La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha lanzado un llamado contundente a los gobiernos en sus tres niveles para que implementen políticas públicas enfocadas en la creación de entornos educativos seguros y la revitalización de la enseñanza presencial.

El organismo enfatiza la necesidad de limitar la presencia y el uso de dispositivos digitales dentro de las aulas, promoviendo en su lugar un retorno al aprendizaje vivencial, aquel que se basa en la experiencia directa y la interacción humana.

Un Llamado a la Acción Gubernamental

La CNDH, en su carácter de órgano garante de los derechos humanos en México, ha instado a las autoridades federales, estatales y municipales a diseñar e implementar estrategias concretas. Estas políticas deben tener como objetivo primordial asegurar que los espacios urbanos que rodean a las escuelas sean seguros para los estudiantes, y que las propias instituciones educativas cuenten con el equipamiento y las condiciones necesarias para un modelo de enseñanza presencial efectivo.

El exhorto subraya una preocupación creciente sobre el impacto de la tecnología en el desarrollo cognitivo y social de los niños y jóvenes. Si bien los dispositivos digitales ofrecen herramientas de acceso a la información, su uso indiscriminado en el entorno escolar podría estar mermando la capacidad de concentración, la interacción social y el desarrollo de habilidades prácticas.

Prioridad al Aprendizaje Vivencial

El concepto de aprendizaje vivencial, promovido por la CNDH, se refiere a la metodología educativa que pone énfasis en la experiencia directa del estudiante con su entorno y con los contenidos de aprendizaje. Esto incluye actividades prácticas, experimentación, trabajo en equipo, debates cara a cara y la exploración del mundo real.

En un contexto donde la digitalización ha permeado casi todos los aspectos de la vida, la Comisión considera fundamental reequilibrar la balanza, asegurando que la tecnología sea una herramienta complementaria y no el eje central de la educación. Se busca que los estudiantes desarrollen habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas y colaboración a través de métodos que fomenten la interacción directa y la aplicación práctica del conocimiento.

Contexto y Antecedentes

Este llamado de la CNDH se enmarca en un debate global sobre los efectos de la exposición prolongada a pantallas en el desarrollo infantil y adolescente. Diversos estudios han señalado posibles correlaciones entre el uso excesivo de dispositivos digitales y problemas como la disminución de la capacidad de atención, el deterioro de las habilidades sociales, el sedentarismo y, en algunos casos, afectaciones a la salud visual y mental.

Históricamente, la educación se ha basado en la interacción directa entre maestros y alumnos, así como en la exploración del entorno físico. La irrupción de la tecnología, si bien ha traído beneficios innegables, también ha planteado desafíos para mantener un equilibrio pedagógico que promueva un desarrollo integral.

La pandemia de COVID-19 aceleró la adopción de herramientas digitales en la educación, llevando a muchos sistemas educativos a depender en gran medida de la enseñanza a distancia y el uso de dispositivos. Si bien esta transición fue necesaria en su momento, ahora surge la oportunidad y la necesidad de evaluar críticamente su impacto a largo plazo y de reorientar las prácticas educativas hacia modelos que prioricen la interacción humana y la experiencia directa.

Implicaciones y Desafíos

La implementación de estas políticas podría enfrentar diversos desafíos. Por un lado, la infraestructura tecnológica ya está presente en muchas escuelas, y su eliminación o limitación drástica requeriría una reconfiguración de los planes de estudio y la capacitación docente.

Por otro lado, la seguridad en los entornos urbanos y escolares es una responsabilidad compartida que requiere inversión y coordinación intergubernamental. Garantizar que los niños puedan desplazarse a la escuela y permanecer en ella de manera segura es un prerrequisito fundamental para cualquier modelo educativo.

La CNDH no propone un rechazo total a la tecnología, sino una integración más consciente y equilibrada. El objetivo es que los dispositivos digitales sirvan como herramientas de apoyo, investigación o acceso a recursos específicos, sin sustituir la interacción humana, la experimentación práctica y el desarrollo de habilidades fundamentales a través de la experiencia directa.

El Rol de la CNDH

Como organismo autónomo, la CNDH tiene la facultad y la responsabilidad de velar por el cumplimiento de los derechos de niñas, niños y adolescentes, incluyendo su derecho a una educación de calidad que promueva su desarrollo integral. Su exhorto busca influir en la agenda pública y en la toma de decisiones de los gobiernos para asegurar que las políticas educativas respondan a las necesidades de desarrollo de las nuevas generaciones.

La Comisión espera que su llamado impulse un diálogo constructivo entre autoridades, especialistas en educación, padres de familia y la sociedad en general, para encontrar las mejores estrategias que garanticen una educación que prepare a los estudiantes para los desafíos del siglo XXI, sin sacrificar los pilares fundamentales del aprendizaje y el desarrollo humano.