La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México ha dado un golpe a las estructuras del crimen organizado con la detención de Carlos Ramón “N”, alias “El Perrillas”, de 32 años, señalado como presunto jefe de sicarios y líder de una facción del Cártel de Tláhuac. Junto a él, fue capturado Roberto Pascal “N”, de 25 años, identificado como un supuesto narcomenudista con vínculos a la misma organización que ha sembrado el terror en la zona sur de la capital.
Operativo en Tláhuac
Los hechos ocurrieron mientras elementos de la SSC realizaban labores de vigilancia en el cruce de las calles Adriana y Juan Bretel, en la colonia Miguel Hidalgo, dentro de la alcaldía Tláhuac. La presencia policial alertó a los dos individuos, quienes adoptaron una actitud sospechosa e intentaron evadir a las autoridades. Sin embargo, los uniformados lograron interceptarlos.
Tras una revisión preventiva, a los detenidos se les aseguraron 25 bolsitas con lo que aparenta ser marihuana, un arma de fuego corta con un cargador y cuatro teléfonos celulares. Estos elementos refuerzan las sospechas sobre su actividad ilícita y su conexión con redes criminales.
Ambos individuos fueron informados sobre sus derechos y posteriormente puestos a disposición del Ministerio Público. Será esta instancia la encargada de determinar su situación jurídica y las posibles responsabilidades penales.
El Legado de "El Ojos"
Las investigaciones preliminares y el cruce de información por parte de las autoridades han permitido identificar a Carlos Ramón como “El Perrillas”. Se presume que este sujeto operaba como jefe de sicarios desde la época en que el Cártel de Tláhuac era encabezado por Felipe de Jesús Pérez Luna, alias “El Ojos”. Esta conexión sugiere una continuidad en las operaciones criminales y la posible herencia de estructuras de mando dentro de la organización.
La SSC también ha revelado que “El Perrillas” cuenta con antecedentes penales, habiendo ingresado en dos ocasiones al Sistema Penitenciario de la Ciudad de México por delitos contra la salud, en los años 2016 y 2019. Por su parte, Roberto Pascal registra una presentación ante el Ministerio Público por el mismo delito en 2018, lo que evidencia un historial de actividades ilícitas.
Implicaciones y Futuras Investigaciones
Las indagatorias no se detienen aquí. Las autoridades capitalinas sospechan que ambos detenidos podrían estar involucrados en una agresión armada reciente que tuvo lugar en el exterior de un salón de fiestas en la misma alcaldía de Tláhuac. Esta línea de investigación busca esclarecer su posible participación en otros actos violentos y consolidar la desarticulación de esta célula criminal.
La captura de “El Perrillas” y su acompañante representa un avance en la lucha contra el crimen organizado en la Ciudad de México. Sin embargo, la persistencia de facciones del Cártel de Tláhuac y la continuidad de sus operaciones subrayan la complejidad del desafío que enfrentan las autoridades para erradicar por completo estas redes delictivas que afectan la seguridad y la paz de los capitalinos.
El Cártel de Tláhuac, históricamente vinculado a actividades de narcotráfico, extorsión y otros delitos, ha sido un foco de atención para las fuerzas de seguridad. La detención de figuras clave como “El Perrillas” es un paso importante, pero la estructura delictiva es resiliente y a menudo busca reconfigurarse tras la caída de sus líderes.
En el contexto de la inseguridad que azota a la capital, este tipo de detenciones son presentadas por las autoridades como un éxito en sus estrategias de combate al crimen. No obstante, la ciudadanía espera resultados tangibles y una disminución sostenida de la violencia, lo cual aún parece un horizonte lejano ante la constante aparición de nuevos líderes y facciones criminales.
La posesión de un arma de fuego calibre 9 mm, de uso exclusivo para las Fuerzas Armadas, es un indicativo del nivel de armamento y la peligrosidad de los grupos criminales que operan en la ciudad. Esto plantea interrogantes sobre el origen de dichas armas y la efectividad de los controles para evitar su incursión en manos de delincuentes.
La investigación continuará para determinar el alcance total de las operaciones de esta facción del cártel y si existen conexiones con otros grupos criminales que operan en la metrópoli. La SSC ha reiterado su compromiso de mantener la vigilancia y actuar contra cualquier manifestación delictiva que ponga en riesgo la seguridad de los habitantes de la Ciudad de México.