Dos ciudadanos mexicanos, presuntamente vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fueron detenidos en Ecuador como parte de una serie de operativos contra el crimen organizado que desmantelaron redes de narcotráfico y decomisaron grandes cantidades de droga y dinero.

El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, confirmó la captura de los dos individuos, quienes, según las investigaciones, operaban en conjunto con la estructura criminal local conocida como “Los Lobos”. Su modus operandi consistía en utilizar el territorio ecuatoriano como punto de tránsito para el envío de estupefacientes hacia Norteamérica, aprovechando pistas clandestinas y avionetas.

Operativos Coordinados y Decomisos Millonarios

Los arrestos se produjeron durante la madrugada, en el marco de dos grandes operativos que abarcaron varias provincias ecuatorianas, incluyendo Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas y El Oro, esta última colindante con Perú. En total, las acciones resultaron en la detención de 24 personas y la incautación de 20 vehículos.

Las autoridades lograron inhabilitar dos pistas clandestinas, retener una avioneta, y confiscar un millón de dólares en efectivo. Además, se decomisaron quince armas de fuego, entre fusiles y pistolas, junto con 200 municiones de diversos calibres, chalecos antibalas y aproximadamente una tonelada de droga, cuyo tipo específico no fue detallado por el ministro.

El ministro Reimberg destacó la importancia de estos operativos, calificándolos como un “gran golpe a estas estructuras criminales” y subrayó la colaboración con agencias de inteligencia de Estados Unidos, que han sido cruciales para desarticular estas redes transnacionales.

El Crimen Organizado en Ecuador: Un Desafío Persistente

Paralelamente, se llevó a cabo otra operación denominada “Jérico”, resultado de un año de investigación. Esta acción resultó en la detención de 22 personas y el decomiso de 1.5 toneladas de droga, además de dinero en efectivo. Los allanamientos se concentraron en las provincias de Guayas, Los Ríos y Esmeraldas, esta última fronteriza con Colombia.

En ambos operativos participaron conjuntamente 300 miembros de la Policía Nacional y 36 fiscales, demostrando la magnitud del esfuerzo desplegado para combatir el crimen organizado en el país sudamericano.

Ecuador atraviesa una compleja situación de seguridad desde 2024, cuando el presidente Daniel Noboa declaró un estado de “conflicto armado interno”. Esta medida buscaba intensificar la lucha contra las bandas criminales, a las que el gobierno ha catalogado como “terroristas”.

Sin embargo, a pesar de la declaratoria y las acciones emprendidas, el país ha enfrentado un aumento preocupante de la violencia. El año 2025 cerró con un récord de homicidios, superando los 9.300 casos registrados, según cifras oficiales del Ministerio del Interior. Este dato evidencia la persistencia y la capacidad de adaptación de los grupos criminales, a pesar de los esfuerzos gubernamentales.

La vinculación de ciudadanos mexicanos con organizaciones como el CJNG y su colaboración con grupos locales como “Los Lobos” subraya la naturaleza transnacional del narcotráfico y los desafíos que enfrentan los países de la región para controlar sus territorios y desmantelar estas redes delictivas.

La presencia de pistas clandestinas y el uso de avionetas para el trasiego de drogas son tácticas recurrentes que las organizaciones criminales emplean para evadir los controles fronterizos y de seguridad, lo que exige una vigilancia constante y una cooperación internacional reforzada.

El contexto de inseguridad en Ecuador, exacerbado por la presencia de grupos armados y el narcotráfico, plantea serias interrogantes sobre la efectividad de las estrategias implementadas y la capacidad del Estado para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y controlar sus fronteras. La detención de los mexicanos es un indicio más de la profunda infiltración del crimen organizado en la región.

La lucha contra el crimen organizado en América Latina es una batalla constante que requiere no solo acciones policiales y militares, sino también estrategias integrales que aborden las causas subyacentes de la violencia y la corrupción, así como una cooperación regional más estrecha para compartir inteligencia y coordinar esfuerzos.

La situación en Ecuador, con su reciente récord de homicidios a pesar del estado de conflicto armado interno, sirve como un sombrío recordatorio de la complejidad del problema y la necesidad de enfoques innovadores y sostenidos para combatirlo eficazmente.