Por primera vez en un lapso considerable, los indicadores del mercado laboral en México y Estados Unidos presentan señales de debilidad de forma concurrente. En territorio mexicano, la creación de empleo formal, medido por los afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ha mostrado un retroceso en julio, revirtiendo la leve mejoría observada el mes anterior. Paralelamente, en Estados Unidos, el mercado laboral, que había mostrado fortaleza a principios de año, comienza a dar señales de desaceleración.

Los datos del IMSS revelan que en los últimos 12 meses, hasta julio de 2026, se crearon 327 mil empleos formales en México. Esto representa una tasa anual de crecimiento del 1.5%, la cifra más baja para un periodo de 12 meses desde marzo pasado. Además, la tasa anual se ubicó por debajo del 2.0% registrado en junio.

El mes de julio de 2026 fue particularmente negativo para el empleo formal en México, ya que se perdieron alrededor de 20 mil plazas. Esta cifra constituye la mayor pérdida para un mes de julio desde que existen registros, afectando tanto a empleos permanentes como eventuales, con disminuciones de 12 mil y 7 mil plazas, respectivamente.

El IMSS atribuye esta reducción a factores estacionales, como el fin del ciclo escolar y la etapa descendente del ciclo agrícola. Sin embargo, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales, la pérdida real de empleos formales en julio se acerca a las 30 mil plazas. El crecimiento en el registro de trabajadores de plataformas digitales, que superaron el umbral de ingreso neto mensual, sumó más de 10 mil plazas respecto a junio, alcanzando las 248 mil personas.

El Mundial de futbol, que concluyó en México el 5 de julio, no generó el impulso laboral esperado por muchos analistas. Adicionalmente, de las 321 mil plazas que se perdieron en diciembre de 2025, solo se han recuperado 243 mil hasta julio de 2026, lo que deja un déficit de aproximadamente 78 mil empleos.

En contraste, durante los 22 meses de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, se han dado de alta más de 279 mil puestos de trabajo formales, incluyendo los de plataformas digitales, lo que representa un crecimiento del 1.2%. En el mismo periodo comparable de la administración anterior, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, se registró una destrucción de 756 mil posiciones laborales, un declive del 3.7%.

La Sorpresa en Estados Unidos

En Estados Unidos, los datos del mercado laboral publicados recientemente también generaron sorpresa. La nómina no agrícola, un indicador clave del empleo, registró una disminución inesperada de 23 mil empleos en julio, revirtiendo la tendencia positiva de junio, cuando se añadieron 20 mil puestos.

Las proyecciones de los analistas de Bloomberg anticipaban la creación de 80 mil empleos para julio. Además, las cifras de los dos meses previos fueron revisadas a la baja en 103 mil plazas, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

La participación en la fuerza laboral estadounidense continuó su tendencia descendente, ubicándose en 61.4% en julio, tras haber alcanzado el 62.5% en noviembre de 2025. Este descenso en la participación agrava la debilidad observada en la creación de empleo.

Sumado a esto, los datos de ADP Research indicaron que las nóminas del sector privado en EE.UU. aumentaron solo 44 mil en julio, la cifra de contratación más baja desde principios de año. Esta tendencia sugiere una desaceleración generalizada en la contratación privada.

Implicaciones y Contexto

La debilidad simultánea en los mercados laborales de México y Estados Unidos plantea interrogantes sobre la salud económica de la región. Históricamente, ambos mercados están estrechamente vinculados, y una desaceleración en uno suele tener repercusiones en el otro.

En México, la baja creación de empleo formal, a pesar de las cifras positivas comparadas con el sexenio anterior, genera preocupación ante la necesidad de absorber una fuerza laboral en crecimiento y la persistencia de un déficit de empleos respecto a finales de 2025.

Para Estados Unidos, la pérdida de empleos y la revisión a la baja de datos previos podrían ser señales de una economía que está enfriándose más rápido de lo esperado. Esto podría tener implicaciones para las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal y para el crecimiento económico general.

Analistas señalan que la estacionalidad y eventos específicos como el fin de ciclos escolares o agrícolas pueden influir en los datos mensuales. Sin embargo, la tendencia general y la revisión a la baja de cifras previas en EE.UU. sugieren que los factores subyacentes podrían ser más profundos.

La recuperación económica post-pandemia ha mostrado altibajos, y la persistencia de la inflación y las políticas monetarias restrictivas en ambos países podrían estar comenzando a mermar la capacidad de generación de empleo.

El futuro cercano del mercado laboral en ambas naciones dependerá de la evolución de factores macroeconómicos, las políticas gubernamentales y la capacidad de las empresas para mantener o aumentar sus plantillas ante un entorno económico incierto.

La comparación con administraciones anteriores en México resalta la diferencia en la dinámica de creación de empleo, aunque la cifra actual sigue siendo un desafío para satisfacer la demanda laboral del país.