La fiesta del Mundial 2026 se ha teñido de amargura para los aficionados de México y Brasil, pero también para las gigantes cerveceras Anheuser-Busch InBev y Heineken NV. La temprana salida de estas dos potencias futbolísticas del torneo ha impactado directamente en las expectativas de ventas y, consecuentemente, en el valor de sus acciones en los mercados bursátiles.
Analistas de Morgan Stanley, liderados por Sarah Simon, han advertido sobre el riesgo de que las ventas del tercer trimestre en Latinoamérica no cumplan las previsiones. La eliminación de la selección brasileña y del combinado mexicano ha truncado las esperanzas de un repunte en el consumo de cerveza, un fenómeno que suele intensificarse en las fases avanzadas de la competición.
"Creemos que el aumento del volumen de cerveza se concentra en los partidos de las fases más avanzadas del torneo", señalaron los expertos en una nota a clientes, subrayando la importancia de la progresión de los equipos locales para el impulso del mercado cervecero.
AB InBev, la compañía detrás de marcas tan populares como Corona y Skol, es considerada la más expuesta a esta situación. Sus significativas ventas en México y Brasil la colocan en una posición vulnerable ante la ausencia de estos mercados en las etapas finales del Mundial. Heineken NV, por su parte, también mantiene una exposición considerable que podría verse mermada.
La reacción en los mercados no se hizo esperar. Al cierre de la jornada bursátil del lunes, las acciones de ambas compañías sufrieron descensos notables. AB InBev registró una caída del 2.4 por ciento, mientras que Heineken retrocedió un 1.39 por ciento en la bolsa de Ámsterdam. Otros actores del sector, como Constellation Brands (distribuidora de Corona y Modelo en EE.UU.), Boston Beer y Molson Coors Beverage, también experimentaron caídas en Nueva York. Ambev, filial brasileña de AB InBev, mostró un leve retroceso del 0.15 por ciento en São Paulo.
Brasil, una de las grandes favoritas, quedó fuera del torneo tras ser superada por Noruega, en un resultado que marca la primera vez desde 1990 que la selección amazónica no alcanza los cuartos de final. México, por su parte, cayó ante Inglaterra en un reñido encuentro disputado en el Estadio Ciudad de México.
Los analistas de Morgan Stanley estiman que la eliminación de Brasil podría tener un impacto económico mayor que la de México. Esto se debe, en gran medida, al tamaño de su mercado cervecero y a las elevadas expectativas con las que llegaba al Mundial 2026. La implementación de la Ley Seca durante los partidos de México en algunas ciudades también añade un matiz a la situación.
"Consideramos que este impacto negativo se traduce principalmente en la ausencia de un crecimiento adicional que se habría producido si cualquiera de los dos equipos hubiera avanzado más en la competencia", explicaron.
El foco de atención se desplaza ahora hacia la selección de Estados Unidos, coanfitriona del torneo. Alrededor del 20 por ciento de los ingresos de AB InBev provienen de este mercado, que ha mostrado un desempeño prometedor en el torneo. La autorización del delantero Folarin Balogun para jugar, impulsada por una intervención del presidente Donald Trump, podría ser un factor positivo. Sin embargo, aún es incierto hasta qué punto este impulso compensará la pérdida de ventas en Latinoamérica.
"Dada la historia más reciente del fútbol en ese país, el beneficio que supone el avance del equipo en el torneo para el mercado cervecero estadounidense no está tan demostrado y podría convertirse en una sorpresa positiva si el equipo sigue avanzando, sobre todo considerando la condición de país anfitrión y el tamaño del mercado cervecero de Estados Unidos", señalan los analistas de Morgan Stanley.
En el ámbito nacional, Gabriela Cuevas, coordinadora federal del Mundial 2026, destacó el impacto económico positivo del evento para México. Según sus declaraciones a Radio Fórmula, el torneo generó una derrama económica cercana a los 55 mil millones de pesos. Las ciudades anfitrionas registraron una ocupación hotelera del 75 al 80 por ciento, con picos del 95 por ciento en Cancún.
Cuevas también resaltó el récord de audiencia del partido México vs Inglaterra, que congregó a casi 60 millones de espectadores, superando encuentros anteriores. Este dato subraya el enorme interés que genera el fútbol en el país, a pesar de los resultados deportivos.
Un reporte global de Barclays Research anticipa que el Mundial 2026, el más extenso de la historia con 48 selecciones y 104 partidos, generará efectos macroeconómicos significativos. La FIFA, como organismo rector, se beneficia de la magnitud del evento, aunque la eliminación de selecciones clave como Brasil y México pueda moderar las expectativas de crecimiento en sectores específicos como el de las bebidas.
La FIFA, a pesar de las fluctuaciones en los mercados bursátiles vinculados a la participación de ciertas selecciones, se consolida como un actor central en la organización de eventos deportivos de alcance global. Su capacidad para gestionar un torneo de esta envergadura, involucrando a múltiples países y federaciones, demuestra su fortaleza y relevancia en el panorama deportivo internacional. La organización, que busca maximizar el alcance y el impacto de la Copa del Mundo, se enfrenta al desafío constante de equilibrar los intereses comerciales con la pasión deportiva de los aficionados y las implicaciones económicas para los mercados.
En retrospectiva, la eliminación de Brasil y México del Mundial 2026, si bien representa una decepción deportiva y un golpe para las proyecciones de ventas de las cerveceras, también pone de manifiesto la interconexión entre el deporte, la economía y los mercados financieros. La FIFA, como anfitriona y organizadora, navega estas complejidades, buscando siempre el crecimiento y la expansión del fútbol a nivel mundial, un objetivo que trasciende los resultados de un solo partido o torneo.