La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ha emitido declaraciones que buscan desestimar la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), afirmando que el recinto ya no opera al límite de su capacidad. Sin embargo, esta postura contrasta fuertemente con la persistencia de declaratorias oficiales y la opinión de directivos del propio aeropuerto, quienes señalan que la saturación sigue siendo una realidad bajo estándares internacionales.
Jesús Esteva, titular de la SICT, declaró recientemente que el AICM “no está saturado” y que, de hecho, se han ampliado los llamados “slots” (horarios de aterrizaje y despegue) debido a que existen momentos, particularmente en la madrugada, donde la ocupación es menor. Esta afirmación, realizada tras un evento conmemorativo de la autoridad aeronáutica, busca pintar un panorama de normalidad operativa en uno de los nodos aéreos más importantes del país.
La Realidad Oficial: Saturación Persistente
Pese a las palabras del secretario Esteva, la realidad jurídica y operativa del AICM parece ser muy distinta. El aeropuerto mantiene vigente una declaratoria de saturación, un estatus que, de acuerdo con los estándares internacionales, obliga a las terminales aéreas a operar bajo un estricto régimen de slots. Esta condición no es una novedad, sino que se encuentra refrendada en múltiples decretos presidenciales.
El último de estos decretos, publicado el 2 de enero de 2023, fue el que ordenó la suspensión total de las operaciones de carga en el AICM, una medida que, si bien buscaba aliviar la congestión, también subraya la problemática de capacidad que enfrenta la terminal. La persistencia de esta declaratoria en documentos oficiales sugiere que la narrativa de la SICT podría estar intentando minimizar una problemática estructural.
Recuperación de Vuelos y la Contradicción en Cifras
En el último año, el AICM ha experimentado una recuperación en el número de vuelos. Esto se ha logrado, en parte, gracias a una ampliación del límite máximo de operaciones por hora. Si en 2019 el AICM operaba con un máximo de 61 vuelos por hora, los decretos emitidos durante la administración anterior, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, redujeron este límite hasta 43 vuelos por hora, además de prohibir los vuelos de carga dedicada. Actualmente, el límite se ha incrementado a 46 operaciones por hora, con la meta de alcanzar 49 al final del sexenio.
Sin embargo, esta aparente recuperación de operaciones no elimina la condición de saturación. El director general del AICM, almirante Juan José Padilla Olmos, reafirmó en entrevista con medios que el aeropuerto “está saturado” y que se maneja bajo la figura de slots precisamente por esa condición. Si bien reconoció que algunas franjas horarias, como las de la madrugada, tienen menor ocupación, insistió en que la mayor parte del día el aeropuerto opera bajo un régimen de alta demanda.
Implicaciones y Contexto de la Declaratoria
La declaratoria de saturación de un aeropuerto no es un asunto menor. Implica que la infraestructura existente ha alcanzado su límite operativo, lo que puede generar retrasos, ineficiencias y, en última instancia, afectar la competitividad del sector aéreo. La decisión de mantener esta declaratoria, a pesar de los esfuerzos por aumentar la capacidad operativa, sugiere que las mejoras realizadas en terminales, pistas y calles de rodaje aún no son suficientes para superar la demanda.
Históricamente, la saturación del AICM ha sido un tema recurrente. La creciente demanda de transporte aéreo en la zona metropolitana del Valle de México ha puesto a prueba constantemente la capacidad del aeropuerto. La construcción de nuevas terminales y la optimización de los flujos operativos han sido medidas paliativas, pero la solución de fondo ha implicado la diversificación de la infraestructura aeroportuaria, como la creación del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
La Narrativa Oficial vs. la Gestión Aeroportuaria
La discrepancia entre las declaraciones de la SICT y las afirmaciones del director del AICM, así como la persistencia de decretos presidenciales que declaran la saturación, genera confusión sobre el estado real del aeropuerto. Mientras la SICT parece buscar proyectar una imagen de eficiencia y capacidad, la gestión operativa del AICM parece reconocer las limitaciones existentes.
Analistas del sector aéreo suelen señalar que la negación de la saturación puede ser una estrategia para evitar la percepción de un problema grave o para justificar la continuidad de operaciones en la terminal principal, a pesar de las alternativas existentes. Sin embargo, la transparencia en la comunicación sobre la capacidad aeroportuaria es fundamental para la planificación a largo plazo y para la toma de decisiones informadas por parte de aerolíneas, pasajeros y autoridades.
El Futuro del AICM y la Capacidad Aérea
La meta de incrementar las operaciones a 49 por hora al final del sexenio, mencionada por el director del AICM, podría ser un indicador de que, si bien se reconoce la saturación, se confía en que las mejoras continuas permitirán absorber una mayor demanda. No obstante, la viabilidad de este objetivo dependerá de la efectividad de las obras de infraestructura y de la gestión del tráfico aéreo.
En el contexto de la política de infraestructura del gobierno actual, la gestión del AICM se entrelaza con la estrategia de desarrollo de otros aeropuertos, como el AIFA y el de Toluca, para descongestionar la capital. La narrativa sobre la saturación del AICM tiene implicaciones directas en la distribución de vuelos y en la percepción pública sobre la eficiencia del sistema aeroportuario nacional.
La insistencia de la SICT en negar la saturación, mientras que los decretos y el propio director del aeropuerto la confirman, plantea interrogantes sobre la coherencia en la comunicación oficial y la verdadera situación operativa del AICM. La comunidad aeronáutica y los usuarios esperan una visión clara y basada en datos concretos sobre la capacidad de esta vital infraestructura.
La situación actual del AICM, con una declaratoria formal de saturación que coexiste con afirmaciones de capacidad incrementada, refleja la complejidad de la gestión aeroportuaria en una metrópoli de la magnitud de la Ciudad de México. La tensión entre la percepción oficial y la realidad operativa continuará siendo un tema de debate y análisis en el sector.
La ampliación de slots y la recuperación de vuelos son pasos positivos, pero la base de la problemática, la saturación declarada, sigue siendo un factor determinante en la operación diaria del aeropuerto. La SICT deberá armonizar su discurso con las evidencias y las declaraciones de quienes gestionan directamente la terminal para ofrecer una imagen fidedigna del estado del AICM.
En última instancia, la capacidad del AICM para manejar la creciente demanda de vuelos, sin comprometer la seguridad y la eficiencia, sigue siendo el principal desafío. Las declaraciones de la SICT, aunque buscan proyectar optimismo, deben ser contrastadas con la información oficial y las opiniones de los expertos para comprender plenamente la situación.