Una falsa alarma sobre la posible venta de inmuebles históricos en la Ciudad de México encendió las redes sociales, generando preocupación entre ciudadanos y expertos en patrimonio cultural. El rumor, que señalaba al icónico Cine Ópera, el Archivo y Biblioteca Histórica, y la Casa Requena como propiedades listas para ser adquiridas por particulares, resultó ser infundado, según aclararon las autoridades.

La confusión surgió a partir de la aparición de estos edificios en el Portafolio de Inmuebles Federales Disponibles, publicado por el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN). Usuarios de plataformas digitales interpretaron erróneamente esta inclusión como una señal de que el gobierno federal estaba procediendo a su venta.

"Qué tristeza ver que dos inmuebles emblemáticos de nuestra ciudad aparecen hoy en la lista de bienes federales en venta", lamentó un usuario en redes sociales, reflejando el sentir de muchos que veían amenazado el patrimonio histórico de la capital.

"El gobierno pone a la venta edificaciones históricas que debería restaurar y se desentiende de su obligación de proteger el patrimonio", añadió otro mensaje que rápidamente se viralizó, alimentando la narrativa de un posible abandono y posterior enajenación de bienes de valor incalculable.

El Verdadero Destino de los Inmuebles Históricos

Sin embargo, la inclusión de estos inmuebles en el listado del INDAABIN responde a un mecanismo gubernamental enfocado en promover su rehabilitación y aprovechamiento, no en su venta a particulares. El Cine Ópera, ubicado en la colonia San Rafael, y el Archivo y Biblioteca Histórica, en la colonia Centro, no están a la venta.

Ambos forman parte de una categoría denominada "inmuebles en tránsito de aprovechamiento". Esta clasificación permite su asignación exclusiva a dependencias gubernamentales, con el objetivo de darles un uso de interés social o para la prestación de servicios públicos. La intención, según fuentes oficiales, es mantener estos espacios dentro del patrimonio público y destinarlos a usos comunitarios.

Un Caso Distinto: La Casa Requena

La situación de la Casa Requena, situada en la calle Santa Veracruz, en la colonia Guerrero, sí presenta un escenario diferente. Este inmueble aparece en convocatorias recientes del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), organismo encargado de administrar, subastar y enajenar bienes federales.

Esto significa que la Casa Requena podría ser sujeta a un proceso de subasta pública, de acuerdo con la legislación vigente en materia de bienes nacionales. No obstante, esto no implica una venta directa o indiscriminada, sino un procedimiento establecido para la disposición de ciertos bienes federales.

El Deterioro del Patrimonio

Actualmente, los tres inmuebles mencionados comparten una característica preocupante: un notable deterioro. El paso del tiempo ha dejado su huella en sus estructuras, evidenciada por la acumulación de polvo, basura y grafitis en sus fachadas. A pesar de su valor histórico y arquitectónico, permanecen cerrados al público desde hace décadas.

Hasta la fecha, ninguna dependencia gubernamental ha manifestado un interés formal en solicitar la asignación de estos edificios para su rehabilitación y uso. Esta falta de acción por parte del sector público agrava el estado de abandono en el que se encuentran.

Un Trágico Incidente

La situación de precariedad en uno de estos inmuebles se vio marcada por un trágico suceso. En febrero de 2026, una mujer que trabajaba como vigilante en el Cine Ópera perdió la vida dentro de las instalaciones. Reportes extraoficiales indicaron que la víctima, de aproximadamente 50 años, presentaba signos de violencia, lo que añadió una capa de preocupación sobre la seguridad y el estado de abandono de estos espacios.

Este incidente subraya la urgencia de definir un destino claro y seguro para estos edificios históricos, que no solo representan un legado cultural, sino que también pueden convertirse en focos de riesgo si continúan en su estado actual. La desinformación, si bien alarmante, pone de manifiesto la profunda conexión que la ciudadanía tiene con su patrimonio y la necesidad de una comunicación clara por parte de las autoridades sobre el futuro de estos emblemáticos lugares.