Tras dos años de recorrido por festivales internacionales, la película dominicana "Sugar Island" llega a México, buscando resonar en la Cineteca Nacional y circuitos culturales independientes.
La directora Johanné Gómez Terrero, en una reveladora entrevista, compartió la profunda motivación detrás de su obra: una intrincada investigación sobre la racialidad y sus complejas ramificaciones.
"Tiene que ver con el proceso de investigación para darme cuenta de que quería conjugar todos los factores que tiene la cinta", explicó Gómez Terrero, subrayando la intrincada naturaleza del tema. "Porque si hablamos de racialidad el tema es muy complejo, como se dice en la cinta: ‘tiene muchas raíces el árbol de la rabia’."
La cineasta profundizó en la interconexión de factores que definen la experiencia racial en el mundo, especialmente en el contexto de la colonización. "Hay demasiada interconexión, no puedes hablar de racialidad de este lado del mundo sin hablar de la colonización o de que hay una línea que separa lo humano de lo no humano", afirmó.
En el contexto específico de República Dominicana, la directora señaló las marcadas distinciones y tensiones existentes. "En el contexto dominicano también hay una diferenciación entre ser dominicano y ser haitiano o ser dominico-haitiano", detalló, evidenciando la complejidad de la identidad en la isla.
Este entramado de realidades llevó a que su proceso de investigación se tornara particularmente desafiante. "Entonces mi proceso de investigación se volvió complejo", admitió, reconociendo la dificultad de abordar un tema tan multifacético.
El objetivo primordial de "Sugar Island", según su creadora, es establecer un puente entre el pasado y el presente. "Así que quería generar ese diálogo entre pasado y presente y entender que se sigue perpetuando ese patrón de poder", sentenció.
La película se erige como una herramienta de reivindicación y un acto de memoria frente a la tendencia al olvido, invitando a la reflexión sobre las estructuras de poder y las identidades que estas configuran.
El estreno en México marca un hito importante para la obra de Gómez Terrero, permitiendo al público mexicano adentrarse en una narrativa que aborda temas universales a través de una lente cultural específica.
La obra de Gómez Terrero se suma a la creciente producción cinematográfica latinoamericana que explora las secuelas del colonialismo y las dinámicas raciales contemporáneas, ofreciendo perspectivas críticas y necesarias.
"Sugar Island" no solo busca entretener, sino también educar y provocar un diálogo constructivo sobre la historia, la identidad y la persistencia de desigualdades estructurales.
La recepción internacional previa sugiere que la película tiene el potencial de generar un impacto significativo en la discusión cultural y social, tanto en México como en otros escenarios.
La directora ha manifestado su esperanza de que la cinta sirva como catalizador para una mayor comprensión y empatía hacia las experiencias de comunidades que han sido históricamente marginadas o invisibilizadas.
El estreno en salas de cine independientes y culturales subraya el compromiso de la película con un público que busca propuestas cinematográficas con profundidad temática y valor artístico.
En definitiva, "Sugar Island" se presenta como una obra cinematográfica relevante que invita a confrontar el pasado para comprender mejor el presente y sus desafíos inherentes.