Un masivo operativo denominado ‘Dos de Bastos’ ha desmantelado una red de operación del crimen organizado en el Estado de México, logrando el decomiso de dos mil 900 máquinas tragamonedas y la incautación de más de cinco millones de pesos en efectivo. La acción, llevada a cabo en 56 municipios de la entidad, pone al descubierto la profunda infiltración de grupos delictivos como La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en actividades que fomentan la ludopatía y la comisión de delitos.

Red Criminal Desarticulada

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México, en colaboración con el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, ejecutó el operativo que resultó en el aseguramiento de una cantidad considerable de máquinas tragamonedas, las cuales operaban bajo el amparo de la delincuencia organizada. Además del millonario decomiso en monedas, se logró la detención de cinco personas en flagrancia, quienes presuntamente operaban estos dispositivos ilegales.

El modus operandi, según declaraciones recabadas por las autoridades, consistía en que miembros del crimen organizado se acercaban a comerciantes, les ofrecían instalar una o dos máquinas tragamonedas en sus establecimientos a cambio de un porcentaje de las ganancias. Esta práctica no solo representaba una fuente de ingresos ilícitos para los cárteles, sino que también servía como un mecanismo de reclutamiento y control social.

Foco en la Ludopatía y el Delito

Las autoridades han señalado que estas máquinas, a menudo disfrazadas de videojuegos para atraer a un público más joven, son un detonante para la ludopatía, una adicción que puede llevar a los individuos a cometer delitos menores, como robos a transeúntes, para poder seguir jugando. La Fiscalía mexiquense destacó que este ciclo de dependencia financiera y criminalidad afecta a diversos sectores de la población, incluyendo a amas de casa que llegan a desviar recursos familiares en el juego, volviéndose vulnerables a la presión de los delincuentes para participar en actividades ilícitas, como la venta de drogas.

Históricamente, la proliferación de este tipo de negocios ilegales ha estado ligada a la falta de supervisión y a la corrupción, permitiendo que redes criminales se fortalezcan. El decomiso de estas máquinas representa un golpe significativo a las finanzas de estos grupos y un paso importante en la lucha contra la inseguridad que aqueja a la región.

Amplio Despliegue y Alcance

Los municipios con mayor incidencia de estas máquinas tragamonedas incluyeron Ecatepec, Atizapán y Coacalco, zonas donde el despliegue de las fuerzas de seguridad fue particularmente intenso. La estrategia de decomiso no se limitó a la incautación de los aparatos, sino que también incluyó la recuperación de grandes sumas de dinero, evidenciando la rentabilidad de esta actividad para el crimen organizado.

En un contexto más amplio, la fabricación de estas máquinas también ha sido un foco de atención. Se reportó el aseguramiento de una fábrica en Tultitlán dedicada a la producción de estos dispositivos, lo que sugiere una operación más compleja y arraigada de lo que inicialmente se pensaba. La capacidad de producir localmente estas máquinas reduce la dependencia de importaciones y facilita su rápida diseminación.

Implicaciones y Futuro

El dinero decomisado será objeto de un proceso de extinción de dominio, y se ha anunciado que los fondos recuperados se destinarán a apoyar a niños con padecimientos crónico-degenerativos. Esta medida busca no solo resarcir el daño social causado por la delincuencia, sino también generar un impacto positivo tangible en la comunidad.

El operativo ‘Dos de Bastos’ subraya la persistente amenaza que representa el crimen organizado para la estabilidad social y económica del Estado de México. La lucha contra estas redes criminales requiere de esfuerzos coordinados y sostenidos, no solo en términos de decomisos y detenciones, sino también en la prevención del delito y la atención a las causas subyacentes de la adicción y la vulnerabilidad social.

La Fiscalía ha reiterado su compromiso de continuar con las acciones para erradicar este tipo de ilícitos, buscando desmantelar por completo las estructuras que permiten la operación de máquinas tragamonedas y otras actividades ilícitas. La colaboración ciudadana y el fortalecimiento de las instituciones de seguridad son claves para enfrentar este desafío.

En años anteriores, la importación de estas máquinas era común, pero el hallazgo de una fábrica local en Tultitlán demuestra una evolución en las operaciones delictivas, adaptándose para una producción y distribución más eficiente dentro del territorio mexiquense. Esto plantea un reto adicional para las autoridades, que deben ahora vigilar y desmantelar también las redes de producción.

La estimación de ganancias diarias por aparato, que rondaba los cinco mil pesos, revela la magnitud del negocio ilegal. Cada máquina representaba un flujo constante de recursos para los grupos criminales, alimentando su capacidad operativa y su influencia en la región. El decomiso de casi tres mil unidades representa un golpe financiero considerable.

Este tipo de operativos son cruciales para enviar un mensaje claro a la delincuencia organizada: sus actividades no pasarán desapercibidas y enfrentarán la contundencia de la ley. La estrategia de seguridad en el Estado de México continúa adaptándose para hacer frente a las cambiantes tácticas del crimen.

La vinculación de estas máquinas con cárteles específicos como La Familia Michoacana y el CJNG es una señal preocupante de la diversificación de sus fuentes de financiamiento. Más allá del narcotráfico y la extorsión, estas organizaciones buscan activamente explotar nichos de mercado que generen ingresos rápidos y constantes, a menudo a costa del tejido social.

El éxito del operativo ‘Dos de Bastos’ es un recordatorio de que la batalla contra el crimen organizado es multifacética y exige una vigilancia constante y una respuesta contundente por parte de las autoridades en todos los niveles de gobierno.