La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) ha lanzado una advertencia a las empresas mexicanas exportadoras bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La dependencia estadounidense planea implementar revisiones anticipadas de la documentación que acredita el origen de las mercancías, lo que podría significar que las comprobaciones se realicen incluso antes de que los productos lleguen a la frontera.
Este endurecimiento en los controles responde al creciente volumen de importaciones provenientes de México y al uso generalizado de las preferencias arancelarias que ofrece el T-MEC. Según Lea-Ann B. Bigelow, directora de la Dirección de Acuerdos Comerciales y Programas de Comercio Textil de la Oficina de Comercio de CBP, aproximadamente el 90 por ciento de las importaciones estadounidenses desde México reclaman actualmente los beneficios del tratado. Ante esta cifra, la CBP considera fundamental asegurar la validez y el sustento de dichas solicitudes.
"Ahora es el momento de asegurarse de que tienen sus registros en orden. Mantengan buenos sistemas de conservación de registros", enfatizó Bigelow durante su participación en la 51 Convención Nacional Index, celebrada en Monterrey, Nuevo León. La funcionaria subrayó que la capacidad tecnológica de las autoridades aduaneras de ambos países está en constante avance, lo que permitirá realizar verificaciones de manera más rápida y anticipada.
"Es posible que tengamos que solicitar la validación tan pronto como el día después de que importen. Y en algunos casos, podremos solicitarla antes de que las mercancías lleguen", explicó Bigelow, detallando la inminencia de los nuevos procedimientos. Ante este escenario, la recomendación directa para las empresas manufactureras es mantener expedientes exhaustivos que documenten el origen de sus insumos, los procesos de producción y la trazabilidad completa de sus cadenas de suministro. Esto incluye información detallada sobre sus proveedores directos y los de estos, creando una red de documentación verificable.
Cumplir con estos requerimientos representa un desafío considerable, especialmente para aquellas compañías con cadenas de suministro intrincadas y extensas. Sin embargo, Bigelow fue clara al señalar que contar con documentación verificable será un requisito indispensable para poder demostrar que las mercancías califican para recibir las preferencias arancelarias del T-MEC. La falta de esta documentación podría derivar en la negación de beneficios o, en casos más graves, en sanciones.
El contexto económico detrás de estas medidas es el notable crecimiento del comercio bilateral. De acuerdo con las proyecciones de Bigelow, el valor de las importaciones de productos mexicanos a Estados Unidos podría superar los 600 mil millones de dólares al cierre de 2026. Esta cifra representa un incremento significativo respecto a los poco menos de 500 mil millones de dólares registrados apenas dos años atrás, evidenciando la creciente interdependencia económica y la importancia estratégica del T-MEC.
La funcionaria de CBP también destacó que la agencia se encuentra inmersa en un proceso de modernización de sus operaciones y un endurecimiento general de sus mecanismos de fiscalización. Estas acciones están impulsadas por nuevas disposiciones del gobierno estadounidense, orientadas a fortalecer la seguridad y la integridad de las cadenas de suministro transfronterizas.
Un ejemplo de estos cambios, que ya ha entrado en vigor, es la eliminación de la exención de minimis en agosto de 2025. Esta exención permitía la entrada de paquetes con un valor inferior a 800 dólares sin el pago de aranceles y con requisitos mínimos de información. La medida afectó a cerca de cuatro millones de paquetes diarios que ingresaban a Estados Unidos bajo estas condiciones, modificando significativamente el flujo de pequeñas importaciones y aumentando la necesidad de escrutinio.
Adicionalmente, Bigelow mencionó que otra de las prioridades de CBP es la implementación de las disposiciones de una orden ejecutiva emitida en junio, denominada "Strengthening Customs Enforcement". Esta orden contempla nuevas propuestas regulatorias, lineamientos y mecanismos diseñados para fortalecer la aplicación de las normativas aduaneras y comerciales, buscando cerrar brechas y prevenir actividades ilícitas o el incumplimiento del tratado.
Por su parte, la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) también está tomando medidas para modernizar sus operaciones. Estefanía Capdeville, directora general de Atención Aduanera y Asuntos Internacionales de la ANAM, expuso que México está acelerando la digitalización de sus procesos. Esto incluye inversiones significativas en infraestructura tecnológica, la adquisición de equipos de inspección no intrusiva y el desarrollo de plataformas avanzadas para el análisis de información.
La colaboración entre México y Estados Unidos en materia aduanera se fortalece. Capdeville adelantó que México trabaja activamente con CBP para homologar criterios y tecnologías de inspección. El objetivo es que los equipos de ambos países puedan intercambiar y analizar información compatible sobre las mercancías, facilitando así una visión compartida y más eficiente de las operaciones comerciales.
En este sentido, México está desarrollando una plataforma innovadora denominada "Intelligence Value". Esta herramienta buscará conectar a los prevalidadores con información crucial de agentes aduanales, detalles sobre mercancías, países de origen y redes de empresas vinculadas a cada operación. La meta es dotar a las autoridades de la capacidad de identificar patrones irregulares, detectar posibles riesgos comerciales y de seguridad, y, al mismo tiempo, proteger la industria nacional de prácticas desleales o el contrabando.
En resumen, las empresas mexicanas que exportan bajo el T-MEC enfrentan un panorama de mayor escrutinio por parte de las autoridades estadounidenses. La necesidad de una trazabilidad robusta y una documentación impecable se vuelve primordial para asegurar el acceso a los beneficios arancelarios y evitar contratiempos en la cadena de suministro. La modernización de las aduanas en ambos países apunta hacia una mayor eficiencia y seguridad, pero exige a los exportadores una adaptación proactiva a las nuevas exigencias regulatorias.