EL SISTEMA JUDICIAL, UNA TRAMPA PARA LOS DESFAVORECIDOS

La asociación civil Perteneces ha lanzado una dura crítica contra el sistema de justicia en México, al que acusa de estar intrínsecamente diseñado para encarcelar a los sectores más pobres de la población. Durante 14 años de labor ininterrumpida, esta organización sin fines de lucro ha logrado la liberación de más de 500 personas que se encontraban tras las rejas, la gran mayoría de ellas demostrando ser inocentes de los cargos que se les imputaban.

La misión de Perteneces se centra en la defensa y promoción de los derechos humanos, un bastión contra la marea de injusticias legales que, según la organización, se cometen a diario en los tribunales mexicanos. Su trabajo pone de manifiesto las profundas fallas estructurales de un sistema que, en lugar de impartir justicia equitativa, parece operar como un mecanismo de exclusión y castigo para quienes carecen de recursos y voz.

LA REALIDAD DE LOS INOCENTES EN PRISIÓN

El balance de Perteneces es desolador: más de medio millar de vidas afectadas, marcadas por la privación de libertad y el estigma social, a menudo por delitos que nunca cometieron o por procesos viciados desde su origen. La mayoría de los liberados son personas de escasos recursos, quienes, al no poder costear una defensa legal adecuada, se ven atrapadas en un laberinto judicial del que es casi imposible salir.

Este panorama subraya una realidad preocupante: la justicia en México no es ciega, sino que parece tener una predilección por los débiles. La ONG Perteneces ha documentado innumerables casos donde la falta de acceso a abogados competentes, la lentitud procesal y la presunción de culpabilidad para los pobres se convierten en sentencias de facto, incluso antes de un juicio justo.

UN SISTEMA DISEÑADO PARA FALLAR

La ONG Perteneces no solo se limita a liberar a los inocentes, sino que busca exponer las raíces del problema. Argumentan que el sistema judicial mexicano, en su concepción y operación, perpetúa un ciclo de pobreza y encarcelamiento. Las leyes, los procedimientos y la aplicación de la justicia parecen favorecer la detención y condena de aquellos que no tienen los medios para defenderse adecuadamente, creando una espiral de desventaja.

Históricamente, el acceso a la justicia ha sido un desafío para los sectores marginados en México. La falta de recursos económicos se traduce directamente en una representación legal deficiente o inexistente, lo que facilita la imposición de medidas cautelares severas y, en muchos casos, condenas injustas. Perteneces actúa como un contrapeso a esta dinámica, pero su labor, aunque vital, no resuelve el problema de fondo.

LA IMPUNIDAD Y LA DESIGUALDAD COMO PILARES

El trabajo de Perteneces también arroja luz sobre la otra cara de la moneda: la impunidad. Mientras los pobres son encarcelados por delitos menores o por errores procesales, los crímenes de cuello blanco o aquellos cometidos por personas con influencia a menudo quedan sin castigo. Esta disparidad en la aplicación de la ley genera una profunda desconfianza en las instituciones y fomenta la percepción de un sistema de justicia selectivo y corrupto.

La organización ha señalado que la sobrepoblación en los centros penitenciarios es, en gran medida, resultado de estas detenciones masivas de personas de bajos recursos, muchas de ellas en espera de juicio durante años. Esto no solo representa un costo humano inmenso, sino también una carga económica para el Estado, que mantiene a miles de personas inocentes en prisión.

UN LLAMADO URGENTE A LA REFORMA

La labor de Perteneces es un llamado de atención urgente a las autoridades mexicanas. La organización insta a una reforma profunda del sistema judicial que garantice el acceso equitativo a la justicia para todos, independientemente de su condición socioeconómica. Esto implica fortalecer los mecanismos de defensa pública, agilizar los procesos judiciales y erradicar las prácticas que perpetúan la detención arbitraria y la condena de inocentes.

En contexto, la lucha contra la inseguridad en México ha llevado a políticas de mano dura que, a menudo, afectan desproporcionadamente a los sectores más vulnerables. Si bien la necesidad de mantener el orden es innegable, las organizaciones de derechos humanos advierten que estas medidas no deben comprometer los principios fundamentales de un debido proceso y la presunción de inocencia.

EL PAPEL DE LA SOCIEDAD CIVIL

La existencia y el trabajo de organizaciones como Perteneces son cruciales en un país donde las instituciones a menudo fallan en su cometido. Representan la esperanza para miles de familias que ven a sus seres queridos atrapados en un sistema que parece diseñado para aplastarlos. Su dedicación y esfuerzo por visibilizar estas injusticias son un recordatorio de la importancia de la sociedad civil en la exigencia de un Estado de derecho más justo y humano.

El impacto de Perteneces va más allá de las liberaciones individuales; su activismo contribuye a generar conciencia pública sobre las deficiencias del sistema judicial y a presionar por cambios legislativos y operativos que beneficien a toda la sociedad. La persistencia de estas injusticias, sin embargo, demuestra la magnitud del desafío y la necesidad de un compromiso sostenido por parte de todos los actores involucrados.

IMPLICACIONES A LARGO PLAZO

Las consecuencias de un sistema judicial que falla en proteger a los inocentes y que castiga la pobreza son profundas y duraderas. Erosionan la confianza en las instituciones, perpetúan la desigualdad social y pueden incluso alimentar ciclos de violencia y resentimiento. La labor de Perteneces, al exponer estas fallas, busca sentar las bases para un futuro donde la justicia sea verdaderamente para todos.

El modelo de Perteneces, basado en la defensa pro bono y la investigación exhaustiva de casos, podría servir de inspiración para otras iniciativas similares. Sin embargo, la solución definitiva requiere un abordaje sistémico que involucre al gobierno, al poder judicial y a la sociedad en su conjunto para desmantelar las estructuras que perpetúan la injusticia.

LA PERSISTENCIA DE LA INJUSTICIA

A pesar de los esfuerzos de Perteneces y otras organizaciones similares, la realidad en las cárceles mexicanas sigue siendo sombría para muchos. La falta de recursos, la corrupción y la ineficiencia judicial continúan siendo obstáculos formidables. La cifra de más de 500 personas liberadas por Perteneces en 14 años, aunque impresionante, es solo una fracción de aquellos que sufren injustamente el rigor del sistema.

La ONG reitera que su lucha es constante y que cada caso liberado es una victoria, pero también un recordatorio de cuántos más quedan por atender. La denuncia de que el sistema está diseñado para apresar a los pobres no es una exageración, sino una conclusión basada en años de experiencia directa con las víctimas de un sistema que, en muchos aspectos, ha fallado a su propósito fundamental: impartir justicia.