Diez días después del devastador terremoto que sacudió a Colombia, la ciudad de Cali se esfuerza por recuperar el pulso de la normalidad. Los comercios reabren sus puertas, los restaurantes vuelven a recibir comensales y la rutina intenta abrirse paso entre el silencio, los edificios acordonados y el profundo dolor de quienes perdieron a sus seres queridos, sus hogares y sus fuentes de sustento.
La metrópoli, la tercera más importante de Colombia y la principal del suroeste, se aferra a la esperanza de la reactivación económica. En diversos sectores, los comerciantes han optado por ofrecer nuevos menús, reorganizar sus establecimientos o simplemente levantar las persianas como un acto de resistencia y un mensaje de resiliencia frente al sismo de magnitud 7.4 que dejó un saldo trágico de más de un centenar de muertos y alteró drásticamente la vida de miles de familias.
Janeth Rodríguez, propietaria de un negocio familiar de fotocopias, impresiones y papelería con más de 35 años de historia, es uno de los miles de afectados que lo perdieron todo en los angustiosos segundos que duró el movimiento telúrico el pasado 10 de agosto. "Nos vimos muy afectados, en toda la magnitud. Esto es un negocio familiar (...) y el edificio se vio bastante afectado, llevamos todo este tiempo sin generar una ganancia", relata a EFE Rodríguez, cuyo establecimiento tuvo que ser desalojado debido a los graves daños estructurales del inmueble.
La empresaria detalló que ahora deben almacenar sus pertenencias en una bodega y comenzar de cero. "Tuvimos pérdidas en equipos, máquinas, mercancía. Estamos con el corazón partido, pero felices porque tenemos vida. Son emociones encontradas", confiesa, reflejando la dualidad de sentimientos que embargan a muchos en la ciudad.
La magnitud del desastre se refleja en las cifras oficiales. La Línea de Afectación Empresarial, un mecanismo implementado por la Cámara de Comercio de Cali en colaboración con Confecámaras y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, ha registrado un total de mil 312 empresas damnificadas en la ciudad. De estas, 143 se encuentran en estado crítico y 414 han cesado operaciones por completo.
Un Grito de Resiliencia
"Queremos volver a ver nuestra ciudad dinámica. No nos podemos parar, aunque el luto nos esté matando por dentro", asegura Alejandra Álvarez, otra comerciante que, como muchos, ha decidido regresar a sus labores diarias mientras procesa la inmensidad de las pérdidas. Este sentimiento de unidad y determinación se ha convertido en un pilar fundamental para la recuperación de Cali.
La Alcaldía de Cali, encabezada por el alcalde Alejandro Eder, ha puesto en marcha una estrategia integral para la fase de recuperación y reconstrucción, la cual se estima podría alcanzar hasta los 10 billones de pesos (aproximadamente 3.258 millones de dólares). Esta cifra subraya la magnitud del desafío que enfrenta la ciudad.
Para agilizar la evaluación de los daños y determinar el destino de las edificaciones afectadas, el alcalde Eder ha establecido una mesa de coordinación con las 22 aseguradoras que operan en la ciudad. El objetivo es acelerar los procesos para determinar cuáles inmuebles podrán ser recuperados, cuáles requerirán intervenciones específicas y cuáles deberán ser demolidos.
"Hay familias que ahí tienen su patrimonio, su inversión, sus memorias, sus recuerdos familiares. Todo esto debe hacerse de la manera más digna y más humana posible", enfatizó Eder, reconociendo el valor sentimental y patrimonial de las propiedades afectadas.
Reconstrucción y Modernización
La reconstrucción no se limita a los edificios residenciales y comerciales, sino que abarca también la vital infraestructura de servicios públicos. Empresas Municipales de Cali (Emcali) ha habilitado mecanismos para brindar atención a las familias cuyos inmuebles resultaron afectados. En los casos de colapso estructural, se procede a la clausura de los servicios, mientras que en inmuebles recuperables pero temporalmente inhabitables, los usuarios pueden solicitar la suspensión provisional de los mismos.
Roger Mina, gerente de Emcali, destacó que esta fase de reconstrucción representa una oportunidad única para modernizar la infraestructura de Cali y del Valle del Cauca, preparándolos para los desafíos del futuro. Proyectos como la modernización del alumbrado público y la expansión del parque solar de Mulaló son ejemplos de esta visión a largo plazo.
La ciudad también ha extendido la mano en busca de apoyo internacional. Las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales han comenzado a evaluar las necesidades y a ofrecer asistencia técnica y financiera para la reconstrucción, reconociendo la urgencia y la escala del desastre.
Históricamente, la región del Pacífico colombiano ha sido susceptible a la actividad sísmica, y este evento ha puesto de manifiesto la necesidad de reforzar los códigos de construcción y las medidas de prevención. La resiliencia de la población caleña, sin embargo, es un factor clave que impulsa la recuperación.
El sismo, que tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, pero cuyas réplicas se sintieron con fuerza en Cali y otras regiones, ha dejado una cicatriz profunda. Sin embargo, el espíritu indomable de sus habitantes, que claman "nos vamos a levantar", es la fuerza motriz que impulsa a la ciudad a reconstruir no solo sus calles y edificios, sino también su futuro.
En contexto, la gestión de desastres naturales en Latinoamérica es un desafío constante. La coordinación entre autoridades locales, nacionales, sector privado y organismos internacionales es crucial para una respuesta efectiva y una reconstrucción sostenible. Cali enfrenta ahora la tarea de aprender de esta tragedia para fortalecer su resiliencia ante futuros eventos sísmicos, un recordatorio sombrío de la fragilidad ante las fuerzas de la naturaleza.