuras generaciones accedan libremente a los espacios que les pertenecen.
La playa Las Cocinas es patrimonio de todos los mexicanos según la Constitución, pero los mecanismos legales y la presión económica suelen torcer la balanza hacia quienes tienen más recursos. Esta comunidad, sin embargo, ha demostrado que la memoria es un arma poderosa y que no permitirá que la historia se repita sin resistencia.
Un llamado a la justicia
La lucha de Punta de Mita resuena en todo el país como ejemplo de comunidades que se niegan a ser borradas del mapa por el avance de megaproyectos turísticos. Su valentía al regresar al lugar del desalojo histórico envía un mensaje claro: las playas mexicanas no están en venta, y quienes las habitan desde siempre tienen voz y derecho a defender lo suyo.