El panorama del comercio de tabaco en México se ha tornado sombrío. Un incremento considerado “desproporcionado” en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los cigarros ha desatado una explosión del mercado negro, al punto de que hoy, una de cada cuatro cajetillas que circulan en el país son apócrifas. Esta situación no solo evade la recaudación fiscal, sino que golpea de manera directa y severa los ingresos de miles de pequeños comerciantes, para quienes la venta de cigarros representa hasta un 25 por ciento de sus ganancias totales.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) ha sido una voz constante de alerta ante esta problemática. Según sus estimaciones, mientras una cajetilla de cigarros legales puede superar los 100 pesos en establecimientos formales, en el mercado ilícito es posible encontrarlas a precios irrisorios, a partir de tan solo 15 pesos. Esta abismal diferencia de precios crea un caldo de cultivo ideal para el contrabando y la proliferación de productos falsificados, erosionando la competitividad del comercio establecido.
Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC, ha enfatizado que el pequeño comercio es uno de los principales damnificados. La venta de cigarros, además de ser un producto gancho que atrae clientes a las tiendas, constituye una parte significativa de sus ingresos. Al encarecerse los productos legales, los consumidores, en busca de opciones más económicas, recurren a los cigarros piratas, lo que inevitablemente merma las ventas de los negocios formales y pone en riesgo su viabilidad.
La Magnitud del Problema: Decomisos que Revelan una Red a Gran Escala
Los recientes decomisos realizados por las autoridades en diversos puntos del país son una prueba contundente de la magnitud que ha alcanzado el mercado ilegal de tabaco. Estos aseguramientos, lejos de ser incidentes aislados, revelan la existencia de complejas redes de contrabando, producción, importación y distribución que operan a escala nacional.
En agosto pasado, el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, fue escenario del aseguramiento de 52.5 millones de cigarros apócrifos provenientes de Vietnam. Tan solo un mes después, en septiembre, el mismo puerto registró la incautación de otros 8.78 millones de unidades ilegales. Estas cifras, por sí solas, dan cuenta de la dimensión del problema.
La Ciudad de México tampoco ha sido ajena a esta problemática. En operativos realizados en la alcaldía Cuauhtémoc, se lograron recuperar 13 toneladas de tabaco ilegal. Posteriormente, en octubre, las autoridades en Huixquilucan, Estado de México, decomisaron 60 toneladas de cigarros apócrifos, además de maquinaria e insumos destinados a su fabricación. En la colonia Morelos de la capital, se sumaron otras seis toneladas a las incautaciones.
Rivera ha sido enfático al señalar que la persistencia del producto ilegal en el mercado, a pesar de estos decomisos masivos, demuestra que el fenómeno está “fuera de control”. La capacidad de estas redes para introducir y distribuir grandes volúmenes de cigarros falsificados sugiere que las cifras de lo incautado apenas rascan la superficie de la operación ilícita.
Iniciativas para Combatir el Flujo Ilegal
Ante este escenario, la ANPEC ha tomado la iniciativa de lanzar campañas de concientización dirigidas tanto a comerciantes como a consumidores. Una de estas campañas, titulada “No vale la pena”, busca alertar a los pequeños comerciantes sobre los graves riesgos asociados a la venta de cigarros piratas. Estos riesgos incluyen no solo multas económicas elevadas y la clausura definitiva de sus establecimientos, sino también la posibilidad de enfrentar consecuencias legales que podrían derivar en penas de cárcel.
La estrategia de la ANPEC busca disuadir la participación de los pequeños negocios en esta cadena ilegal, al tiempo que se pretende educar al consumidor sobre las implicaciones de adquirir productos de procedencia dudosa, que además de evadir impuestos, pueden representar un riesgo para la salud al no contar con los controles de calidad y regulación correspondientes.
El Impacto Económico y Fiscal del IEPS
El debate sobre el IEPS al tabaco pone de manifiesto la compleja relación entre la política fiscal y sus repercusiones en la economía informal. Si bien el objetivo de estos impuestos es, en teoría, desincentivar el consumo de productos nocivos y generar ingresos para el Estado, la aplicación de tarifas consideradas excesivas puede tener el efecto contrario: fomentar la ilegalidad y mermar la base fiscal.
En el contexto mexicano, el pequeño comercio es un pilar fundamental de la economía, generando empleo y dinamizando las economías locales. Cualquier política que afecte su rentabilidad, como el auge del mercado negro de cigarros, tiene un impacto directo en la subsistencia de miles de familias y en la recaudación general. La brecha de precios entre el producto legal e ilegal no solo beneficia a las redes criminales, sino que también desincentiva la formalidad y la competencia leal.
Implicaciones a Futuro y la Necesidad de un Enfoque Integral
La situación actual exige una reflexión profunda sobre la efectividad de las políticas fiscales aplicadas al sector del tabaco. Si bien la recaudación es un objetivo primordial, no puede lograrse a costa de la proliferación de mercados ilegales que socavan la economía formal y la seguridad jurídica.
Analistas del sector sugieren que un enfoque más equilibrado podría implicar una revisión de las tasas del IEPS, buscando un punto óptimo que desincentive el consumo sin incentivar masivamente la ilegalidad. Asimismo, es crucial fortalecer las estrategias de combate a la delincuencia organizada dedicada al contrabando y la falsificación, atacando las redes criminales en su origen y no solo en sus puntos de distribución.
La colaboración entre el gobierno, las asociaciones de comerciantes y la sociedad civil es indispensable para revertir esta tendencia. Campañas de concientización, como la impulsada por la ANPEC, son un paso en la dirección correcta, pero deben complementarse con acciones contundentes por parte de las autoridades para desmantelar las estructuras del mercado negro y garantizar un terreno de juego equitativo para el comercio formal. El futuro del pequeño comercio y la integridad del mercado de tabaco en México dependen de la capacidad para abordar este desafío de manera integral y efectiva.