La recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR), uno de los pilares financieros del gobierno federal, ha experimentado una notable disminución, alcanzando su nivel más bajo desde 2021. Este fenómeno, que se repite por tercera ocasión consecutiva en el periodo enero-agosto, subraya las dificultades estructurales que enfrenta la economía mexicana para generar un crecimiento robusto y, por ende, una mayor recaudación fiscal.

Debacle del ISR: Un Patrón Preocupante

Según las Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la contribución del ISR a los ingresos totales del gobierno federal se situó en 46.3% durante los primeros ocho meses del año. Esta cifra representa la proporción más baja desde 2021, cuando el ISR aportó el 44% de los ingresos totales. La tendencia a la baja es clara: en 2023, el ISR alcanzó un máximo histórico del 50.3%; en 2024, descendió al 49.7%; en 2025, se ubicó en 49%; y este año, la caída se acentuó hasta el 46.3%.

Especialistas consultados señalan que las causas de esta merma no son coyunturales, sino que obedecen a una "incapacidad estructural" de la economía para crecer. Gerardo Herrera, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, advierte que esta situación es peligrosa, ya que no se trata de un mal año aislado, ni de factores externos como negociaciones comerciales o cambios de administración en otros países. La economía, simplemente, no está logrando un crecimiento sostenido que se traduzca en mayores ingresos fiscales.

El Estancamiento Económico como Raíz del Problema

El crecimiento económico promedio de 1.9% registrado entre 2018 y 2025, cifra que se mantuvo en el segundo trimestre del presente año, es insuficiente para impulsar la recaudación del ISR. Un análisis de México Cómo Vamos revela que este resultado se encuentra por debajo de las previsiones de crecimiento del 2.1%. A pesar de que el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita ha alcanzado máximos históricos, se mantiene en niveles similares a los de 2017, lo que sugiere que los beneficios del crecimiento no se están distribuyendo de manera equitativa ni están generando un dinamismo económico generalizado.

Para que la economía mexicana experimente un crecimiento sostenido y compartido, la seguridad pública se considera un factor indispensable. Asimismo, es crucial que el "Plan México" se materialice en una mayor inversión, especialmente a través de esquemas mixtos público-privado. Estos proyectos son fundamentales para fortalecer las capacidades productivas a largo plazo, con un énfasis particular en la generación de energía eléctrica, un sector clave para el desarrollo industrial.

Menores Ingresos por Fiscalización: Un Factor Adicional

Además del bajo crecimiento económico, la disminución en la recaudación del ISR se ve agravada por una menor captación de recursos provenientes de actos de fiscalización. A pesar de los esfuerzos del Servicio de Administración Tributaria (SAT) por intensificar sus acciones de auditoría y combate a la evasión fiscal, los ingresos generados por estas actividades han mostrado una tendencia a la baja.

Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda, reconoció en comparecencia ante la Cámara de Diputados que el reciente crecimiento en la inversión física, que reportó un alza del 1.9% al cierre de agosto con 539,489 millones de pesos destinados a este rubro, es un reflejo de los esquemas de inversión mixta impulsados recientemente. Sin embargo, la menor aportación del ISR y la caída en los ingresos por fiscalización plantean un panorama fiscal complejo.

México Evalúa ha señalado que las bajas en los cobros por fiscalización impactan directamente la recaudación tributaria total. Esto pone de manifiesto las limitaciones del modelo de recaudación basado en la fiscalización, que si bien sostuvo el crecimiento tributario desde 2021, ha mostrado debilidades en 2025 y 2026.

Estrategia Fiscal y Perspectivas Futuras

Amador Zamora reiteró que la estrategia de la administración se centrará en reforzar las acciones contra la evasión, la elusión fiscal y el uso de facturas falsas, en lugar de implementar una reforma fiscal integral. Esta postura busca optimizar los recursos existentes y mejorar la eficiencia recaudatoria sin recurrir a medidas que puedan afectar la actividad económica.

No obstante, las cifras son contundentes: en el primer semestre de 2026, el fisco recaudó 580,782 millones de pesos por 28,830 actos de fiscalización. Esto representa un descenso del 1.05% en la recaudación, a pesar de haberse realizado 5,598 auditorías más en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta aparente ineficiencia en la fiscalización, sumada al estancamiento económico, genera incertidumbre sobre la capacidad del gobierno para alcanzar sus metas de ingresos.

En términos generales, de enero a agosto, los ingresos totales del gobierno federal ascendieron a 4.3 billones de pesos. De esta cifra, el ISR aportó 1.9 billones, quedando 124,400 millones de pesos por debajo de lo presupuestado. En relación con el total de los ingresos del sector público, la participación del ISR fue del 35.3%, una disminución respecto al 37.9% registrado en el mismo periodo del año anterior. La contracción interanual del ISR fue del 5.6%, lo que subraya la urgencia de abordar las causas subyacentes del bajo crecimiento económico y la debilidad recaudatoria.

La situación fiscal actual exige una reflexión profunda sobre las políticas económicas implementadas y la necesidad de generar un entorno propicio para la inversión y el crecimiento sostenible. La dependencia de la recaudación del ISR, sin un crecimiento económico que la respalde, deja al gobierno en una posición vulnerable ante posibles shocks económicos y limita su capacidad para financiar programas sociales y de infraestructura.