La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) ha lanzado un llamado contundente a la administración federal y al sector productivo: es hora de trascender el modelo de maquila y apostar decididamente por la fabricación de productos con valor agregado.

En un pronunciamiento que busca reorientar la estrategia industrial del país, Canacintra advierte que la dependencia de la maquila, si bien ha generado empleo, limita el potencial de México para capturar mayores beneficios económicos y tecnológicos. La visión es clara: pasar de ser un simple ensamblador a un creador de patentes, marcas y productos innovadores.

Impulso a la Proveeduría Nacional

Uno de los ejes centrales de la propuesta de Canacintra es el fortalecimiento de la proveeduría nacional. El organismo considera que México debe aprovechar el impulso del llamado "Plan México" y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para integrar a más empresas mexicanas en las cadenas de suministro de las industrias que operan en el país. Esto no solo diversificaría la base industrial, sino que también generaría un efecto multiplicador en la economía.

Históricamente, la industria maquiladora ha sido un pilar importante para la economía mexicana, especialmente en las regiones fronterizas. Sin embargo, su naturaleza a menudo implica la importación de insumos y la exportación de productos semi-terminados o terminados, con una participación limitada en el diseño y la innovación. Canacintra busca romper este ciclo.

La Era de las Patentes y la Innovación

La petición de Canacintra va más allá de la simple producción. El organismo pone un énfasis particular en la necesidad de fomentar la generación de patentes y el desarrollo de propiedad intelectual propia. Esto implica una inversión significativa en investigación y desarrollo (I+D), así como la creación de un ecosistema que incentive la innovación y la transferencia de tecnología.

En el contexto global actual, donde la competencia es feroz y la tecnología avanza a pasos agigantados, la capacidad de innovar y poseer tecnología propia se ha convertido en un factor determinante para el éxito económico a largo plazo. México, con su talento humano y su ubicación estratégica, tiene el potencial para convertirse en un líder en manufactura avanzada, no solo en ensamblaje.

Energía y Digitalización: Pilares del Futuro

Canacintra también señala la importancia crítica de dos factores para la transformación industrial: la energía y la digitalización. En cuanto a la energía, se subraya la necesidad de contar con un suministro confiable, competitivo y, cada vez más, sostenible. La industria moderna demanda energía a precios accesibles para poder competir a nivel internacional.

Por otro lado, la digitalización industrial, o Industria 4.0, es vista como una herramienta indispensable para aumentar la eficiencia, la productividad y la competitividad. La adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, el internet de las cosas (IoT) y la automatización avanzada es fundamental para que las empresas mexicanas puedan dar el salto cualitativo que Canacintra promueve.

Aprovechando las Oportunidades Geopolíticas

El llamado de Canacintra se da en un momento oportuno, marcado por tendencias globales como el nearshoring y la reconfiguración de las cadenas de suministro. El "Plan México", una iniciativa que busca capitalizar estas tendencias, y la continua revisión del T-MEC, ofrecen ventanas de oportunidad únicas para renegociar y fortalecer la posición de México en el comercio internacional.

La administración actual y las futuras tienen la tarea de crear las condiciones necesarias para que este cambio de paradigma sea posible. Esto incluye políticas públicas que incentiven la inversión en manufactura de alto valor, la capacitación de la fuerza laboral en nuevas tecnologías y la simplificación de trámites para la creación y operación de empresas innovadoras.

Un Futuro de Mayor Valor Agregado

En resumen, Canacintra no solo está pidiendo un cambio de modelo, sino que está proponiendo una visión ambiciosa para el futuro industrial de México. Una visión donde el país deje de ser un taller de ensamblaje para convertirse en un motor de innovación y producción de alto valor, generando mayor riqueza y bienestar para sus ciudadanos. La pregunta ahora es si las políticas públicas y la inversión privada responderán a este llamado estratégico.