El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) volvió a ser escenario de un incidente que rozó la tragedia este jueves. Un vuelo de Aeroméxico, con destino a Monterrey, se vio forzado a abortar su despegue de emergencia ante la inesperada invasión de la pista por parte de una aeronave de Air Canada. Este suceso, que pudo haber derivado en una catástrofe, subraya una vez más las graves deficiencias operativas y de seguridad que aquejan al principal aeródromo del país, un problema que se ha intensificado bajo la actual administración.
El vuelo AM702 de Aeroméxico ya se encontraba en la fase de despegue, autorizado para utilizar la pista 05 izquierda, cuando el control aéreo detectó la presencia de la aeronave de Air Canada, con el identificativo de vuelo 994, rodando en la misma trayectoria. La aeronave canadiense se dirigía directamente hacia el avión mexicano, creando una situación de extremo peligro que obligó a los pilotos de Aeroméxico a aplicar los frenos de emergencia, deteniendo bruscamente el proceso de despegue.
Fuentes internas del AICM, que prefirieron mantener el anonimato, revelaron a El Financiero las causas detrás de esta peligrosa incursión. La calle de rodaje Bravo, una ruta crucial para el acceso a las pistas, se encontraba cerrada debido a que un avión de carga había sufrido una falla en sus frenos, bloqueando el paso. Esta situación, sumada a la saturación habitual del aeropuerto, obligó a desviar el tráfico aéreo por rutas alternativas, generando demoras y, como se evidenció, un riesgo inaceptable para la seguridad.
La explicación oficial, o la falta de ella, por parte de las autoridades del AICM ha sido hasta ahora esquiva. A pesar de que este diario solicitó una postura oficial sobre el incidente, el aeropuerto más importante de México guardó silencio hasta el momento de la publicación. Esta falta de transparencia y rendición de cuentas agrava la preocupación de los usuarios y del sector aéreo, quienes exigen respuestas claras ante la recurrencia de estos eventos.
Las imágenes de radar obtenidas por El Financiero confirman la grave invasión de pista y captan las indicaciones del control aéreo, así como el aviso de la tripulación de Aeroméxico al abortar el despegue. Estos registros visuales y auditivos son una prueba contundente de la negligencia que pudo haber costado vidas.
Este incidente no es un hecho aislado, sino la más reciente manifestación de un problema crónico en el AICM. Las constantes obras de mantenimiento y remodelación, a menudo ejecutadas sin una planificación adecuada, han generado cuellos de botella y han afectado la operatividad normal. A esto se suma la creciente carga de trabajo y el presunto déficit de controladores aéreos, factores que, según expertos, han contribuido al alarmante aumento de incidentes en los últimos años.
La administración del AICM, bajo la tutela de las fuerzas armadas, ha sido objeto de críticas recurrentes por su manejo de la seguridad aérea. A pesar de las promesas de mejora y de la inversión en infraestructura, la realidad sobre el terreno muestra un panorama desolador, donde la seguridad parece ser una prioridad secundaria frente a otros intereses.
La situación en el AICM es un reflejo de la política de "austeridad" y "prioridades" que ha caracterizado a la actual administración federal. Mientras se destinan recursos a proyectos emblemáticos, la infraestructura crítica como la seguridad aeroportuaria parece desatendida, poniendo en riesgo a miles de pasajeros a diario.
La comunidad aeronáutica y los usuarios del AICM exigen una investigación exhaustiva e independiente de este incidente. No basta con señalar fallas operativas; es necesario identificar a los responsables y aplicar las sanciones correspondientes para evitar que situaciones como esta se repitan. La seguridad aérea no es negociable.
El incidente de este jueves es una llamada de atención urgente para las autoridades. Es imperativo que se tomen medidas correctivas inmediatas para garantizar la seguridad de las operaciones en el AICM. La inacción o la minimización de estos eventos solo conducen a un mayor deterioro de la confianza en el sistema de transporte aéreo mexicano.
La narrativa oficial suele centrarse en la supuesta eficiencia y el orden que ha traído la militarización de la gestión aeroportuaria. Sin embargo, incidentes como este demuestran que la realidad es muy distinta. La falta de personal capacitado, la saturación de las operaciones y la aparente falta de protocolos de seguridad robustos pintan un cuadro preocupante.
Es fundamental que se revise la estrategia de gestión del AICM y se implementen protocolos de seguridad más estrictos. La coordinación entre las aerolíneas, el control aéreo y la administración del aeropuerto debe ser impecable. La seguridad de los pasajeros debe ser la máxima prioridad, por encima de cualquier otra consideración operativa o política.
La recurrencia de estos incidentes en el AICM no solo genera preocupación por la seguridad, sino que también afecta la imagen internacional de México como destino turístico y de negocios. Un aeropuerto seguro y eficiente es un pilar fundamental para la competitividad del país.
En definitiva, el incidente entre Aeroméxico y Air Canada es una muestra más de que la seguridad aérea en el AICM está en entredicho. Las autoridades deben actuar con celeridad y contundencia para revertir esta peligrosa tendencia y garantizar que los cielos de la Ciudad de México sean seguros para todos.