En un movimiento que podría reconfigurar las dinámicas de poder energético en América Latina, China Machinery Engineering Corp. se prepara para reactivar parcialmente una unidad de la gigantesca Planta Centro, la mayor central eléctrica de combustibles fósiles de Venezuela. Este avance, según fuentes cercanas a la operación, busca aliviar la severa crisis de apagones que azota al país sudamericano y que se ha agudizado tras recientes desastres naturales.

La iniciativa china no solo apunta a resolver problemas de infraestructura, sino que también se interpreta como un desafío directo a las políticas de la administración estadounidense, encabezada por Donald Trump, quien ha buscado activamente reducir la influencia de Pekín en Venezuela. La reactivación de una unidad de 600 megavatios, alimentada por petróleo, se espera para el próximo mes, bajo un contrato que data de la era del expresidente Hugo Chávez.

Un Legado de Deterioro y Sanciones

La red eléctrica venezolana ha sufrido décadas de desinversión y falta de mantenimiento, un problema crónico exacerbado por las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. Estos cortes de energía, que afectan desde la industria hasta la vida cotidiana de los ciudadanos, han generado un creciente descontento social. El Observatorio Venezolano de Conflictos Sociales reportó más de 500 protestas relacionadas con apagones solo en septiembre, una cifra alarmante que evidencia la magnitud de la crisis.

Aunque Venezuela posee una capacidad teórica de generación eléctrica considerable, gran parte de su infraestructura se encuentra en estado crítico. La escasez de repuestos y la obsolescencia de la maquinaria han llevado a que unidades funcionales se utilicen para reparar otras, en un ciclo de deterioro constante. Caracas, la capital, es una de las pocas zonas que, con interrupciones esporádicas, ha logrado mantener un suministro relativamente estable.

El sector petrolero, pilar de la economía venezolana, depende intrínsecamente de un suministro eléctrico confiable. A pesar de que la legislación actual exige a las empresas del sector contar con sus propios generadores, la red nacional sigue siendo crucial para sus operaciones. Ante esta realidad, varias compañías petroleras internacionales, incluyendo Repsol y Chevron, así como North American Blue Energy Partners, han emprendido reparaciones en su infraestructura eléctrica para asegurar la continuidad de sus actividades.

Planta Centro: Un Gigante Dormido

Planta Centro, ubicada en el estado Carabobo, a unos 135 kilómetros al oeste de Caracas, fue construida hace aproximadamente medio siglo y en su apogeo fue capaz de abastecer energéticamente a la capital. Sin embargo, desde 2021, el complejo ha permanecido prácticamente inactivo debido a una confluencia de problemas: fallas de equipos, maquinaria obsoleta, escasez de combustible y una gestión deficiente. En su máxima capacidad, las seis unidades del complejo podrían generar más de 2,500 megavatios, una cifra comparable a la producción de dos grandes reactores nucleares.

La empresa china China Machinery Engineering, con un contrato vigente desde alrededor de 2010, se enfoca ahora en la unidad número 6. Su puesta en marcha permitirá recuperar cerca del 25% de la capacidad histórica del complejo. El combustible para este generador provendrá de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), la empresa estatal de hidrocarburos, según las fuentes consultadas.

El Juego Geopolítico de la Energía

La presencia y las acciones de China en Venezuela se dan en un contexto de tensión geopolítica. Desde principios de 2025, tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, la administración Trump ha manifestado su intención de disminuir la influencia de potencias como Irán, Rusia y China en la región. El Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha sido vocal en este sentido, abogando por la erosión de dichas presencias.

Los trabajos en Planta Centro forman parte de un esfuerzo más amplio para revitalizar la infraestructura eléctrica venezolana, bajo la supervisión de la Corporación Eléctrica Nacional SA (Corpoelec). Otras empresas internacionales también participan en estos esfuerzos. GE Vernova Inc. firmó un acuerdo preliminar en junio para colaborar en la reparación de la red, aunque las negociaciones y la logística de entrega de equipos han ralentizado su avance. Por su parte, la empresa argentina Impsa SA está involucrada en la reparación de la central hidroeléctrica de Tocoma.

La intervención china en Planta Centro, en este escenario, no es solo una operación comercial, sino un movimiento estratégico que subraya la persistente influencia de Pekín en América Latina, a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por reconfigurar el panorama geopolítico y energético de la región. La capacidad de China para ejecutar proyectos de infraestructura a gran escala, incluso en entornos complejos y sancionados, refuerza su posición como actor global clave.