La Copa del Mundo de 2026 no es solo un evento deportivo para Coca-Cola; se ha transformado en una plataforma estratégica de primer orden para impulsar su línea de productos sin azúcar, particularmente Coca-Cola Zero. En México, país anfitrión de una parte significativa de los encuentros, la multinacional ve una oportunidad sin precedentes para conectar emocionalmente con los consumidores y, al mismo tiempo, consolidar su apuesta por un futuro enfocado en bebidas con perfiles nutricionales más ligeros.

Patricio Caso, vicepresidente de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola México, enfatiza que el torneo es un vehículo ideal para reforzar los lazos afectivos que la marca ha cultivado durante décadas a través del fútbol, la música y los momentos de esparcimiento. Sin embargo, detrás de la euforia deportiva, subyace un objetivo comercial claro: expandir la base de usuarios de Coca-Cola Zero y acelerar la migración hacia alternativas bajas o nulas en calorías. "En todas las campañas del Mundial hay muchísimo de nuestro despliegue a partir de Coca-Cola Zero y esto es porque se hila a lo que hemos venido construyendo desde el año 2018 con las autoridades en buscar que los consumidores tengan a su alcance alternativas bajas o sin calorías", señaló Caso.

La estrategia es palpable en cada rincón de las activaciones mundialistas. Desde sorteos de boletos y productos coleccionables hasta ediciones limitadas de latas y colaboraciones con figuras como Panini, Coca-Cola Zero se erige como protagonista indiscutible. El propósito es doble: atraer a nuevos consumidores y fomentar la adopción de opciones sin azúcar, un movimiento crucial en un panorama donde los hábitos de consumo evolucionan y la presión regulatoria se intensifica.

Este impulso se da en un contexto desafiante para la industria de refrescos. Durante el primer trimestre del año, el crecimiento en el volumen de ventas de la categoría de colas en México fue marginal, apenas un 0.6%, según datos de Arca Continental, uno de los principales embotelladores de Coca-Cola en el país. En contraste, las categorías de agua y bebidas no carbonatadas experimentaron crecimientos más robustos, del 11% y 3.1% respectivamente. A esto se suma el impacto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que desde enero ha elevado los precios de diversas bebidas, obligando a las empresas a replantear sus estrategias de precios y portafolio.

Ante este escenario, Coca-Cola ha lanzado su ofensiva mundialista bajo la campaña global "Siente Todo", diseñada para capitalizar la intensidad emocional que el torneo despierta en los aficionados. La gira del trofeo de la FIFA es uno de los activos promocionales clave, buscando amplificar el mensaje y la presencia de la marca. La compañía está convencida de que el futuro del sector de bebidas reside en la diversificación hacia perfiles nutricionales distintos a los tradicionales.

"Más allá de un tema regulatorio, como empresa de bebidas y líderes del sector, tenemos la responsabilidad de dar alternativas a nuestros consumidores", afirmó Caso, subrayando el compromiso de la empresa con la innovación y la salud pública. Esta visión trasciende la mera respuesta a normativas; se trata de una apuesta proactiva por liderar la transformación del mercado.

La apuesta por Coca-Cola Zero y el portafolio completo de bebidas bajas o sin calorías es una inversión a largo plazo. "Creemos que ahí está el futuro de nuestro sector", sentenció el directivo, reafirmando la convicción de la empresa en el potencial de crecimiento de estas alternativas.

Pero la visión de Coca-Cola en México no se detiene con el silbatazo final del Mundial. La compañía se prepara para celebrar su centenario en el país, un hito que irá acompañado de una inversión significativa de 6,000 millones de dólares en los próximos años. Estos fondos se destinarán a la expansión operativa, la modernización tecnológica, el fortalecimiento de su red comercial y la generación de empleo, consolidando su compromiso con el desarrollo económico y social de México.

Uno de los pilares fundamentales de esta inversión a futuro es el agua. Coca-Cola ha impulsado proyectos ambiciosos orientados tanto al reabastecimiento de acuíferos como a garantizar el acceso al agua potable en comunidades vulnerables, abordando uno de los desafíos hídricos más apremiantes del país.

La economía circular es otro eje central de la estrategia de legado de la empresa. Consciente de la creciente relevancia de la discusión sobre residuos y reciclaje en la agenda pública y empresarial, Coca-Cola ha fortalecido sus iniciativas de recuperación de PET. La inversión en infraestructura especializada, como PetStar, una de las plantas de reciclaje de grado alimenticio más grandes del mundo, demuestra su compromiso con la sostenibilidad y la gestión responsable de los recursos.

Esta visión de sostenibilidad también se ha integrado en las actividades del Mundial. La compañía colabora estrechamente con la FIFA y las autoridades locales para implementar programas de recuperación de residuos y reciclaje en estadios, fan fests y otros eventos oficiales del torneo. El objetivo es minimizar el impacto ambiental del magno evento y promover prácticas sostenibles entre los asistentes.

"Para nosotros el año se divide en dos. La primera mitad sería El Mundial, es una gran celebración. Pero la segunda mitad del año para nosotros es igualmente relevante porque estamos cumpliendo 100 años y estamos dejando un legado en las comunidades en las que tenemos producción en el país", concluyó Caso, delineando un panorama donde el éxito comercial se entrelaza con la responsabilidad social y ambiental.

La estrategia de Coca-Cola, impulsada por el Mundial 2026, refleja una adaptación inteligente a las demandas del mercado y a las expectativas de los consumidores, quienes buscan opciones más saludables sin sacrificar el placer de sus bebidas favoritas. La empresa no solo busca capitalizar un evento deportivo de alcance global, sino también sentar las bases para un crecimiento sostenible y responsable en el futuro.