La guerra entre cárteles en la Ciudad de México se recrudece. El Cártel de Tláhuac, una organización que por años dominó el sur de la capital y el oriente del Estado de México, ha sufrido un duro golpe con la detención de Carlos Ramón ‘N’, alias ‘El Perrillas’, uno de sus líderes y jefe de sicarios. Este evento, que marca un nuevo capítulo en la decadencia del grupo fundado por Felipe de Jesús Pérez Luna, alias ‘El Ojos’, ocurre en un contexto de extrema vulnerabilidad, pues el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha lanzado una abierta amenaza de guerra contra ellos, acusándolos de usurpar su nombre para actividades de extorsión y cobro de piso.

La Amenaza del CJNG

El Cártel Jalisco Nueva Generación, bajo un liderazgo que ha visto cambios recientes tras la presunta muerte de Nemesio Oseguera ‘El Mencho’, ha hecho pública su intención de “poner orden” en la capital. A través de un video difundido en redes sociales, un presunto integrante del CJNG lanzó advertencias directas al Cártel de Tláhuac y a la Unión Tepito, declarando que no tolerarán que otros grupos criminales se apropien de su imagen para delinquir. La declaración, que promete “poner orden, no incomodar”, sugiere una ofensiva inminente para disputar el control territorial y las economías ilícitas que hasta ahora habían sido dominio de las organizaciones locales.

La estrategia del CJNG, conocida por su violencia extrema y su rápida expansión territorial, pone en jaque a los grupos que operan en la Ciudad de México. La amenaza se materializa en un momento crítico para el Cártel de Tláhuac, que ha visto desmoronarse su estructura de liderazgo en el último año, perdiendo a figuras clave que sostenían su operación.

¿Quién es ‘El Perrillas’?

Carlos Ramón ‘N’, ‘El Perrillas’, ha sido identificado como una pieza fundamental en el brazo armado del Cártel de Tláhuac durante más de una década. Su trayectoria criminal se remonta a los tiempos de ‘El Ojos’, fundador del cártel, quien fue abatido en 2017. Desde entonces, ‘El Perrillas’ habría asumido un rol protagónico en las operaciones de sicariato y violencia del grupo.

Los registros oficiales señalan que ‘El Perrillas’ cuenta con antecedentes penales, habiendo sido detenido en dos ocasiones anteriores por delitos contra la salud, en 2016 y 2019. Sin embargo, en ambas ocasiones, su liberación se debió, según reportes periodísticos, a la falta de pruebas contundentes para vincularlo a proceso. Su reciente detención se relaciona con una agresión armada ocurrida en Tláhuac, y las autoridades continúan investigando su posible implicación en otros delitos cometidos bajo su liderazgo dentro de la organización.

La captura de ‘El Perrillas’ no solo debilita la capacidad operativa del Cártel de Tláhuac en términos de fuerza de choque, sino que también representa un golpe a la estructura de mando que aún intentaba mantener cohesionado al grupo tras una serie de bajas significativas.

La Decadencia del Cártel de Tláhuac

El Cártel de Tláhuac, fundado en 2012, emergió como una fuerza criminal significativa en la Ciudad de México, con vínculos iniciales con los Beltrán Leyva y La Familia Michoacana. Su fundador, ‘El Ojos’, tenía una larga historia en el crimen organizado, habiendo operado desde los años noventa como parte de Los Caletri y como sicario de ‘La Mano con Ojos’. Bajo su liderazgo, el grupo fue responsable de un número considerable de homicidios en la capital.

Tras la caída de ‘El Ojos’ en 2017, la organización intentó mantener su hegemonía a través de un liderazgo familiar. Su esposa, María de los Ángeles Arvizu, y sus hijos asumieron el control, utilizando fachadas como tiendas de abarrotes y servicios de mototaxi para la distribución de drogas. Sin embargo, esta estructura familiar también ha sido desmantelada progresivamente por las autoridades, con la detención de María de los Ángeles y una de sus hijas en septiembre de 2025.

La pérdida de múltiples líderes en el último año, incluyendo a ‘El Perrillas’, ha dejado al Cártel de Tláhuac en una posición precaria. A pesar de que la organización aún podría mantener operaciones residuales en alcaldías como Iztapalapa, Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta, su capacidad para defender su territorio y mantener sus operaciones se ve seriamente comprometida.

Implicaciones y Futuro

La situación actual en la Ciudad de México es un reflejo de la dinámica cambiante del crimen organizado en el país. La amenaza del CJNG al Cártel de Tláhuac y a la Unión Tepito subraya la ambición de este último por consolidar su presencia en la capital, una plaza estratégica por su alto valor económico y su conectividad.

La debilidad del Cártel de Tláhuac, exacerbada por la detención de ‘El Perrillas’ y la pérdida de otros líderes, crea un vacío de poder que el CJNG busca llenar. La violencia que podría desatarse como resultado de esta disputa territorial es una preocupación mayúscula para las autoridades y la ciudadanía, que ya enfrenta altos índices de inseguridad.

El contexto de inseguridad en la capital, donde grupos criminales como el Cártel de Tláhuac han operado con relativa impunidad durante años, pone de manifiesto las fallas en las estrategias de contención y desarticulación de estas organizaciones. La captura de figuras clave es un paso necesario, pero la amenaza de grupos más poderosos como el CJNG demuestra que la lucha por el control del narcotráfico y otras actividades ilícitas está lejos de terminar.

La administración federal y las autoridades locales se enfrentan al desafío de contener la expansión del CJNG y de desmantelar las estructuras criminales restantes, evitando que la violencia escale a niveles insostenibles. La fragilidad del Cártel de Tláhuac, evidenciada por la detención de ‘El Perrillas’, podría ser una oportunidad para las fuerzas de seguridad, pero la sombra del CJNG proyecta una amenaza de mayor envergadura para la estabilidad de la Ciudad de México.

La historia del Cártel de Tláhuac es un ejemplo de cómo las organizaciones criminales, incluso aquellas con un arraigo territorial significativo, pueden ser debilitadas por la acción policial y la presión de grupos rivales más poderosos. Sin embargo, la persistencia de la violencia y la constante reconfiguración del mapa criminal en México sugieren que la pacificación de la capital y del país sigue siendo un objetivo lejano y complejo.