En un acto de solidaridad y resistencia comunitaria, la emblemática comunidad purépecha de Cherán K’eri ha alzado la voz para condenar la creciente ola de violencia y los embates del crimen organizado en la región nahua de la Sierra-Costa michoacana, específicamente en Santa María Ostula.

La Comisión de Enlace de Cherán K’eri, reconocida por su propia experiencia en la lucha contra el crimen y la autogestión de su seguridad, emitió un comunicado oficial expresando su profundo aprecio y apoyo a la comunidad de Ostula. "Apreciamos la lucha y la defensa que han mostrado para abatir los múltiples intentos del crimen organizado por desestructurar su organización comunitaria", sentenció el documento, subrayando la gravedad de la situación que enfrentan sus hermanos nahuas.

Este pronunciamiento no es menor. Cherán K’eri se ha convertido en un referente de cómo una comunidad puede recuperar su territorio y su paz mediante la organización colectiva y la defensa armada comunitaria, tras años de abandono y violencia orquestada por grupos delictivos. Su experiencia, marcada por la creación de rondas comunitarias y la expulsión de autoridades coludidas, resuena con la batalla que Ostula libra día a día.

La Sierra-Costa de Michoacán, una zona de alta biodiversidad y riqueza natural, se ha visto asediada por la presencia y las operaciones del crimen organizado, que buscan controlar rutas de trasiego, explotar recursos naturales y desestabilizar el tejido social. Santa María Ostula, al igual que Cherán, ha resistido firmemente, defendiendo su autonomía y sus formas de vida ancestrales.

El comunicado de Cherán K’eri pone el dedo en la llaga: la estrategia del crimen organizado no solo se basa en la violencia directa, sino en la infiltración y el intento de desestructurar las bases de la organización comunitaria. Esto implica la cooptación de autoridades locales, la siembra de discordia interna y la imposición de un clima de miedo que paralice la resistencia.

La comunidad purépecha reconoce en Ostula un espejo de su propia lucha. La defensa de su territorio, de sus recursos y de su identidad cultural son pilares fundamentales que el crimen organizado busca socavar. La resistencia de Ostula, por tanto, es vista como una extensión de la lucha por la soberanía y la dignidad de los pueblos originarios de Michoacán.

Este respaldo mutuo entre comunidades indígenas de Michoacán es un llamado de atención a las autoridades de los tres niveles de gobierno. Demuestra que, ante la inacción o la ineficacia de las fuerzas de seguridad estatales y federales, son las propias comunidades las que deben erigirse como baluartes de la defensa. Sin embargo, esta autodefensa no exime a las autoridades de su responsabilidad constitucional de garantizar la seguridad pública.

La situación en Ostula es un microcosmos de la crisis de inseguridad que azota a Michoacán y a México. Los grupos criminales operan con impunidad, desafiando al Estado y sembrando el terror. La respuesta de las comunidades, como la de Cherán y Ostula, evidencia la profunda desconfianza hacia las instituciones y la necesidad de fortalecer los mecanismos de autoprotección.

El "aprecio" que menciona Cherán K’eri no es solo un gesto de cortesía, sino un reconocimiento a la valentía y la determinación de quienes, día tras día, se enfrentan a un enemigo poderoso y sin escrúpulos. Es un mensaje de que no están solos en esta batalla por la supervivencia y la justicia.

La comunidad purépecha de Cherán K’eri, al solidarizarse con Ostula, envía una señal clara: la resistencia indígena organizada es una fuerza a tener en cuenta. Su modelo de seguridad comunitaria, aunque enfrentado a desafíos constantes, ha demostrado ser más efectivo que muchas de las estrategias implementadas por el Estado.

Este acto de hermandad entre pueblos originarios resalta la importancia de la cohesión social y la defensa colectiva frente a las amenazas que buscan fragmentar y dominar. La lucha de Ostula es, en esencia, la lucha de Cherán y de todos aquellos pueblos que se niegan a ser subyugados por la violencia y la ilegalidad.

La comunidad de Santa María Ostula ha sido objeto de diversos ataques y presiones por parte de grupos criminales que buscan imponer su control territorial y económico. La defensa de su territorio y de sus recursos naturales ha sido el principal motivo de la confrontación, llevando a la comunidad a organizarse para repeler estas agresiones.

El respaldo de Cherán K’eri subraya la necesidad de una estrategia integral que aborde las causas profundas de la violencia en Michoacán, incluyendo la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades, además de fortalecer las capacidades de autodefensa de las comunidades y garantizar la presencia efectiva y respetuosa del Estado de derecho.

La comunidad purépecha de Cherán K’eri, con su ejemplo de organización y resistencia, se erige como un faro de esperanza y un recordatorio de que la lucha por la paz y la justicia es un camino colectivo que requiere unidad, valentía y determinación frente a la adversidad.