La manufactura electrónica en México ha encontrado un nuevo epicentro. Chihuahua y Jalisco se han consolidado como los pilares de las exportaciones nacionales en el sector de equipo de computación, comunicación y componentes electrónicos, acaparando casi ocho de cada diez dólares generados en esta rama durante el primer trimestre de 2026. Este fenómeno, impulsado en gran medida por la creciente demanda de infraestructura para la inteligencia artificial y los centros de datos, redefine el mapa industrial del país y consolida un eje productivo de talla norteamericana.
El Corredor Tecnológico Chihuahua-Jalisco
Durante décadas, México persiguió el objetivo de atraer inversión manufacturera, diversificando su base industrial desde la automotriz hasta la electrónica y los dispositivos médicos. Hoy, la irrupción de la inteligencia artificial ha acelerado la consolidación de un nuevo eje industrial centrado en la tecnología. Las cifras del INEGI para el primer trimestre de 2026 son contundentes: Chihuahua aportó el 52% de las exportaciones nacionales en la fabricación de equipo electrónico, mientras que Jalisco contribuyó con un 27.4%. En conjunto, estas dos entidades representan el 79.4% del total nacional en este sector estratégico.
Este auge no es casualidad. La demanda global de servidores y centros de datos ha encontrado en México una plataforma manufacturera sofisticada. Gigantes como Foxconn, Jabil y Flex operan plantas en ambos estados, a las que se suman Pegatron, Inventec, Wistron, Wiwynn y Sanmina. Estas empresas son cruciales en las cadenas de suministro de gigantes tecnológicos como Microsoft, Amazon, Google y Meta, quienes expanden agresivamente su infraestructura para la inteligencia artificial.
Lo que emerge es un corredor productivo integrado a Norteamérica, que podríamos denominar el corredor tecnológico Chihuahua-Jalisco. Este eje combina manufactura avanzada, talento especializado, logística eficiente, innovación y una fuerte inversión extranjera, posicionando a México como un actor clave en la economía digital global.
Caminos Distintos Hacia el Liderazgo
Aunque hoy comparten el liderazgo tecnológico, Chihuahua y Jalisco llegaron a esta posición por rutas distintas. Jalisco ha cultivado un ecosistema de innovación, promoviéndose como el "Silicon Valley mexicano". Guadalajara se ha convertido en un polo donde convergen universidades, centros de investigación, empresas tecnológicas y servicios especializados, atrayendo talento y generando patentes, como lo demuestra su alta calificación en el Índice de Competitividad Estatal del IMCO.
Por su parte, Chihuahua basó su fortaleza en la integración con la industria estadounidense, su infraestructura fronteriza y décadas de especialización manufacturera en Ciudad Juárez. Su capacidad logística y su mano de obra especializada la han convertido en un centro de producción electrónica de primer orden en Norteamérica, también reconocida por índices de competitividad urbana y regional.
El Desafío del Crecimiento Sostenido
Sin embargo, el liderazgo exportador de Chihuahua y Jalisco contrasta con un dinamismo económico interno menor al esperado. El Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del INEGI revela que ambas entidades registraron caídas en su actividad económica durante el primer trimestre de 2026. Chihuahua experimentó una contracción del 1.8% respecto al trimestre anterior y del 0.9% anual, mientras que Jalisco retrocedió 0.8% trimestral y 1.1% anual.
Esta aparente contradicción subraya uno de los principales desafíos de la política industrial mexicana: exportar más no se traduce automáticamente en un mayor crecimiento económico general. Las cifras del INEGI muestran que, si bien segmentos altamente especializados como la electrónica muestran un desempeño extraordinario, otras ramas manufactureras y sectores tradicionales aún tienen un peso significativo en las economías estatales y presentan debilidad. En Chihuahua, las actividades secundarias disminuyeron 6.9% anual, y en Jalisco, 4.6%, restando al desempeño industrial nacional.
Modelos de Política Industrial y el Futuro
La estrategia del gobierno federal, a través del Plan México, busca fortalecer ecosistemas existentes. San Jerónimo, en Ciudad Juárez, fue designado como uno de los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, aprovechando su infraestructura logística, cruces fronterizos y mano de obra especializada. Jalisco, aunque no forma parte de esta primera generación de polos federales, ha construido su liderazgo tecnológico a través de décadas de inversión privada y un enfoque en la innovación.
La consolidación de Chihuahua y Jalisco como el nuevo eje tecnológico exportador de México es un testimonio del potencial manufacturero y de innovación del país. Sin embargo, el reto ahora es asegurar que este éxito en sectores de alta tecnología se traduzca en un crecimiento económico más amplio y equitativo, fortaleciendo las economías estatales en su conjunto y no solo en nichos específicos. La política industrial deberá seguir adaptándose para capitalizar estas fortalezas y abordar las debilidades estructurales que aún persisten.
En el contexto de la economía digital global, la capacidad de México para mantener y expandir su liderazgo en la manufactura electrónica será crucial. La inversión continua en talento, infraestructura y un entorno de negocios favorable será fundamental para asegurar que el corredor Chihuahua-Jalisco siga siendo un motor de desarrollo para el país en los próximos años. La integración de estos estados como un solo corredor productivo integrado a Norteamérica, más allá de ser un concepto oficial, se ha convertido en una realidad palpable que redefine la competitividad mexicana en el escenario mundial.
La apuesta por la manufactura avanzada y la tecnología, aunque concentrada geográficamente, demuestra la capacidad de México para insertarse en las cadenas de valor más complejas y de mayor crecimiento a nivel global. El desafío reside en replicar este éxito en otras regiones y sectores, y en asegurar que los beneficios de esta especialización se distribuyan de manera más amplia, impulsando un crecimiento económico más robusto y sostenible para todo el país. La sinergia entre la inversión privada, el talento local y las políticas públicas de atracción de inversión ha sido clave, y deberá ser el modelo a seguir para futuras estrategias de desarrollo industrial.
La consolidación de este eje tecnológico no solo fortalece la posición de México en la manufactura de alta tecnología, sino que también subraya la importancia de la colaboración transfronteriza y la integración en las cadenas de suministro globales. La demanda de infraestructura para la inteligencia artificial es solo el principio, y México está posicionado para ser un proveedor clave en esta revolución tecnológica.